Mont Blanc, historia de un sueño cumplido

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Esta es mi historia con el Mont Blanc

Después de llevar muchos años haciendo montaña y alpinismo, me dispongo a afrontar una de las montañas que cualquier montañero quiere tener en sus piernas. Para mí siempre ha sido mucho más que una montaña o un simple reto. Desde hace años se había convertido en un sueño. Y esta es mi historia.

 Conoce el Mont Blanc

 El Mont Blanc es un pico de 4.810 m situado en el sistema montañoso de los Alpes. Su cima está justo entre la frontera de Francia con Italia. Es uno de los puntos más altos de Europa, solo superada por alguna montaña rusa. 

Está rodeado por varios valles con hermosos glaciares. Indispensable antes de atacar la cima o antes de volver a casa dar una vuelta por Chamonix-Mont Blanc (Francia) y respirar el aire senderista y alpinista que llena la población.

Primer día de mi sueño

A primera hora de la mañana, me acerco desde Chamonix hasta Les Houches. Desde ahí comienzas a caminar. Hoy me espera una etapa entretenida. A cada paso que das te vas acercando a los glaciares y a toda la nieve que me deparará al día siguiente hasta la cima. Antes de la hora de comer tienes que llegar al refugio Tete Rousse

Este se encuentra ya a 3167 m. Aunque parezca poco, por hoy ya vale. Aprovecho todo el día para descansar, coger fuerzas, hidratarme y hacer un montón de fotos del paisaje ya que no tiene desperdicio. A las 7 de la tarde lo mejor es meterte en la cama e intentar dormir.

Segundo día de mi sueño

A las 12 de la noche, suena el despertador. ¿Ya, tan pronto? Si amigo. Sin haber podido pegar ojo por los nervios y el revuelo que había en la habitación es hora de ponerse en pie. Toca prepararse rápidamente, desayunar y salir en plena noche. Impone salir afuera y ver en la oscuridad toda esa nieve que te espera y 800 metros más arriba el refugio de Gouter al cual hay que subir trepando y buscando el mejor camino por toda una pared.

Empiezo a caminar, encordado con los compañeros de ascensión, bien abrigado, con piolet y crampones puestos y muy nervioso por el primer punto que tengo que atravesar conocido como “la bolera”: un corredor por el cual bajan piedras continuamente y el punto donde más víctimas mortales hay en los Alpes. Próximos a nosotros tenemos otra cordada de franceses. 

Cuando llegan a este punto, empiezo a oírles dar gritos desde lejos y veo que les baja una escombrera de piedra. No les queda otra, tienen que atravesarla corriendo. ¡Que susto! Nosotros tuvimos suerte para subir y para bajar en este punto. Una vez pasada la bolera comenzamos a trepar en dirección al refugio de Gouter. Hay pasos de segundo y tercer grado pero con cuidado se hacen bien. Hasta este punto solo han pasado 2 horas.

Una vez en Gouter, toca coger fuerzas ingiriendo unas barritas, gominolas, algo de agua y tomando un aliento. Sin perder mucho tiempo continuamos la marcha, hasta Le Dome de Gouter, ya a (4304m). Al llegar allí ya ves, aunque lejos, la cima. Se me siguen poniendo los pelos de punta recordando este momento.

De nuevo volvemos a coger algo de aire y nos ponemos rumbo al Refugio de Vallot (refugio de emergencia a 4362 m). Hay buena huella y no hace mucho frío de momento. Una vez en este refugio, comenzamos la ascensión final a la cima. Estos son los 500 m de desnivel más técnicos por cansancio, altitud y las aristas bastante afiladas que hay que atravesar. 

Y más aún nos complicó la ventisca que había. Con mucho cuidado y pies de plomo nos ponemos a ello. Atravesando las aristas sin problema y cada vez más emocionados disfrutamos de las vistas más increíbles que visto nunca. Ya tenemos la cima al alcance de la mano. Ahora nos toca unos minutos delicados por la altura, pero poco a poco conseguimos hacer cima a las 8 h de la mañana.

Una emoción y descarga de adrenalina increíble. Ver Suiza, Italia, Francia, montañas como el Cervino, Las Grandes Jorases y más picos impresionantes de renombre a nuestro alrededor.

Nos damos un abrazo, hacemos varias fotos, y sin perder mucho tiempo empezamos el descenso. Éramos conscientes de que aún nos quedaba la mitad de la ruta y en la que más accidentes hay: la bajada. Sobre las 3 de la tarde llegaríamos a Les Houches y ahora sí, habíamos cumplido nuestro sueño, hacer cima en el Mont Blanc (4810 m).

Al día siguiente nos llega la triste noticia de que la montaña decidió llevarse la vida de un aventurero en el tramo de la bolera. Las autoridades deciden que la ruta quedaba cerrada temporalmente por altas temperaturas y alto riesgo de desprendimiento. Todos los que practicamos deportes en estos lugares sabemos a qué nos exponemos y leer u oír estas noticias siempre dejan un mal gusto pero sabemos que es siempre haciendo lo que más nos apasiona en la vida.

Y hasta aquí mi sueño cumplido. Si tienes alguna duda, déjame un comentario o visita nuestro catálogo de alpinismo.

Espero contaros pronto una nueva aventura alpina.


Daniel Fernandez 

Apasionado de la montaña 

Decathlon Ponferrada

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