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"Retos de altura": tres generaciones del alpinismo español charlan en el FID

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En estos momentos tan difíciles que atravesamos, el IV Foro Internacional del Deporte celebrado en León este martes 27 de noviembre nos permitió escaparnos al Himalaya de la mano de tres alpinistas que saben bien lo que es enfrentarse a grandes retos. Edurne Pasabán, Carlos Soria y Juanito Oiarzabal suman entre los tres más de cuarenta ochomiles y escucharles es un regalo para cualquier aficionado a la montaña o para el público en general, ya que a través de sus experiencias y logros se puede aprender en abundancia. En esta publicación recojo lo que para mí fue lo más destacado del coloquio conducido por Darío Rodríguez, periodista y fundador de la revista Desnivel.

IV Foro Internacional del Deporte

Para los que no lo conozcan el Foro Internacional del Deporte es un evento anual que tiene el objetivo de reflexionar sobre el deporte actual de la mano de grandes personalidades. Este año la temática se ha centrado en la montaña y bajo el título “Retos de altura” ha logrado reunir, por primera vez, a los tres alpinistas más importantes de este país, tres generaciones que han permitido al oyente hacerse una idea sobre la evolución de este deporte en nuestro país, de su visión sobre el significado y el sentido de escalar montañas, dejándonos de paso multitud de anécdotas y titulares sobre su carrera, su vida personal y sus expediciones. Os dejo un enlace por si queréis revivir la charla: https://youtu.be/bTv309Nv-Nw 

Edurne Pasabán

No sólo es un referente mundial para el alpinismo por ser la primera mujer en alcanzar las catorce cumbres más elevadas del planeta, también es un ejemplo de superación personal y del papel de la mujer en el mundo del deporte. Es la más joven de los conferenciantes, alumna aventajada de Carlos y Juanito, que la acompañaron en muchos de sus logros y a los que tuvo “que aguantar en los campos base”. Ve natural la evolución hasta el alpinismo moderno y cree que la era de la comunicación les ha permitido llegar al público general y tener más fácil lograr el apoyo de los patrocinadores pero, al tiempo, les ha expuesto a situaciones para las que no estaban preparados, como los comentarios de los trolls. Es tajante en que la montaña no entiende de sexos y que, aunque al principio había muy pocas mujeres, ella siempre se ha sentido respetada.

En relación a los rescates de montaña, no la importa reconocer que lo ha necesitado y que lo ha pasado mal en ocasiones, como cuando perdió varias falanges en el descenso del K2 junto a Juanito, pero no entra a valorar situaciones embarazosas (imagino que los tiros van por su polémica en el rescate del Lhotse cuando intentaba la cumbre del Everest sin oxígeno en 2011) sino que apela a los valores del montañismo y afirma rotunda que tomaría las mismas decisiones porque había gente que necesitaba ayuda. Además, reconoce que los momentos más duros de su carrera han sido las pérdidas de compañeros e hizo mención especial al malogrado Pepe Garcés.

También pudimos ver a la Edurne más humana hablando de la depresión o de la maternidad. Respecto a su depresión de 2006 reconoce que llego a culpar a la montaña porque no encontraba respuestas a su situación pero que, apoyándose en los profesionales médicos y en amigos como los que le acompañaban ayer, se consigue superar. Por otro lado, fue muy interesante su reflexión sobre la maternidad, como mujer y como deportista en la élite. Llegó a confesar que si el embarazo hubiera tenido lugar en medio de su conquista de los ochomiles seguramente no lo hubiera conseguido, ya que, como apuntaba Juanito, “estaba lanzada en ese proyecto” y hubiera sido una interrupción mayúscula. Además, aventura que si hubiera dado a luz y hubiera seguido escalando inmediatamente la sociedad la hubiera juzgado.

Finalmente, el punto entrañable de sus intervenciones fue cuando reconoció sus supersticiones y manías, como todas las estampitas de santos que su abuela le entregaba antes de cada expedición como protección o su confesión sobre que ha completado todos los ochomiles con la misma camiseta interior.

Ama Dablam

Juanito Oiarzabal

Siguiendo por orden de edad, resumo las intervenciones de una leyenda viva de nuestro deporte y una figura única del “ochomilismo”: sexto en completar los catorce, segundo en la historia con más cumbres de este tipo, tercero en ascender el Everest sin oxígeno, primero en ascender dos veces los tres primeros ochomiles, cuarenta y siete expediciones al Himalaya en sus espaldas, etc., etc.

En cuanto a lo que ha cambiado el alpinismo afirma que ahora se pueden completar los catorce ochomiles en mucho menos tiempo por los avances que ha habido, pero que el himalayismo “va para atrás” porque “en los ochenta se iba a descubrir la esencia de la montaña y ahora sólo se busca el trofeo, sin ética ni estética sobre la conquista”. Además apunta que en sus primeras catorce expediciones no utilizó sherpas, hasta que comenzó en Al filo de lo imposible y que la comunicación tan fluida con los equipos montaña arriba “rebaja autenticidad, la aventura de no saber cómo está la montaña más arriba”. Seguramente a muchos sus interrupciones al moderador y a los conferenciantes, sus salidas de tono y sus intervenciones les parecerían cargadas de fanfarronería, pero para otros estarán cargadas de razón. También puede que muchos percibieran tensión en sus intercambios dialécticos con Carlos Soria, como en el tema de los rescates, pero la sensación final que me queda a mí es de camaradería.

Seguramente el momento más destacable de toda la noche fue cuando dijo explícitamente que se retira definitivamente del proyecto 2 x 14 x 8000, con el que pretendía completar la ascensión de los catorce ochomiles al menos en dos ocasiones. Finalmente “sólo” ha repetido diez. La causa es una embolia que padeció y que le ha dejado secuelas y la necesidad de medicación diaria que, entre otras cosas, afecta su peso. No obstante, destaca que se queda con lo vivido y no con lo que le faltó y añade en tono jocoso que se acordará de Carlos con ochenta y un años, pensando que ese tío con esa edad todavía andaba por ahí arriba.

Por último, me llamo la atención su recurrencia al tema de la muerte en la montaña ya que, aunque era inevitable que apareciera, fue el qué más hizo mención. Es cierto que ha perdido a nueve compañeros en la montaña y que como él mismo reconoce, “está de vuelta porque ha tenido suerte” pero llega a afirmar en el turno de preguntas del público que morir en la montaña es un gran final para una carrera, una posición contraria a la de Carlos Soria y por la que intuyo que tienen importantes diferencias sobre la filosofía del alpinismo.

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Carlos Soria

El más longevo de los conferenciantes y precisamente por ello referencia mundial, ya que con ochenta y un años está embarcado de pleno en su proyecto de conquista de las cumbres más altas del planeta, siendo la persona de mayor edad que ha ascendido muchas de ellas.

Con la perspectiva que le da una carrera tan larga, es muy interesante oírle hablar de los cambios que han acontecido en este deporte. Desde sus comienzos, en los que usó cuerdas de esparto, abarcas y piolets caseros, hasta sus podcast en el Himalaya (sobre lo que bromean Juanito y Edurne). Es quizá la voz más autorizada para hacer éstas valoraciones. Menciona que no sólo ha cambiado el alpinismo sino el país y que así hay que entender la situación actual. Asume que ahora se puede subir pagando y manifiesta que “el alpinismo es un deporte noble pero que siempre hubo y habrá tarados y mentirosos”, que no debe ser una competición, que “no es como antes pero es normal” y que “la montaña sigue siendo un lugar donde encontrar amigos y grandes deportistas”. Incide en el punto de que el principal peligro son los mentirosos y llega a afirmar que “somos demasiados en el Himalaya”, a lo que Darío añadiría más tarde que los atascos que salieron en las fotos que dieron la vuelta al mundo estaban hechas en las dos vías que usan las expediciones comerciales, que el noventa por ciento del Everest estaba vacío. Carlos amplía su reflexión sobre lo que es el alpinismo diciendo que “la montaña es un lugar difícil pero que está hecho para disfrutar, no para sufrir o morir en ella” y que el aspecto que más útil le parece del avance de la comunicación es que facilita el enlace entre montañeros para aportar información meteorológica en tiempo real, que el resto es publicidad. En estas últimas opiniones, como comentaba más arriba, parece tener una posición contrapuesta a la de Juanito.

A mi parecer, lo más importante que nos transmite Carlos es el afán de superación y la perseverancia, valores por los que se erige como ejemplo vivo de que se pueden alcanzar grandes metas a cualquier edad. Si para Edurne, la montaña no entiende de sexos, para Carlos no entiende de edades, sólo de tu preparación. En este sentido apunta que su secreto es tener un objetivo claro, entrenar y tener una dieta equilibrada.

Quizá lo más emotivo de sus intervenciones fueron sus reflexiones sobre compaginar alpinismo y vida familiar. Él ha sido activo en el Himalaya en dos etapas diferentes de su vida y entre medias ha desarrollado un oficio, impartido cursos y disfrutado de la montaña con su familia. Confiesa que desde el principio ha tenido el apoyo de su mujer y recuerda una anécdota relacionada: en su primera expedición al Himalaya no tenía ningún patrocinador, sólo el apoyo incondicional de su mujer, y tras pasar por los micrófonos de La ventana para ser entrevistado sobre su expedición el día antes de partir, recibió acto seguido la llamada de una institución para darle su apoyo.

K2

Conclusión

Este último FID, el de más audiencia (por la participación en streaming) y tal vez el más especial (por la situación de pandemia que vivimos), ha estado centrado por primera vez en el alpinismo. Para ello ha contado con la presencia de tres conferenciantes que son historia viva de este deporte y que han sabido trasladar al público su amor por la montaña y poner de relevancia los valores del deporte en general y del alpinismo en particular. Las experiencias vividas en sus expediciones, sus confesiones y reflexiones bien merecen dedicar una hora larga a escuchar a éstos referentes del deporte nacional. Los valores que nos transmiten nos pueden resultar de gran utilidad en la montaña, pero también en nuestro día a día.

Espero que esta entrada y la conferencia os animen a salir a disfrutar de las montañas que tengáis más cerca de casa. Aunque no sean ochomiles, en ellas también se puede encontrar la esencia que mueve a los protagonistas del FID 2020.

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