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¿Baloncesto libre o con sistemas?

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¿Y los que sois entrenadores? ¿Sois más partidarios de “ordenar” a vuestros equipos utilizando sistemas u os decantáis más porque vuestros jugadores busquen soluciones a cada momento a través del juego libre por conceptos?

En este “debate” de si es mejor o peor para el jugador o para el equipo jugar libre o con sistemas pueden influir muchísimas variables: desde la edad de los jugadores, su nivel, su dominio de los fundamentos básicos del juego (bote, pase, tiro), la mentalidad o filosofía del entrenador o club y lo que persigan (resultados inmediatos o un crecimiento de los jugadores más a largo plazo)…

Generalmente, la mayoría de entrenadores suelen coincidir en que no es lo más aconsejable introducir sistemas en edades muy tempranas, en las cuales lo que se debe priorizar es el trabajo de bote, pase, tiro y juego en equipo y en las que el objetivo fundamental debe ser aprender pasándolo bien y participando.

¿Cuál sería la edad recomendable para empezar a introducir sistemas? 

Es una pregunta que casi ni me atrevo a responder pero yo pienso que cuanto más se pueda retrasar en el tiempo, mejor. Muchos jugadores, por estar acostumbrados a jugar sobre sistemas desde bastante pequeños, llegan a tener verdaderas dificultades a la hora de leer e interpretar el juego cuando son mayores.

Jugar por conceptos de manera libre implica iniciar cada jugada sin una “hoja de ruta” establecida con una serie de pasos que haya que seguir; los jugadores tratan de mover el balón con rapidez cuando está en sus manos y cuando no, liberan espacios, ofrecen líneas de pase, bloquean al jugador con balón o a otro compañero o realizan cortes, todo ello con sentido y de manera coordinada.

¿Qué puede tener de bueno jugar a Baloncesto libre?

Este tipo de juego hace que pueda salir a la luz la creatividad y el talento de cada uno de los jugadores. El jugador no tiene que estar pendiente de seguir un guion y en muchos casos (otros no) se siente más liberado y acreditado para poder intentar acciones que en el caso de jugar sobre un sistema quizá no se planteara o atreviera.

Jugando por conceptos los jugadores aprenden a moverse en función del balón, se fijan mucho más en las acciones que llevan a cabo y los lugares que ocupan sus compañeros y se favorece el que busquen soluciones que salgan de ellos mismos, ganando así en autonomía.

En la otra cara de la moneda, jugar completamente libre a veces puede resultar caótico si el equipo no está compenetrado, si hay jugadores extremadamente individualistas que tratan de hacer la guerra por su cuenta o jugar únicamente para ellos mismos.

¿Y jugar a través de sistemas? ¿Qué ventajas puede ofrecer?

Jugar con sistemas (cuando se hace bien) nos garantiza un punto de partida claro sobre el que poder empezar a atacar (jugadores colocados de una manera concreta), un orden que a veces en el juego libre se volatiliza y, sobre todo, la posibilidad de llegar a tener varias situaciones claras de ventaja a lo largo de toda la posesión. 

Como son movimientos que se ensayan repetidamente durante los días de entrenamiento de la semana, la sincronización entre los jugadores se va perfeccionando y acaban saliendo de manera mucho más natural.

Hay varias pegas que acarrea el jugar mucho sobre sistemas.

La más evidente es que nuestro equipo rival, a base de padecerla y observarla, se los aprenda y sea capaz de contrarrestarlos.

Muchos jugadores al jugar continuamente sobre sistemas rígidos se sienten “encorsetados” y están tan pendientes de realizar sus movimientos en el momento que les toca que dejan de prestar atención por completo a todo lo que sucede a su alrededor, obvian las ventajas que puedan aparecer delante suya y son casi incapaces de romper la jugada. Las jugadas están para romperlas en el momento en que aparece una ventaja.

Y para mí, el mayor peligro que tiene jugar sobre sistemas…ya puede haber cuatro jugadores que se sepan la jugada de cabo a rabo, que como el quinto no haya “estudiado”…todo el castillo de naipes se vendrá abajo. Y sucede muchas veces. 

Lo ideal es que todos los jugadores supiesen ejecutar las jugadas desde todas las posiciones del juego porque los partidos son cambiantes y las circunstancias pueden ser miles y puedes acabar jugando en una posición que habitualmente no sea la tuya…de ahí también la importancia del base del equipo, que de manera innegociable tiene que ser quien mejor conozca los sistemas para ordenar y colocar a los jugadores en caso de duda o confusión.

¡Gracias por leer mi artículo! Si quieres saber más sobre los sistemas de baloncesto déjame un comentario o consulta nuestro catálogo.

Daniel Iraceburu 

Apasionado de los Deportes Colectivos  

Decathlon de Pamplona.

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