El tiro a tablero

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¿Está el tiro a tablero cayendo en desuso? ¿Creéis que se incide lo suficiente en entrenarlo, sobre todo en edades muy tempranas? ¿Consideráis que es mejor invertir el tiempo en mejorar cualquier otro aspecto del juego antes que detenerse a trabajar este tipo de lanzamiento?

El tablero es, junto con el balón y el aro, uno de los elementos indispensables del juego. Su forma es rectangular, con un rectángulo más pequeño dibujado en su interior y puede estar hecho de madera, plástico, plexiglás, metacrilato…lo cual determina la calidad del rebote del balón en él.

Su principal función es servirnos de apoyo en el tiro y de referencia visual tanto a la hora de lanzar a canasta como para ubicarnos en el terreno de juego.

Si alguna vez habéis jugado en una canasta que no tenga tablero o una pared detrás que haga las funciones del mismo (por ejemplo, una canasta fijada a un poste) habréis comprobado cómo anotar se vuelve mucho más difícil al quedarnos huérfanos de un sistema de referencia visual, y cuánto se echa de menos la ayuda del tablero en el tiro. Porque el tablero es muy “generoso” y siempre está ahí para corregir nuestros tiros menos precisos. 

A todos nos ha pasado el lanzar algún tiro con demasiada fuerza o muy desviado del objetivo, querer meternos debajo de la tierra y ver que el tablero, en su infinita bondad, lo ha redirigido al interior del aro para nuestro alivio y sonrojo simultáneo.

Cuando somos muy pequeños sí que nuestros entrenadores nos insisten mucho en familiarizarnos con tirar a tablero desde posiciones muy cercanas a canasta. De hecho, hacer entradas apuntando a su pequeño rectángulo interior es de lo primero que solemos aprender. Pero con el paso del tiempo, trabajar este tipo de tiros suele pasar a un segundo plano.