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Hace ya un par de meses, concretamente en Junio, mi compañera Nerea Ors, nos habló en su entrada de la experiencia que tuvo en el Foundation Day con niños que padecían autismo. El final de la entrada respondía a la pregunta inicial de que si los niños con este problema podían disfrutar de este deporte y la respuesta fue rotunda, ¡SI!.

Digo esto porque mi siguiente entrada está muy ligada a la de mi compañera ya que voy a contaros una historia que en su momento me puso los pelos de punta. No tengo la posibilidad de poner el nombre del protagonista de la historia, pero nosotros lo llamaremos “Héroe”.

El 1 de octubre de 1987 nace en Rochester (Nueva York) “Héroe”. Desde muy pequeño se le veían conductas inusuales y problemas de relación con el entorno. Héroe no comienza a hablar hasta los 5 años y se confirma que tiene autismo. La enfermedad diagnosticada no le impide ser un apasionado del baloncesto y como era su pasión se vinculó como delegado del equipo de su instituto.

Su trabajo era llevar las estadísticas, el agua, preparar toallas para sus compañeros, estar pendiente de las fichas de los jugadores y siempre dispuesto por si hacía falta algún jugador en los entrenamientos, a los cuales siempre llegaba el primero.  Sus limitaciones las compensaba con una gran fuerza de voluntad e ilusión. Como podéis ver, no jugaba, pero se sentía parte del equipo y eso le hacía feliz.

Héroe, como nosotros lo llamamos, realizó este mismo trabajo durante 3 años siempre con la misma dedicación y alegría.

Todo esto cambió en el último partido de la competición, faltaban sólo 4 minutos para que finalizase el partido y a petición de todos sus compañeros, el entrenador llamó a Héroe para que pidiese el cambio y entrase para disputar por primera vez un partido de baloncesto. Su cara era un poema, no creía lo que le estaba pasando, por fin tendría oportunidad de disfrutar de verdad del deporte que llevaba dentro.

Héroe saltó al campo con una ovación increíble por un pabellón repleto de personas. Aplaudían todos, público, compañeros en el banquillo y hasta los mismos rivales. Todos le conocían, todos conocían su problema.

Ya sobre el campo recibía su primer balón y ni corto ni perezoso no se lo pensó dos veces, lanzó un triple que no tocó ni aro. En la cabeza de su entrenador solo estaba que el chico metiese una canasta…

Recibió su segundo balón y pese a no tocar aro en su primer lanzamiento, era su sueño, su momento, lanzó de nuevo desde el triple ¡y encestó! El pabellón estalló, lloros, lágrimas y aplausos fundidos en un sueño que ya no era un sueño, era realidad.

autismo-y-baloncesto

La cosa no se iba a quedar así, en el siguiente ataque Héroe volvió a recibir la pelota en el triple y la metió otra vez y en el siguiente ataque lo mismo. Nadie podía dar crédito a lo que estaba viendo, ¡Héroe había anotado 3 triples en 1 minuto!

Sus compañeros en éxtasis lo siguieron buscando en ataque y metió su cuarto triple, la grada comenzó a corear su nombre al unísono mientras Héroe seguía disfrutando de su primer partido de baloncesto.

Con el cuarto triple no terminó la cosa, sino que fue capaz de anotar otros 2 triples y una canasta de dos puntos para un total de ¡20 puntos en 4 minutos!

Terminó el partido y hubo invasión de campo, no podía creer que el utillero del equipo, el que apenas hablaba acabara de anotar nada más y nada menos que 20 puntos en 4 minutos, lo que además suponía un record en el instituto.

El niño que apenas se relacionaba se vio en hombros de compañeros y rivales, si, se había convertido en un HÉROE.

Como podéis imaginar las imágenes dieron la vuelta al mundo. Su historia de superación caló tan hondo que se hizo famoso y hasta el hombre más importante del país en ese momento quiso conocerle y se codeó con estrellas del Hall of Fame de la mejor liga de baloncesto.

Después de esa hazaña no volvió a jugar al baloncesto con regularidad. Hoy en día aún tiene problemas para comunicarse, comparte su trabajo en un mercado con ayudar a la investigación del autismo.

Podemos saber que, para Héroe, lo mejor de aquel día fue que desde aquel momento y ahora para el resto de su vida, se podrá sentir como uno más.


Contenido elaborado junto a apasionados del baloncesto de Decathlon. 

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