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La gestión de los padres en el deporte

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Es curioso hablar de este tipo de clasificación, pero en el mundo del deporte nos encontramos con distintos “tipos de padres”. Los hay entrenadores, los hay pasivos, otros que no paran de animar, o que solo se quejan, o que insultan a los árbitros y, por último, hay otros que entienden que el objetivo principal es que sus hijos disfruten practicando un deporte.

¿Son conscientes los padres de que son los referentes de sus hijos? ¿Tienen claro el objetivo por el que su hijo juega a baloncesto?

Es muy importante, en primer lugar, tener en mente que para un niño sus padres son su referente. Desean complacerlos siempre y quieren que sus padres estén orgullosos de ellos, pero tenemos que pensar que cualquier situación es un marco perfecto para poder enseñar algo a los niños.

De todas las posibles “clasificaciones” de tipos de padres, me centraré en hablar de una muy interesante: los padres-entrenadores. Entenderemos que estos son los padres que asisten a los entrenamientos, a los partidos y quieren estar al corriente de todo. Además, no están en la grada durante el entrenamiento porque tienen que hacer tiempo a que su hijo acabe. 

No pierden detalle de ningún movimiento, e incluso dan correcciones o riñen cuando lo creen necesario. Tanta es la dependencia que algún niño tiene hacia su padre, que hay casos en que después de hacer cualquier acción en un entrenamiento o partido es el propio niño el que mira a la grada buscando la aprobación de éste.

padres_blog_baloncesto_decathlon_foto1 Un padre debe motivar a su hijo, pero evitando el exceso de presión.

Pensando en los padres-entrenadores, podríamos decir que son de “nueva creación” ya que hace unos años esto no sucedía. No se le daba tanta importancia al deporte o simplemente los padres no disponían de tanto tiempo para implicarse tanto. Al menos, cuando yo jugaba en categorías inferiores nunca había ningún padre en la grada.

Está claro que ellos lo hacen por el bien de sus hijos, para que mejoren y sean muy buenos jugadores, pero no se dan cuenta de que están creando, en muchos casos, una ansiedad y presión excesiva. Además, en estos casos, el jugador recibe una doble información: la del padre y la del entrenador

Es entonces cuando, sobre todo, en edades tempranas los niños hacen caso del padre antes que del entrenador, o se crea una situación de controversia. Los niños se preguntan: ¿Qué es lo que tengo que hacer? ¿Sigo los consejos de mi padre o de mi entrenador?

Los niños deben adquirir los valores del deporte y de pertenencia a un equipo, por encima de las individualidades. Deben saber respetar a sus compañeros, a los adversarios, a los entrenadores y a los árbitros; aprender a ganar, pero también a perder. Deben entender que no siempre es todo justo, y que, a veces, las cosas no salen como uno quiere. Es entonces cuando no queda otra que seguir trabajando para conseguirlo.

Al final, el objetivo de padres y entrenadores es formar, por encima de todo, a personas a través de la práctica del baloncesto. Lo importante es sumar siempre, tener claro el objetivo y la felicidad del niño. Todos deben contribuir al desarrollo del jugador y de la persona!

“No preguntes qué pueden hacer tus compañeros por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tus compañeros”. (Magic Johnson)


Contenido elaborado junto a apasionados del baloncesto de Decathlon. 


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