¿Qué buscamos en el baloncesto amateur?

Comentarios 0 4 -/-
FacebookTwitterEmail

Para ello creo que es importante hacerse una serie de cuestiones:

- ¿Quiénes somos?

- ¿Dónde queremos llegar?

- ¿Qué objetivos tenemos?

- ¿Qué jugadores forman la plantilla?

En este tipo de categorías en la que los jugadores no cobran e incluso muchos pagan por hacer este deporte creo que lo más importante es generar ese grado de compromiso que necesita un grupo para que se mantenga unido y con el paso del tiempo sea una gran familia.

¿Cuántos días de invierno no te has preguntado y yo porque tengo que ir a pasar frío? Te respondo con un símil: eres parte de una silla (una pata) y si no estás, la silla no se mantiene. Piensa que habrá compañeros que opinen igual que tú, pero esa actitud, ese amor por el deporte de la canasta es lo que les hace no faltar.

Los entrenadores nos debemos de dar cuenta desde el principio que de normal los jugadores de nuestras plantillas no tienen dedicación exclusiva al baloncesto, tendremos gente que estudia, que trabaja, que está en el paro, por lo cual no debemos enfadarnos de forma innecesaria porque un día tu base, alero o ayudante no te venga a entrenar por motivos ajenos al equipo. Si hay interés se ve de lejos.

Esta situación, en la que debemos generar ese grado de compromiso, no debe llegar a ser una obligación sino una necesidad para nuestro cuerpo. 

Tengo una experiencia personal en la cual se  ha demostrado que esto es posible y es un claro ejemplo como un jugador de 42 años que he tenido en mi equipo durante las últimas dos temporadas ha sido una persona que nunca ha faltado a entrenar por causa de fuerza mayor y ha disputado encuentros en situaciones que demuestran su grado de compromiso e integración en un grupo.

¿Qué buscamos en el baloncesto amateur? Hay que demuestrar un grado de compromiso e integración en el grupo.

A base de años entrenando me he dado cuenta que tenemos que generar esa unión, ese vínculo entre compañeros, esa ilusión porque llegue el momento del entrenamiento y de esa forma el jugador lo dará todo en la pista en todo momento.

Si se genera un compromiso por parte de todos, el día que parte del grupo falle a los demás y no vengan a entrenar se darán cuenta  que a quien están perjudicando no es a ellos mismos, es a sus compañeros que habrán dejado de hacer cosas por ir a entrenar y por la falta de interés de ellos no van a poder disfrutar como ellos esperaban.

Tanto los jugadores como entrenadores tenemos que tener el deporte de la canasta como una vía de escape ante los problemas que se nos presentan día a día. La imagen de un entrenador que se enfada porque un ejercicio no sale, porque un sistema de juego no se ejecuta correctamente o la de un jugador, porque pierde dos balones o no realiza su mejor partido nos debe servir de refuerzo para querer seguir trabajando, el enfado es bueno pero hay que darse cuenta que cuando salgamos de la pista debemos olvidarnos de este tipo de enfados y sonreír porque estamos haciendo lo que más nos gusta, que es jugar o entrenar al baloncesto.

Os pongo el ejemplo, un jugador que esté en situación de desempleo, que no tiene distracción alguna a lo largo de todo el día, ¿no creéis que el mejor momento del día para él será ese rato que se junta con sus compañeros y realiza su deporte pasión?

Otro ejemplo, un jugador que se está preparando una oposición, estudiando una carrera universitaria, ¿qué mejor forma de desconectar tras un largo día de estudio?

Para que todo esto se cumpla, los entrenadores tenemos que ayudar a que sea así, está bastante claro que tenemos que ser exigentes con los jugadores, corregir en todo momento lo necesario pero al mismo tiempo tenemos que dar los suficientes refuerzos positivos a los jugadores para que sigan con esta mentalidad. No les podemos estar machacando constantemente puesto que esto puede provocar que se pierda la ilusión y las ganas de jugar al baloncesto.

En estas edades, el que va a entrenar un 11 de Enero a las 22:00 de la noche con 7º de temperatura es señal de que le gusta y que tiene  compromiso con todos sus compañeros. Eso tiene que generar satisfacción y servir de ejemplo para aquellos que utilizan la mínima excusa para  faltar a una sesión de entrenamiento o a un partido.

Desde mi propia experiencia puedo opinar que todo este tipo de situaciones hacen que un grupo se una, que vayan todos en la misma dirección y eso es gracias al compromiso que ellos mismos se auto generan para poder disfrutar del baloncesto. Esta ha sido mi opinión como entrenador ¿cuál es la tuya?

¡Hay que hacer que el BALONCESTO sea PASIÓN, no OBLIGACIÓN!

¡Hasta la próxima entrada, blogueros!


Contenido elaborado junto a apasionados del baloncesto de Decathlon. 

: