Una España de Oro

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Si alguno de vosotros me hubieseis preguntado si veía favorita o ganadora de Europa a España al principio del campeonato os hubiese dicho que no, de ninguna manera. Era voz pópuli que España traía a este campeonato la peor selección de estos últimos años, no nos podíamos engañar.

España llegó al Campeonato de Europa huérfano de 4 jugadores de la mejor liga de baloncesto del planeta. No sólo traía las 4 bajas de los que juegan en la liga americana sino que bajo mi punto de vista, la lista del seleccionador dejaba algo que desear con algunos jugadores sin experiencia alguna y dejando fuera a 2 jugadores del equipo de Málaga de baloncesto que habían realizado una temporada espectacular.

España quedo encuadrada en el “grupo de la muerte” junto a Serbia, Italia, Turquía, Alemania e Islandia.

Tocaba la puesta en escena contra una de las favoritas, Serbia, un partido en el que a nuestro equipo le faltó intensidad en defensa y ritmo ofensivo. Derrota por 70 a 80.

El segundo partido nos enfrentaba a Turquía, no se podía fallar ya que 2 derrotas consecutivas mermarían la posibilidad de clasificación. Partido muy cómodo para la selección que arrolló literalmente desde el inicio con un juego rápido y acierto en el tiro. Victoria 77-104, siendo el pívot de Sant Boi el mejor de los nuestros con 21 puntos.

En la tercera jornada nos enfrentamos a Italia. Ausencia de defensa podría resumir este partido. España salió muy relajada en defensa, y si a esto le sumamos un festival de tiro de los italianos, da como resultado 105 puntos que fueron los que recibió España, una cantidad de puntos inmensa que no se puede permitir si te estás jugando el campeonato. Por parte de España se echó de menos a algún jugador que ayudara al pívot de Sant Boi en la anotación del equipo. Esta derrota ante Italia dejaba a España casi obligada a ganar los 2 últimos partidos para no quedarse fuera de la segunda fase.

Nos tocaba jugar nuestra primera “final” ante Islandia. A priori rival sencillo, pero el juego de España no me daba mucha confianza. Avanzaba el tiempo y España no jugaba a nada, tanto es así que se fue perdiendo al descanso contra una selección que apenas tenía nada. Fue en el tercer cuarto cuando de la mano de nuestros 2 jugadores de la mejor liga del mundo nos pusimos por delante y se mantuvo la diferencia hasta el final. Partido ganado con más oficio que calidad. Mal jugado y con más dudas.

El “todo o nada” nos medía a los alemanes comandados por Robin Hood. Misma tónica que en los anteriores partidos, una España con un juego muy espeso y flojo en  defensa en el que sólo las individualidades de algún jugador nos mantenían con esperanzas. Partido ganado en un final muy igualado por 76 a 77 en el que un jugador alemán falló un tiro libre que mandaba el partido a la prórroga.  ¡A octavos de final!

Partido de octavos ante Polonia en el que pudimos ver seguramente una de las mejores actuaciones individuales de un jugador en un Campeonato Europeo. El pívot de Sant Boi se anotó 30 puntos consiguiendo un record personal al meter 6 de 7 en triples. El resultado fue de +14 para España.

Cuartos de final ante Grecia, otra de las favoritas. Siguiendo la tónica del campeonato, partido cómodo, partido duro, partido cómodo…tocaba pasarlas "canutas" ante el equipo heleno. Grecia llevó el partido a su terreno planteando un partido espeso. Quizás fue el partido en el que España recuperó ese sentimiento de equipo, sufriendo y superando multitud de situaciones adversas. Pasábamos a semifinales al vencer 73 a 71.

Llegaban las semifinales y cada vez veía a España más favorita pero después de este partido contra Francia, en mi mente ya veía la medalla de oro colgada en el cuello de nuestros jugadores. Digo esto, porque para mí, ésta era la verdadera final del campeonato. Jugábamos contra Francia en su casa, plagada de jugadores de la mejor liga del mundo y varios de ellos son grandes estrellas allí.

Viendo el partido del de Sant Boi contra Polonia era difícil pensar una actuación individual mejor de nuestro mejor jugador…pero la vimos. Seas del equipo que seas, te guste o no te guste el baloncesto, la actuación del pívot de la selección merece todo el respeto y el halago del mundo. El de Sant Boi doblegó a Francia anotando nada más y nada menos que 40 puntos (la mitad de los de su equipo) y cogiendo 11 rebotes. El día de mañana yo podré decir que “ví jugar a ese jugador”…

De nuevo en una final, nos jugábamos la medalla de oro ante los lituanos. Después de las semifinales como dije, veía a España ganadora del torneo y así fue desde el minuto 1 de partido, donde España tomó las riendas del marcador y las mantuvo durante los 40 minutos que duró la final. Victoria por 17 puntos y tercer oro en el Campeonato de Europa para España.

Al principio de la entrada habéis podido leer mi crítica hacia el equipo que traía la selección y durante la entrada habéis podido leer la crítica a su juego durante momentos. Puede haber jugadores “más buenos” o “menos buenos” pero lo que realmente triunfa es el conjunto y el espíritu de equipo… y España lo tiene.

¡Enhorabuena España!

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