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Barranquismo: mucho más que un descenso

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La palabra barranquismo suele estar ligada a una imagen muy concreta: una persona que rapela una pared vertical junto a una cascada. Sin embargo, pese a que esta fotografía sea la más característica en este deporte, existen un sinfín de dificultades y formas de sortearlas a lo largo del descenso de un cañón y no siempre el rápel es la opción para esquivarlas.

Por ello, es turno de reivindicar que esta actividad no consiste solo en la bajada propiamente dicha, sino que aúna a su vez un buen puñado de ejercicios que convierten al barranquismo en un deporte muy completo, en algo más que un descenso.

Aproximación y retorno

Existen, pero son pocos los barrancos a los que se accede de forma inmediata. En la gran mayoría de los casos o bien para llegar a su entrada –aproximación- o bien, una vez terminado su descenso, para volver al punto de origen –retorno- debemos superar andando un cierto desnivel que nos obligará a cargar con el material en nuestra mochila

En ocasiones se tratarán de pequeñas excursiones, otras, de caminatas de una cierta entidad. Quizá una de las caras más desconocidas de este deporte pero sin duda una de las razones por las que las que podemos afirmar lo completo del barranquismo.

Barrancos secos y barrancos acuáticos

Hay que tener en cuenta es que un barranco, pese a que transcurra en un cañón, no tiene por qué estar siempre acompañado de un caudal. Existen barrancos secos, ausentes de agua, que nos permitirán contemplar la garganta con otro punto de vista además de que descartarán los peligros inherentes al agua. En este caso los rápeles, los destrepes y algún pasamanos serán las maniobras que más utilizaremos convirtiéndolo en un hábitat ideal para coger soltura en su faceta más vertical.

Aunque bien es cierto que los barrancos acuáticos son los que gozan de mayor protagonismo, tanto por su estética como por el abanico de posibilidades durante esta actividad. No obstante, habrá que extremar la cautela en este tipo de cañones, conocer su caudal habitual, los escapes, los posibles sifones y posponer la actividad en caso de que baje más agua que la habitual. Del mismo modo, es aconsejable realizar el barranco con un guía en caso de carecer de experiencia. A continuación repasaremos las técnicas más frecuentes empleadas durante su descenso.

  • Rápeles

Probablemente la más conocida. Consiste en rapelar por la cuerda, en ocasiones en paralelo a la pared y apoyándonos en esta; en otras, los rápeles volados, flotaremos en el aire teniendo la cuerda como nuestro único apoyo. Son utilizadas para salvar desniveles verticales o en tramos en los que la fuerza del agua nos impida avanzar con seguridad.

  • Saltos

Una alternativa al rápel para superar desniveles siempre y cuando la poza en la que vayamos a caer tenga suficiente profundidad. Es aconsejable flexionar las piernas cuando nos acerquemos al impacto del agua y muy importante mantener el peso en la caída para que la entrada al agua sea limpia. Los hay de todas las alturas. Si no lo ves claro no hay que temer, la gran mayoría de saltos suelen estar equipados para poder rapelarlos.

  • Toboganes

Un veloz descenso por un tobogán natural esculpido por el agua con el paso de los años. Algunos tienen un pequeño vuelo al final que los hacen todavía más divertidos. Se debe descender con los brazos recogidos y levantar las piernas antes de caer ya que en ocasiones el agua también ha creado un pequeño resalte al final del tobogán en el que se nos puede quedar enganchada la pierna.

  • Destrepes

Destreparemos cuando el desnivel a salvar sea pequeño y haya buenos apoyos y sujeción. También en tramos de caos, donde grandes rocas se han acumulado y nos obligan a desplazarnos de una a otra. En caso de que la pared sea estrecha también podremos empotrarnos a sus dos caras y descender de esta forma.

  • Pasamanos

Utilizamos cuando en zonas muy expuestas o en lugares en los que el agua puede dirigirte hacia un sifón. Consiste en una instalación, a veces fija y otras veces preparada para que sea el barranquista quien la instale, de cuerdas que nos ayudará a progresar pudiéndonos servir de ellas como si fuera una barandilla. Además, en caso de un desliz evitará que caigamos ya que anclaremos ambos cabos de la línea de vida en todo momento a la cuerda conforme vayamos avanzando.

  • Nados

Otro de los aspectos que hacen del barranquismo una completa actividad y razón por la que debes de saber nadar si quieres iniciarte en esta actividad. Las travesías en las badinas nos obligarán a progresar a nado. A veces la corriente nos ayudará pero otras tendremos que ser nosotros los que tengamos que avanzar. 

Si te gustan los barrancos pero no la verticalidad que sepas que existen cañones en los que únicamente tendrás que desplazarte de esta forma mientras disfrutas del encañonado paisaje.

Espero que este artículo te haya gustado y aclarado que un barranco no solo es bajar y bajar sino que encierra muchas más posibilidades en su interior. Recuerda que siempre has de tener sumo respeto a los cañones y que si nunca has realizado ninguno lo mejor es iniciarse junto a alguien que cuente con experiencia en este tipo de actividad. 

¡Larga vida a los barrancos! 


Miguel Salazar 

Apasionado de la montaña 

Decathlon Puerto Venecia

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