Mamá, desapúntame de kárate

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Tendría unos 12 años, con más energía que musculatura, flequillo de punta y suficiente picardía. Lunes kárate, martes fútbol, miércoles kárate, jueves fútbol, viernes kárate y fútbol. Y claro, el fin de semana tenía partido. Esta era mi rutina. Como es evidente, mis amigos quedaban todos los viernes, pero yo tenía que ir a clase de karate. Al profesor no le valían escusas. En serio, cuando digo que no le valían es que no toleraba las faltas de asistencia injustificadas, fiel reflejo de su profesonalidad. Pero claro, sumando los moratones y contusiones lógicas del entramiento, y con solo 12 años en la espalda, se formó el cóctel perfecto para tomar la decisión en mi cabeza: Quería dejar el karate. No entendía en que me podía beneficiar seguir asistiendo a los entramientos y competiciones. Así que me decidí y hablé con mi madre:


"Mamá, quiero que me desapuntes de kárate"



Si, soy yo, con cinturon blanco y sobre una mesa.

¿Cuáles fueron sus argumentos? Pues los evidentes: Llevaba 7 años apuntado, con la de horas invertidas que eso suponía. Súmale el gasto de las clases, los kimonos, los cinturones y las protecciones. Y en definitiva, mi madre era consciente del bien que me hacía este deporte. Yo me enfadé, en ese momento no me valdría ningún argumento. Pero la realidad fue la que fue, yo seguía siendo karateca.


¿Por qué hoy en día me alegro tanto de que mi madre no me hiciese caso? Porque hoy en día soy consciente de todos los beneficios que me ha apotado este deporte. Beneficios físicos, y sobre todo mentales. Y este post me gustaría resumirlos con dos objetivo: Que tú también conozcas todo lo que este deporte le va a aportar a tus hijos y, sobre todo, que los apuntes a kárate (u otro arte marcial).

Karate kids

¿POR QUÉ TIENES QUE APUNTAR A TUS HIJOS A KÁRATE (u otro arte marcial)?


Mejora de las cualidades físicas: Fuerza explosiva y elástica, velocidad de reacción y de movimiento, resistencia anaeróbica y aeróbica, coordinación, lateralidad, equilibrio, flexibilidad, etc. 


Mejora del pensamiento táctico: Atención selectiva, observación, análisis de posibilidades, toma de decisiones, retro-información, etc. 


Mejora de aspectos mentales: Concentración, esfuerzo, determinación, seguridad, superación, humildad, autocontrol, compañerismo, etc.


Nunca me olvido de las últimas palabras que el cinturon más alto pronuncia justo antes de irnos: 


"Formación de la personalidad. Rectitud. Esfuerzo y constancia. Respeto a los demás. Reprimir la violencia."


Y tú papá o mamá ¿a qué esperar para apuntar a tus hijos a kárate?

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