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Un viaje inolvidable

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"Una locura y dos bicicletas que se han convertido en 6 días, 800km, casi 5.000 de ascenso y una experiencia inolvidable. En nosotros quedan esos pueblos, esas gentes y tantos paisajes" Esta fue mi publicación en Instagram, junto a la foto de nuestras piernas, sentados en el banco que tengo frente a casa, tras completar una gran aventura.

Podría decir que fue una experiencia pensada tras barajar opciones, pero verdaderamente fue fruto de "cosas que se dicen sin pensar". Estábamos un grupo de amigos por la feria de Murcia cuando una amiga que vive que Madrid nos propuso ir a su casa para las vacaciones. Y de pronto un comentario "Y vamos en bici" se convirtió en un plan. En ningún momento pensamos si ir o no, solamente en lo que necesitaríamos para realizar tal hazaña. Así que ya teníamos planes para las vacaciones, ir a Madrid en bici, estar unos días y volvernos, en bici también, claro está.

Comprar barritas, geles, ver cómo poner un portaequipajes a una bicicleta de carbono, ¡Todo en Decathlon! Claro está, ¿dónde mejor si no? Al tener bicicletas de carbono no preparadas para portaequipajes decidimos comprar el portaequipajes que va directo a la tija con una alforja de 15 litros para cada uno. De nutrición nos cargamos de geles long de limón, aprovechando el pack ahorro, barritas de dátiles y frutas y el isotónico ISO+ de naranja, mi sabor favorito! Un par de conjuntos de ciclismo y la ropa justa para dos días...ya que al tercero tendríamos ya la maleta, previamente enviada con correos, en casa de mi amiga.

Llegó el día, tanto yo como mi compañero ya lo teníamos todo cargado del día anterior. Todo listo, el llevaría las dos alforjas y yo lo necesario para las averías. Si, él llevó más peso... pero así también se lastraba un poco y yo no iba a sufrir tanto!!

- Primera etapa, Altorreal - Albacete. 148km escapando de la lluvia con 1.500 de desnivel a una media de 22,5km/h, aire en contra y un gran aprendizaje...si no se come, no se puede pedalear. Parece básico, pero o te conciencias o pasa como a mí, que finalmente, a 5km de Albacete me vi llegando sin fuerzas al suelo de una gasolinera comiendo todo el azúcar que podía. Una etapa donde fui pasada de vueltas a 160ppm de media. Y donde comprobamos que el GPS mejor ponerlo en modo coche evitando autopistas y autovías, o te lleva por caminos de tierra que para evitarlos te comes dos puertos. Aprendimos la lección, o eso creíamos.

- Segunda etapa, Albacete - Corral de Almaguer. Aunque pensábamos quedarnos un pueblecito antes, pero tuvimos que aprovechar que a última hora teníamos aire a favor, y gracias a ello dormimos en la casa más bonita que he visto hasta el momento, con una señora encantadora. 148km con 530 de desnivel y una media de 27,4 km/h.

-Tercera etapa, llegada a la Puerta del Sol!!! En realidad la ruta se acababa en Perales del Río, pero ambos sabíamos que puestos a ir a Madrid, se llega al centro, qué más da 30km más! 104km con 690 de desnivel y una media de 23,6km/h.

No puedo describir la alegría, la emoción al llegar al mismísimo kilómetro cero. ¡¡Lo habíamos conseguido!! Abrazo, foto y llamadas de rigor. Aunque nunca se me irá de la cabeza cuando justo al bajar de la bici escuché a dos señoras decir " ¡Madre mía! ¡Casi una hora para llegar aquí!".

Cada día que pasaba era aún mejor. Tuvimos la suerte de dar con personas maravillosas por el camino. De repente, todos eran nuestros amigos, nos querían escuchar, llamarnos locos, darnos agua fría y desearnos la mayor suerte del mundo.

Tras unos días en la ciudad, ya nos quedaba volver. Ganas de repetir, pero también miedo... porque no lo vamos a negar, hay ciertas partes que se condolieron mucho! Pero teníamos que volver, yo no podía volver en coche, ¡quería más experiencias!

En la vuelta me quedan recuerdos como que para evitar un puente que me dio vértigo en la ida, nos subimos 5 puertos, ¡¡¡CINCO!!! Granizado de limón en Chinchón, un pueblo llano (nótese la ironía), pasar por el destrozado camino del Quijote y dormir en el pueblo de Dulcinea del Toboso.

Ambos con ganas de llegar y descansar, pero sin ganas de que se acabase. Al llegar, tirados en el banco, ya con nostalgia y con una gran sonrisa. Sabíamos que se había acabado el viaje, pero que en nosotros quedaría todo lo vivido, que no es ni un 1% de lo que he podido narrar.

¿Repetiría? Sin dudarlo, pero no el mismo recorrido. Me iría en busca de nuevas rutas, nuevas gentes y nuevas experiencias.

Espero que os guste mi relato. Si queréis más datos del viaje, como lugares donde dormimos o comimos, no dudéis en preguntarme. Y recordar, ¡¡Con plato pequeño y piñón grande todo se sube!!

Comentarios
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#7 MARÍA TERESA ALFARO BARBERÁ
Me encanta como lo cuentas!!! Hasta me he metido en el papel como si fuera yo la que hace el viaje y se me ponían los pelos de punta!!!
#6 PALOMA MARTINEZ
Una experiencia envidiable... Ojala todos tuviéramos la preparación física necesaria para ello... Lo siguiente el camino de Santiago completo
#5 LAURA POUSA
Ese tipo de experiencias jamás se olvidan, para lo bueno y para lo malo. Para proximos viajes recordar que es mejor un mal puente que 5 puertos horribles jajajaja

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