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Accidente en bicicleta, nunca llega... O SÍ

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Nunca pensé que me tocaría escribir una experiencia personal sobre un accidente en bicicleta, por eso, considero importante compartir mi experiencia sobre algo para lo que no estamos entrenados.

En octubre, me encontraba disputando la carrera por etapas 2 Reinos MTB, en la región de Murcia. Estaba ya en la tercera y última etapa, con mejores piernas de los esperado y con ganas de terminar mi primera prueba por etapas, además, estando situado en una buena posición (para mi nivel) en la clasificación general. Cuando llevaba solamente 20 kilómetros de etapa, en una bajada técnica, pero sin aparente dificultad, algunos de los competidores empiezan a bajarse de la bicicleta, otros intentamos hacerlo montados, pero empieza a crearse el caos al taponarse el sendero y hacer que la velocidad fuera bajísima. Por culpa de esa velocidad, noto que la rueda delantera se traba en una roca y sin darme tiempo a nada, salgo despedido por encima de la bicicleta. Sin tiempo que perder, me levanto,  pero noto que algo no va bien, no puedo andar. Consigo apartarme del sendero y esperar a recuperarme, pero eso no llegó. Empiezo a asustarme, no siento la pierna, aunque pienso que es algo sin importancia, tal vez muscular. Me quedo sentado tranquilamente y decido llamar a la organización. No tarda en llegar el primer voluntario y varios médicos de la prueba, no me mueven, llaman a rescate y tras muchos intentos de sacarme por tierra es finalmente un helicóptero de emergencias quien me saca por los aires. Ahora sí estaba asustado, camino al hospital, sin saber que me esperaba. Las malas noticias no tardan en llegar, fractura de la cabeza del fémur y desplazamiento de la misma, y ahora, ¿qué?.

Al día siguiente, gracias al seguro federativo (lo explicaré en otra entrada), pasé por quirófano y aquí empezó la recuperación. En estos momentos, es donde te das cuenta, de que los deportistas somos luchadores, no nos asustan los retos, y eso hace que podamos sobreponernos a muchas dificultades de manera más sencilla. Todo eran dudas, ¿cuánto tiempo?, ¿quedará bien?, ¿volveré a hacer vida normal?, ¿podré seguir montando en bicicleta? Momentos duros,  en los que es vital adoptar una actitud positiva, de nada vale pensar en que quizás pude evitarlo. Solamente queda mirar hacia delante, marcarse pequeñas metas, ser consciente de los avances,  por pequeños que sean. Algo que me ayudó mucho en esos días,  en los que apenas podía moverme, fue marcarme una rutina diaria, para tener el día estructurado y poder llevar un control del mismo, retomar viejas aficiones que no requieren movimiento y sobre todo, intentar mejorar cada día un poco, siguiendo las instrucciones de los médicos. Es increíble la capacidad que tiene el cuerpo humano para recuperarnos cuando somos constantes y cuando día a día vamos haciendo pequeños esfuerzos para superarnos.

Gracias a la constancia, al buen trabajo de los fisioterapeutas y a las ganas de seguir mejorando, en dos meses ya estaba subiéndome en la bicicleta. Empezando por sesiones de diez minutos de rodillo, pero algo que me hizo enormemente feliz y que me hizo ver poco a poco luz en el túnel. Como os decía antes, la motivación es clave para superar cualquier obstáculo, en el deporte, en la vida...día a día la sesión en el rodillo iba siendo mayor y con ello los avances para poder andar. La misma máquina que me había hecho morder el polvo era la misma que me estaba sacando del pozo. Aquí los avances empezaron a ser exponenciales, diez, veinte, treinta... dos semanas después estaba haciendo sesiones de una hora de rodillo, lo que acompañado de las sesiones de rehabilitación, hacía que pudiera moverme con una sola muleta sin mucha dificultad. Lo peor ya estaba superado, tan solo quedaba seguir con la rutina para en tan solo cuatro meses (parece mucho) poder hacer vida normal.

Hoy,  echo la vista atrás, una vez superada esta prueba, en la que la vida me ha puesto, me quedo con las cosas positivas que saco de todo esto, las resumo en: actitud positiva, constancia y trabajo diario, marcarse pequeñas metas y ser consciente de los éxitos, rodearte de buena gente (la familia y amigos son claves), y nunca, nunca olvidarte de tu bicicleta, para cualquier problema u obstáculo es de las mejores medicinas que podemos encontrar.

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Comentarios
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#4 ANTONIO CALERO
Muy buena entrada y gracias por compartir tu experiencia. Crees que siempre te vas a levantar... y hay a veces que no. Subrayo cada una de las palabras de este post. Yo también pasé por una experiencia similar (fractura abierta de rótula) y sin trabajo, positividad y cabezonería, uno no se recupera. Me encanta verte encima de la bici, amigo!!!
#3 OSCAR SANCHEZ GUERRERO
Grande Rubén!!!! Una experiencia de las que, como bien dices; hay que quedarse con las cosas positivas, un ejemplo de superación por volver al pie del cañón!!! Un abrazo
#2 ERIC MANTECA
Felicidades por el artículo y tu testimonio. La verdad es que pone la piel de gallina solo en pensar por la situación que pasaste. Un abrazo

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