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Mi recorrido favorito: La Vuelta a la Peña Montañesa

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En esta entrada abordaremos uno de los temas que todo biker que se precie guarda en su corazoncito, y no es otro que el día en el que hizo aquella ruta especial, que le hizo tener esa sensación de estar flotando en las nubes, o sentirse realmente orgulloso de haber llegado a aquel punto en aquel momento.

Como os he comentado en alguna ocasión, una de mis disciplinas favoritas del ciclismo es el enduro, por ello, una vez al año, me desplazo junto con grandes amigos a la meca del enduro en la península Ibérica. 

Este lugar es Ainsa, un pequeño pueblo de Huesca, a los pies de los pirineos, conocido por el excepcional estado de conservación de su casco antiguo, un lugar de cuento. Aunque para lo que nos interesa, es uno de los mejores lugares del planeta para la práctica del btt, ya que esta comarca alberga una gran red de senderos donde se encuentra de todo, bajadas de vértigo, zonas técnicas de subida, grandes subidas con desnivel, piedras, sendero, pista… En definitiva, el paraiso. Aquí se encuentra ubidado el Centro BTT Zona Zero.                                                        

Para mi es un poco difícil elegir un día o un recorrido, ya que son multitud de experiencias y momentos vividos, pero haciendo un esfuerzo, os puedo contar el día que rodeamos la Peña Montañesa, “coronándola”, para luego realizar una frenética bajada de más de treinta minutos, una pasada.

Cuando realizamos este tipo de internadas, los madrugones son una tónica general, siempre te levantas temprano, preparas todo lo necesario, ya que va a ser un día completo de pedaleo, comida, agua, recambios… Así hasta completar una mochila que pesa una gran cantidad de kilos, pero apenas pesa en comparación con la motivación y el buen rollo entre compañeros.

Tras dejar los coches en un aparcamiento a los pies de la peña, comenzamos ascendiendo por un sendero con una inclinación bastante pronunciada, poco a poco vamos sumando cota, y disfrutando de un paisaje del sueño, con estas vistas, es imposible sentir el cansancio sobre nuestro cuerpo. 

Una vez dejado el sendero, bajamos por una pista forestal hasta dar con Víu. A nuestro paso nos saluda un lugareño que está afilando una guadaña a base de piedra, aquí apenas viven un puñado de personas durante todo el año ya que los inviernos son especialmente duros por estas latitudes.

Tras cruzar Víu no adentramos de nuevo en las profundidades de la pista forestal, esta vez subiendo. La pista tiene acusado porcentaje que obliga a que “metamos todo lo que tenemos”, bueno, al menos podemos disfrutar del entorno tan privilegiado que nos rodea

Después de casi dos horas de pedaleo conseguimos coronar la primera parte del puerto, dando lugar a un maravilloso prado, que parece obra de la famosa serie de animación Heidi, una vez más, no se puede contar con palabras lo que puedo apreciar con la vista. 

Tras un descanso y un almuerzo rápido, seguimos con el pedaleo, hacia arriba, claro está. Esta pista rodea a la Peña Montañesa, realizando un giro desde nuestro comienzo de unos 270º para poder tomar la bajada, en esta segunda parte es donde la metereología nos brindó uno de los mejores espectáculos que he podido presenciar, ya que en apenas 300 metros, pasamos de buen tiempo, a un aguacero, que dió paso a una granizada, y esta a una copiosa nevada, simplemente espectacular. Una vez coronados descansamos un poco y nos tocaba lo mejor del día, la bajada.

La bajada discurre por un estrecho y serpenteante sendero en la ladera de la falda de la Peña Montañesa, es una bajada muy rápida, que pone a prueba tus reflejos y tu destreza a la hora de trazar entre árboles, con algún que otro giro pronunciado que hace que o te anticipes a la frenada o tengas alguna consecuencia. 

Esta bajada llega hasta Cacins, allí nos reagrupamos y seguimos para esta vez tomar la segunda bajada del día. Esta bajada no tiene nada que ver con la anterior, en este caso su trazado es a base de escalones de piedra, con el añadido de piedra suelta, sin duda espectacular, tras esta bajada enlazamos de nuevo con otra de sendero, y con curvas cerradas que llegaba hasta un rampón que nos dejaba en el Pueyo de Araguas. 

De aquí descendimos por el conocido como circuito de saltos o Batlands, una espectacular zona donde el terreno esta tallado por la naturaleza con una caprichosa ondulación, que es la delicia para todos los biker que se adentran en esta bajada. Tras terminar en este punto ya regresamos a Ainsa a descansar y reponer fuerzas.

Este recorrido lo elijo por lo exigente de su recorrido, tanto subiendo, como bajando, pero sobre todo por el ambiente entre compañeros durante toda la ruta, sin duda, una ruta espectacular.

Os dejo con el Link sobre la ruta, aunque la que hicimos tenía alguna que otra variante. 

Para más info: http://www.bttpirineo.com/es Sin más me despido, un saludo, y pedaleemos con fuerza que llega el buen tiempo.


Contenido elaborado junto a apasionados del ciclismo-MTB de Decathlon. 

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