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Diario de un podium en la Madrid Lisboa (Parte 2)

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La segunda parte de la Madrid-Lisboa

¡Hola a tod@s de nuevo! Hoy voy a hablar de la segunda parte de la emocionante Madrid-Lisboa. 

Últimas etapas

  • ETAPA 6 

    Entre Cañaveral - Alcántara, muy rodadora y sin mucha dificultad. Etapa que utilizo para rodar, sin forzar mucho, preparándome para que viene con la etapa siguiente. En la EH solo cargo agua, barritas, bebo un recovery y baterías para los focos.

  • ETAPA 7

    Alcántara – Cedillo, etapón, exageradamente técnico, desnivel acumulado de más de 1.000 mts sin subidas largas o sea a base de repechos de máximo un 1 kilómetro y por supuesto el calor extremeño. Al llegar a la EH de Alcántara tengo a todo mi equipo humano allí entregado, Lorena con la comida calentita, Marco y Charly preparándome la bicicleta y Silvi con la cámara en la mano documentándolo todo. En esta ocasión hago una parada larga, olvidándome un poco de la situación de la carrera y situando la mente ante la etapa que nos espera, voy concienciado ante el calor y la dureza de esta etapa, “TODO el mundo la nombra, por algo será”, pensaba en todo momento. Como con hambre (muy buena sensación), me hidrato bien, me cambio de ropa por completo me pongo el maillot mesh, para el calor extremo, culotte corto, me embadurno en crema protectora para sol, cargo la mochila a estallar de agua y el bolsillo de barritas y en marcha. En este trayecto me olvido de seguir a nadie, de ritmos altos y de cualquier cosa que me pueda sacar de la carrera. Me centro en realizar la etapa como realice los entrenos de simulación, lo mejor posible sin volver a caer y llegando a Cedillo lo más entero posible, cosa que es realmente imposible ya que es una etapa realmente dura.

    En la etapa encuentro tramos muy complicados subiendo y bajando por verdaderos barrancos, pasando por zonas muy técnicas, atravesando un corta fuegos con unas rampas de 30% casi imposibles de subir montado encima de la bici y una parte final más rodadora, con muchísimo calor. Desde la improvisada EH de Santiago de Alcántara en adelante afrontamos un recorrido rompe-piernas con muchos repechos cortos y muy duros algunos asfaltados y otros de tierra anchos para llegar a la última zona técnica de la etapa y con ella a Cedillo.

    Etapa de mucho desgaste mental y físico.
  • ETAPA 8

    Cedillo – Ponte de Sor, para mí una etapa de transición, sin mucha dureza ni desnivel y con bastantes tramos de asfalto en el inicio, pero con una parte final muy pestosa con continuos bucles rodadores de tramos de piedra y arena en un bosque cercano a Ponte de Sor. En la EH de Cedillo, es donde más tiempo estoy parado, 45’ aproximadamente, ya que necesito recuperarme, estoy totalmente exhausto, deshidratado y con la moral bastante tocada. Jordi me saca unos 25’ aproximadamente. Son las 15:00 aproximadamente tengo a todo mi staff a mi entera disposición en la EH. Me tienen en palmitos Lorena y Silvia me da de comer un platazo de pasta, el resto se preocupa de poner a punto la bicicleta, que ha sufrido al igual que yo, pero está respondiendo a las mil maravillas y no paran de levantarme la moral, me comentan todos los apoyos que estoy recibiendo desde el exterior. Aguanto con el mismo textil en esta ocasión estuve más de 12 horas con la misma y ni una rozadura, seco en todo rato y con una sensación de ir desnudo en todo momento. Como, bebo y cargo agua, barritas, y ya en esta ocasión me aprovisiono de algún gel long distance que seguro que ya empiezan a hacer falta y me lanzo a por la 8ª etapa.

    Me planteo la etapa como transición, quiero volver a encontrarme psicológicamente, volver a tener buenas sensaciones, volver a entrar en la carrera. De salida no me encuentro mal y eso que la salida es todo para arriba, con alguna bajadita técnica, con la subida dura por asfalto a la presa de Cedillo y recuerdo que con un aire de cara majo. Coronando cojo primero a 2 chicos que van hablando, los supero y me cogen rueda y poco después cogemos a otros 2. Formamos un grupeto majo de 5 en el que solo tirábamos 1 de ellos y yo (esto no augura un buen final). En mitad de la etapa uno de los que no tiraba pincho y lógicamente no paramos salvo su colega. Quedándonos 3 momentáneamente. Mas adelante, paramos en una fuente dentro de un pueblo portugués, donde llenamos de agua las mochilas todos, pero me dejo loco que el tipo que tiraba junto a mí, no nos esperó y se fue solo (flipe), llevaba ya casi 600 kilómetros y con todos los que me había encontrado en el camino me habían cedido su rueda, me ofrecían su apoyo y no solo con eso siempre acaban diciendo “Ole tu polla”, mientras este arranco solo, yo salí tras él, pero no le di caza y el 3º del grupo quedo rezagado. Ya hasta Ponte de Sor decidí tirar solo, me restaban poco más de 20 kilómetros “1h max. tardo”, pensé.

    No sé si eran visiones producidas por el cansancio, si era el sueño o si realmente era así el recorrido, pero entramos en un bucle tendiendo hacia arriba (no conseguía ir a más de 17-18km/h), en el que parecía que pasamos por el mismo sitio 3-4 veces, bordeando un bosque, hasta que ya de repente se veía el pueblo en la lontananza, pero que nunca alcanzaba. Al cual se accedía por una bajadita que traía miga.

Ciclismo en la Madrid-Lisboa

  • ETAPA 9

    Ponte de Sor – Coruche, aparentemente una etapa larga, rodadora y rápida, eso decía el papel. En la EH de Ponte de Sor, me cambio de zapatillas y calcetines ya que los pies me empiezan a arder, Me pongo camiseta térmica en combinación con el maillot de manga, y el chaleco al bolsillo por si acaso refresca más de la cuenta, ya que la tarde está cayendo preparo focos, recargo agua, barritas, me bebo un recovery, cambio de móvil con Lorena (ojo a este detalle) y arranco pensando que en 4 h. Max. estoy en Cedillo (menuda sorpresa me llevo, tardando casi 7).

    Arranco solo, el principio de la etapa es muy rápido por terreno asfaltado y bastante favorable, atravesando alguna pista de arena y varios pueblos (esto me da una moral de cojones), pienso que va a ser rápida la etapa y me creo que Lisboa está ahí a la vuelta de la esquina. Cuando de repente recibo la llamada de un buen amigo (llamaba a Lorena, pero tenía yo su móvil), preguntaba por mí y al oír mi voz alunizo!!! Voy a buen ritmo y con la moral alta y el oírle me da un punto más de gas, hablo con él unos minutos le cuento que voy genial y que pronto llego a Lisboa y él me cuenta que todo el mundo está conectado al PC, le cuelgo y en pocos minutos recibo otra llamada. Esta vez es de una persona que ha entrado en mi vida hace relativamente poco pero que me ha marcado mucho. Este flipa al oír mi voz entera y me dice: “io como es posible que estés tan entero tras 30h en bici, tienes a la tienda en vilo, como no traigas trofeo no vuelvas”, en un rato te vuelvo a llamar. Y tras colgarle, me llama Lorena como en todas las etapas para ver cómo iba y le transmito lo mismo que a los 2 anteriores, un estado de cansancio, pero de euforia a la vez ya que pienso que Lisboa ya está ahí. Estas 3 llamadas me marcaron la carrera porque hay un antes y un después de ellas.

    ¡Pronto llegó la hecatombe!

    Por suerte cuelgo a Lorena mientras me adelantan 2 chicos que me salvan esta 9 etapa. Van muy rápido, pero necesito ese empujón para acabar de motivar mi euforia, además, no quiero adentrarme en el bosque solo (una de las mejores decisiones que tomo en esta M-L) ya que no esperaba realizar los siguientes 10 kilómetros en 1h. Perdidos en mitad del bosque, improvisamos el camino a través de un terreno arado y muy complicado de recorrer montado en la bici. Tuvimos que saltar un muro de piedra de casi 2 metros, uno saltó, otro se quedó en el medio para pasar las bicis y yo daba las bicis desde el otro lado. Luego si es verdad que vino un terreno más favorable de pistas anchas y terreno asfalto en el que mis 2 compañeros me llevaron al límite. Es ahí cuando recibo la llamada de nuevo primero del entrañable Gaditano y posteriormente de Lorena los cuales se dan cuenta tanto como yo que la etapa esta siendo más dura de lo que esperábamos, tiramos las campanas al vuelo demasiado pronto. Todavía me quedaba mucha etapa cuando a la entrada de un pueblo me despido del dúo que tiraba de mí ya que el ritmo es inhumano para mí, me quedo sin pilas en el GPS y decido pararme.

    Empiezo a quedarme helado, las manos no me responden como debieran y la moral está muy baja, por suerte quedan 20 kilómetros que son favorables. Me cogen 2 chavales que me marcan el ritmo a gusto (esto vuelve a ser la M-L) y con ellos rodando a un ritmo vivo en que podemos hablar para no dormirme llegamos a Coruche.

  • ETAPA 10

    Coruche – Lisboa, la más larga con 110 kilómetros en teoría rodadores con más de la mitad asfalto o pistas, pero esconde alguna que otra sorpresa. Cuando yo llego sale Jordi, me comentan, a mi realmente me da lo mismo ya. Solo pienso en llegar a Lisboa, mi mente está puesta en llegar como sea a Lisboa. Pienso en lo que llevo rodado (más de 650 kms) y que ya lo tenemos hecho, no como, solo tomo un recovery ya que no tengo hambre, bebo y recargo con el resto de barritas y geles que me quedan. Esta vez espero a que venga algún equipo para salir con ellos.

    Otra vez que acierto, en esta ocasión doy con los hermanos Campillo, menudas 2 personas, iban en 2 equipos de 2 y no les importó perder bastante tiempo, para que yo pudiera ir con ellos, me levantaron del suelo, me ayudaron a reparar la bici, me ofrecieron sus barritas, pero sobre todo lo que más me marco es que me esperaron en los últimos kilómetros cuando yo ya pensaba en abandonar.

    Etapa muy dura, cuando piensas que ya está hecho que ya lo tienes ahí y ves que estas muy lejos todavía. Tan cerca y tan lejos a la vez. A la hora de etapa llevábamos casi 40 kilómetros, a la hora y media 45. Nos costó casi 4 horas hacer 60 kilómetros, atravesando innumerables bancos de arena (alguno montado, otros a pie y otros dando volteretas), tuvimos que cruzar un enorme sembrado de patatas, no sé cuantos kilómetros de vía de tren andando, y un camino inexistente que abrieron los primeros que pasaron de la carrera hasta llegar a las inmediaciones de Lisboa, donde la gymkana seguía con el cruce de una vía de tren por estación a través de sus 6 tramos de rampa para arriba u otros 6 para abajo. A las 4 horas cuando recibo la segunda llamada de Lorena, para ver que tal voy, pensando ella, que ya estaba llegando.

    ¿Qué le diría? para que sus palabras fueran “tú párate, mándame la ubicación que yo voy a buscarte”, pobre, lo que ha sufrido durante todo el recorrido. ¡La cuelgo diciendo “estás loca!  me voy a parar ahora, antes muerto”, aunque ya estaba llegando al límite. De aquí en adelante ya teníamos mucho terreno asfaltado, terreno muy rápido pero mis piernas y sobre todo mi mente dijo basta en el kilómetro 65 de esta eterna etapa 10. Los pies me ardían, las manos iban completamente dormidas, las rodillas estaban hinchadísimas, iba totalmente congelado y el pulso no me subía de 100 ppm. Los Campillo Brother’s no cesaban en darme ánimos y tirar de mí para que no me quedará solo, su ritmo era alto o el mío muy bajo, ya me costaba sujetar el manillar, me resultaba un infierno cada pedalada y, sobre todo, los kilómetros no pasaban. A falta de poco nos cogió un grupito de 2, miento, estos venían con nosotros desde los bancales de arena y me doy cuenta que están ya en la parte final, eran padre e hijo y junto a los 2 hermanos me llevaron en palmitos, incluso en los últimos kilómetros, que yo me quería pararme y  dejarme llevar a un ritmo más lento. Ellos me esperaban, me empujaban y me daban todo su apoyo. Incluso a falta de 10 kms se me apaga el foco y me meten en medio de los 5 y me llevan hasta Lisboa.

Ciclismo en la Madrid-Lisboa

Entrada a meta

La entrada fue una  mezcla de sentimientos, por un lado, dolor, rabia y por otro alegría, entusiasmo. Ganas de llorar, ganas de reír, mucha fatiga, pero sobre todo mucha satisfacción. Todo debido a la grandísima fatiga acumulada tras estar despierto casi 2 días seguidos con sus 2 noches, haber realizado más de 770 kms.

Pedalear por el paseo marítimo, realizar el giro a la derecha y encarrilar la recta de meta con todos los tuyos allí aplaudiendo y gritando tu nombre, piel de gallina solo con recordarlo, ver sus caras de alegría me hacía recorrer esos últimos metros como si fuese en una nube, flotando, olvidándome por un momento de la fatiga, los dolores, todas las calamidades sufridas, kilómetros recorridos y horas transcurridas.

Esa foto, no se me va a olvidar nunca, quedara en mi recuerdo para siempre.

Casi 43 horas encima de una bicicleta, infinidad de personas pendientes de mí, dentro y fuera de la carrera pero sobre todo el cariño recibido de los más cercanos, mi familia, amigos y sobre todo Lorena y Silvia que la han sufrido entera todo el momento encima de mi para que no faltara de nada. No hacían nada más que venirme recuerdos a la cabeza de todo lo vivido durante el año, duros entrenamientos, noches en vela, despertares con ganas de quererme morir debido a la fatiga. Todos esos recuerdos nublados con la satisfacción de llegar al arco de meta y cruzarlo en el centro de Lisboa.

Es una sensación muy difícil de explicar, donde no sé porque lo que más te apetece es llorar de rabia, pero también te apetece gritar de alegría, en fin, ya está hecho, ¡ya está conseguido y se puede celebrar!

Si os fijáis bien, salgo 2 veces posando bajo el arco de meta. Si, hay casi una hora de diferencia entre ambas fotos, lo que me tire sentado en la silla de coca - cola, comiendo fue y bebiendo zumos. Estaba helado y apenas me podía mover, me lo traían todo a la silla, se acercaban todos a la silla para hablar conmigo. La fatiga era extrema, la sensación de vacío nunca la había tenido así. Necesitaba esa pausa, necesitaba meter algo en el estómago, antes de ir a ducharme y descansar.

Ciclismo en la Madrid-LisboaCiclismo en la Madrid-Lisboa

Me quedo con una gran experiencia, creo que, superada con sobresaliente, muchísima gente conocida entrañable y una gran aventura inolvidable.

¿Repetiré? ¡Seguro! ¿Repetiré solo? No lo tengo tan claro....

¡Gracias por leer mi artículo! Además puedes dejarme un comentario o consultar el catálogo de Ciclismo para más información.

Alberto Fernández 

Apasionado de Ciclismo 

Decathlon San Sebastián de los Reyes

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