La verdad tras los carbohidratos

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Venerados por algunos y temidos por muchos otros te presentamos la realidad actual sobre el consumo de carbohidratos en tu dieta.

Pese a la mala fama que los hidratos de carbono (CH en adelante) han adquirido en las últimas décadas en el sector más “estético” del fitness, hoy en día gozamos de amplia evidencia científica que nos animará a poder incrementar su consumo de forma equilibrada sin tirar por tierra todo nuestro avance en el gimnasio.

Carbohidratos y pérdida de peso

Seguro que has oído alguna vez lo siguiente “Si comes pan, pastas o arroz no podrás adelgazar, es más subirás de peso”.

Lo cierto es que nada más lejos de la realidad, estudios recientes han concluido que no existe evidencia científica suficiente para afirmar que una restricción del consumo de CH favorezca la pérdida de peso siempre y cuando el consumo de Kilocalorías totales sea el mismo.

Es cierto que en los primeros días de consumir bajos CH podemos notar mayor descenso de peso, pero es debido a la pérdida del glucógeno almacenado en la musculatura y del agua que este transporta. 

Por tanto, no se trata de una pérdida de peso real ni estable, simplemente a un estado transitorio del cuerpo que volverá a la normalidad con la siguiente ingesta de carbohidratos. Además, los niveles bajos de glucógeno muscular están relacionados con un menor rendimiento físico y deportivo.

Carbohidratos y aumento de la grasa corporal

Esta es sin duda la otra gran acusación contra los hidratos de carbono. Su relación con la ganancia de grasa.

Al consumir determinados alimentos, especialmente los más ricos en CH, aumentamos nuestros niveles de insulina, una hormona segregada por el páncreas y encargada de regular la glucosa en sangre.

La insulina se caracteriza por favorecer el almacenamiento de grasa corporal, así como, de entorpecer los mecanismos del organismo encargados de quemar la misma. Por ello, es lógico pensar que a menor insulina segregada mayor facilidad para combatir el aumento de grasa corporal.

Pese a la afirmación anterior, las nuevas corrientes y estudios científicos defienden que en un contexto donde las Kilocalorías consumidas, sean menores o iguales a las gastadas a lo largo del día, la acción de la insulina no afectará al almacenamiento ni la pérdida de grasa, siendo el balance calórico diario el factor más importante en la composición corporal de la persona.

Algunos ejemplos de ello son los deportistas de élite que, pese a seguir dietas altas en CH poseen niveles de grasa realmente bajos, e incluso algunas sociedades de Suramérica o Asia donde el elevado consumo de CH no dispara el índice de masa corporal medio de la población.

Conclusión:

En resumen, las dietas ricas en CH solamente provocarán mayores ganancias de peso y/o grasa cuando nuestro consumo de Kilocalorías sea mayor al gasto de las mismas, por tanto, te invitamos a seguir una dieta variada y equilibrada, rica en alimentos saludables y con una distribución óptima de los nutrientes, adaptada siempre a tus necesidades diarias y tus condicionantes personales.


Contenido elaborado junto a apasionados del cross training y musculación de Decathlon. 

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