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Mitos de la nutrición deportiva

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Las claves del rendimiento deportivo se encuentran en el entrenamiento, el descanso y una buena alimentación, que es un pilar fundamental en la vida del deportista. Debemos tratarla con la misma importancia que los entrenamientos y el descanso.

Nuestro objetivo en este post es resolver las principales dudas sobre alimentación deportiva… ¡Empecemos por el principio!, analizamos las principales realidades y mitos de la nutrición deportiva.

En ocasiones, hay muchas afirmaciones respecto a la alimentación deportiva que no son del todo ciertas, ¡no es verdad todo lo que nos cuentan! 

Mitos de la nutrición deportiva

Después del ejercicio intenso es bueno tomar proteína para recuperar. VERDAD

La proteína es el nutriente que nos ayuda a recuperar la musculatura de la posible “destrucción” que ha sufrido en el esfuerzo físico. Si ingerimos este nutriente después de la actividad física, nuestra musculatura se “reparará” correctamente y sentiremos menos fatiga muscular y por lo tanto nos ayudará a tener mejor recuperación. Y… proteína no quiere decir carne. 

Las carnes llevan muchas grasas añadidas, así que hay que contemplar la posibilidad de consumir más pescado o proteínas vegetales, como las legumbres entre otras opciones. No podemos descartar además tomar suplementos proteicos si fuera necesario, como proteína whey (rápida absorción).

Comer sin gluten es mejor para el rendimiento. FALSO

El problema del gluten no es comerlo o no, es la cantidad. Abusar del gluten debilita el intestino, pudiendo provocar más sensación de pesadez en nuestras digestiones y aumentando nuestro cansancio. Si no eres celíaco o intolerante a esta proteína, no tienes por qué anularlo de tu alimentación, pero tampoco deber abusar de los productos con gluten.

Las grasas son malas para la salud y  engordan, hay que evitarlas. FALSO

Hay un concepto equivocado de las grasas. Lo primero que tenemos que entender es que hay distintos tipos de grasas: saturadas e insaturadas. Las primeras son las que debemos evitar porque son grasas procesadas, normalmente de origen animal. 

Luego están las grasas beneficiosas para el cuerpo, e imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo; las grasas insaturadas que están en alimentos como el aceite de oliva crudo, el aguacate, algunas leguminosas, algunos cereales, las semillas, y los frutos secos. Estas grasas saludables son imprescindibles, por ejemplo, para el correcto funcionamiento del sistema cardiovascular, ya que mejoran la circulación sanguínea.