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¿Por qué se producen las lesiones?

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Lo más importante a la hora de diseñar un plan de prevención o readaptación de una lesión es conocer cómo se produce (mecanismo lesional) y cuáles son las causas o variables que aumentan el riesgo de incidencia.

¿Cómo se producen las lesiones?

Según cómo se produce la lesión, esta se puede clasificar en traumatismo directo, traumatismo indirecto o sobrecarga.

En las lesiones por traumatismo directo, en la cual actúa una fuerza externa, como puede ser un golpe contra otra persona o un atropello, la intervención para prevenir dicha lesión tiene una baja significatividad. No es algo que dependa de nuestro estado físico ni de nuestras capacidades. Posiblemente en lo único en lo que se podría intervenir sería en aumentar la velocidad de reacción o en la toma de decisiones para intentar sortear el mecanismo de lesión.

Donde sí existe gran importancia por parte de la prevención de lesiones es en aquellas que se producen por traumatismo indirecto o por sobrecarga.

Las lesiones por traumatismo indirecto son aquellas en las que la misma persona realiza un movimiento que pone en riesgo su propia estructura sin que intervenga otra persona, elemento o fuerza externa. La estructura no soporta tal nivel de estrés físico y genera la aparición de la lesión.

“En las lesiones por traumatismo indirecto o sobrecarga, la intervención previa adecuada sobre los mecanismos lesionales es crucial para reducir el riesgo de producción”

La diferencia con una lesión por sobrecarga es que la lesión de esta se produce por un exceso de fatiga acumulada que le impide tolerar más esfuerzos físicos, mientras que en las lesiones por traumatismo indirectos, las estructuras dañadas se encuentran en perfecto estado con anterioridad a la producción de la lesión.

Las lesiones por traumatismo indirecto suelen estar asociadas con articulaciones (ligamentos, meniscos,…) mientras que las lesiones por sobrecarga suelen producirse en músculos o tendones.

¿Qué influye en el mecanismo lesional?

Existen multitud de parámetros y variables que están relacionados con el riesgo de sufrir una lesión. Muchas de ellas como la edad, el género, el historial médico, la raza o la talla no son modificables, por lo que no podemos actuar sobre ellas para reducir el riesgo.

Sin embargo, otro tipo de características como el nivel de fuerza, la coordinación, el equilibrio, la simetría muscular o la activación del sistema nervioso sí son modificables y, por lo tanto, podemos intervenir sobre ellas para optimizarlas en función de las necesidades intrínsecas de cada persona y de la modalidad deportiva que practica.

En definitiva, somos como un coche compuesto por un millón de piezas que deben estar calibradas y ajustadas a la perfección para evitar un funcionamiento erróneo que incremente el riesgo de sufrir un accidente.

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