¿Cuándo es el momento de renovar mi calzado de running?

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¿Cuántos kilómetros debería durar el calzado de running?


Los expertos no acaban de ponerse de acuerdo en este tema pero aconsejan renovar nuestro calzado de running cada 700 a 900 kilómetros. Entonces, 

¿Cómo saber cuándo es el momento de cambiarlas?


Debemos tener presente que el volumen de entrenamiento en un corredor ocasional no es el mismo que el del corredor experto y por tanto, la durabilidad del calzado variará si hablamos de uno u otro. Aquí te dejo una guía general para orientarte sobre cuánto puede durar tu calzado de running en función de diferentes volúmenes de entrenamiento.


Corredor ocasional

Kilometraje semanal: hasta 15 km

Renovación del calzado: cada 12 meses y medio a 14 meses.


Corredor regular

Entrenamiento para una carrera de 5 km o 10 km

Kilometraje semanal: hasta 25 km

Renovación del calzado: cada 7 a 8 meses y medio.


Corredor experto

Entrenamiento para medio maratón

Kilometraje semanal: más de 30 km

Renovación del calzado: cada 6 a 7meses


Entrenamiento para un maratón

Kilometraje semanal: más de 65 km

Renovación del calzado: cada 2 meses y medio a 3 y medio meses.


¿Los kilómetros son el único factor a tener en cuenta para renovar mi calzado running?


Pues no, no son el único factor a tener en cuánta ya que pueden darse otros factores adicionales (clima, terreno, amortiguación...) con los que tus zapatillas de running te estén avisando de que ya es hora de cambiar.


A grandes rasgos los corredores más pesados y/o que dependen de las características de estabilidad y amortiguación para mantener la salud de los pies desgastarán su calzado más rápidamente que los que son más ligeros y/o necesitan menos estabilidad y apoyo. El calzado plano de competición que de por sí tiene menos apoyo es propenso a desgastarse más rápidamente.


Otros factores que puede influir en la renovación de nuestro calzado de running son el terreno y el clima. En cuanto al terreno tenemos que saber que las superficies duras, como el pavimento y el cemento, van a  dañan más el calzado con el tiempo que las superficies más blandas, como una pista de atletismo o un sendero en el campo. En referencia al clima es importante a tener en cuenta que las temperaturas extremas, muy calientes o muy frías, ya sean corriendo o en donde guardamos el calzado pueden producir un degrade de este más rápido.


¿Llevas tiempo sin saber porqué te duele la parte interna de la rodilla, los talones o incluso los pies cuando llegas de correr?


El dolor en nuestras articulaciones sin motivo aparente suele deberse, aunque no siempre, a factores de desgaste en nuestro calzado.


¿Cómo detecto factores de desgaste en mis zapatillas running?


Desaparición del rebote

¿Qué sensación esa de correr con un calzado nuevo y sentir que el propio calzado te ayuda a rebotar después de cada paso, verdad?


Esa sensación de "pisar nubes" con el rebote suele provenir de la amortiguación de espuma EVA. Esta se caracteriza por ser bastante resistente pero la investigaciones demuestran que se acaba rompiendo a base de impactos, degradándose por tanto la absorción del rebote a medida que las zapatillas llegan a esos kilómetros de vida. No parece importar si la zapatillas de running tienen gel, aire o muelle; el factor dominante sigue siendo la espuma EVA de la entresuela. El retorno de energía, que con frecuencia se siente a través de la entresuela, es la que ayuda a impulsar tu pie hacia delante con menos esfuerzo.


Con el tiempo empezamos a notar que nuestro calzado se siente más duro o plano y nuestro andar, por tanto, se vuelve más pesado. Aquí empieza nuestra zapatillas a pedirnos un cambio.


Lesiones o dolores

¿Qué pasa cuando el efecto del rebote desaparece? 

 

Es importante no olvidar jamás que la misma amortiguación y absorción de impactos del efecto rebote protege a nuestras las articulaciones del impacto. Cuando esa amortiguación empieza a desgastarse, puedes empezar a sentirlo durante la carrera.


Del mismo modo, las características de estabilidad también se desgastan con el tiempo. Si dependes en tus salidas de una plantilla ortopédica o de una talonera estable para una correcta alineación del pie, notarás que tu forma de andar empieza a cambiar a medida que tu calzado se desgaste.


Suelas desiguales o desgastadas


Dale la vuelta a tu calzado y ahora examina la parte inferior. Es posible que notes un mayor desgaste de la suela en determinadas zonas.


Por ejemplo, los que tienen sobrepronación pueden ver un mayor desgaste en la parte interior de la zona del talón. Los que golpean más el talón verán que la parte posterior del calzado está desgastada. Estos son indicadores clave de que debes renovar tu calzado.


Partes superiores desgastadas


Por último, vamos a examinar el exterior de nuestro calzado. Busca desgarros, rozaduras, agujeros y otros daños. 


¿Sabías que la parte superior no solo protege nuestros pies de la suciedad y las inclemencias del tiempo, sino que también ayuda a mantenerlos en su lugar?.


 Cuando está parte  se desgasta, los pies son más vulnerables a los daños.


La salud de nuestros pies y articulaciones son muy importantes. El desgaste de nuestro calzado puede derivar en problemas más graves como la modificación postural que puede llegar a hacer nuestro cuerpo para compensar posibles desajustes en nuestra pisada durante la carrera e incluso en el día a día.


Tras leer todo esto,


 ¿Cuál es el estado de tus zapatillas de running? 

¿Necesitan ser renovadas?


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