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Llega el verano, y lo primero que se nos viene a la cabeza es “sol, playa, arena,…”, pero ¿protegemos lo suficientemente nuestra piel? 
En este post vamos a repasar muchos de los factores que muchos desconocemos a la hora de exponernos al sol.

La luz solar nos proporciona muchísimos efectos positivos: estimula la síntesis de vitamina D, favorece la circulación sanguínea, actúa en el tratamiento de algunas dermatosis, etc.

Incluso en algunos casos estimula la síntesis de los neurotransmisores cerebrales responsables del estado anímico (quizás por eso se relaciona a los países cálidos con la alegría y la juerga y a los países fríos con la seriedad y la depresión).

Pero lo que está claro es que en la actualidad hay que tener en cuenta que los hábitos solares de buena parte de la población no son los correctos.

Hábitos solares adecuados Debemos adoptar unos buenos hábitos de protección solar.

La energía de las radiaciones es inversamente proporcional a su longitud de onda, es decir, cuanto más corta es esta longitud de onda más energía tiene.
La luz solar se descompone en diversas longitudes de onda, de las cuales tres llegan al planeta Tierra. 

1. Ultravioleta (efecto biológico): según su longitud de onda, podemos distinguir tres grandes zonas de radiaciones ultravioletas:

  • UVC: No llegan a la superficie de la Tierra. Son muy peligrosas para el hombre y las absorbe la capa de ozono de la atmósfera.
  • UVB: Son muy energéticas. Penetran a nivel epidérmico y provocan el bronceado de la piel.
  • UVA: Entre el 30 y el 50% de estos rayos llegan a niveles profundos de la dermis y son más perjudiciales que los UVB porque tienen menor energía. Son los responsables del envejecimiento de la piel y del melanoma.

2. Visible (efecto luminoso): penetran hasta la hipodermis. 

3. Infrarroja (efecto calorífico): penetran hasta la hipodermis y seguramente también provocan vasodilatación. Si hemos dicho que cuanto más corta es la onda más intensa es la energía, los rayos UVC son los más energéticos, pero los detiene la capa de ozono, que está situada a unos 30 km de distancia de la Tierra, pero todos sabemos que la capa de ozono está seriamente amenazada por las emisiones de CFC y que la tendencia general observada es de una disminución del 0,5% anual. Una razón más para ir con mucho cuidado con el sol. Unos de los factores que influyen en la en la acción de la exposición solar son:

  • Hora del día: La intensidad de radiación solar es máxima entre las 12 h., y las 16 h., (oficiales).
  • Altitud: El riesgo de quemaduras se incrementa con la altura. Cada 300 m, aumenta un 4% el poder eritemático de las radiaciones ultravioletas.
  • Lugar geográfico: La radiación solar es más intensa cerca del Ecuador puesto que incide verticalmente sobre la tierra.
  • Estación del año: En verano la radiación solar nos llega con toda su energía.
  • Agua, nieve, arena: La nieve (80%), la arena (25%) y el agua o la hierba (10%) reflejan las radiaciones haciendo que se sumen sus efectos al incidir directamente sobre la piel.

¿Sabes que es el factor de protección solar (FPS)?

 El FPS nos indica el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente al eritema o enrojecimiento previo a la quemadura, por lo que nos está dando información sobre la protección frente al UVB. Cada persona tiene que saber su especial sensibilidad a la exposición solar y saber el tiempo que se puede exponer al sol sin riesgo de quemaduras.

 Aunque no hay una regla absoluta para escoger un índice de protección apropiado, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • En la primera exposición nunca utilizar un FPS menor de 15.
  • Aumentar el FPS en pieles claras especialmente fototipos I y II, en niños, en deportes acuáticos y de montaña, en embarazadas u otros grupos de riesgo frente al sol, en días de alta intensidad solar o en tiempos prolongados de exposición.

Hay que recordar, pues, que todas las medidas para protegernos del sol son pocas. Deporte y protección solar Mientras realizamos deportes acuáticos o de montaña, también debemos cuidar nuestra piel.

Aunque el color de la piel bronceada se asimila a la buena salud, el sol puede provocar trastornos, dos tipos de trastornos: los visibles y los invisibles.

Consecuencias visibles Después de una exposición solar, las quemaduras son los efectos más evidentes, pero hay otros.

  • Los rayos infrarrojos dan sensación de calor pero no queman.
  • Los rayos UVA ocasionan el fenómeno de la pigmentación inmediata. Horas más tarde, los rayos UVB causan un eritema actínico. Días más tarde, la capa córnea se agranda y la pigmentación melanítica se intensifica.

Personas que han abusado del sol pueden experimentar, con el tiempo, manchas en la piel, arrugas y cataratas, y a la larga cáncer cutáneo o tumoraciones superficiales. 

Consecuencias invisibles A largo plazo, los rayos UVB son absorbidos por el ADN y causan alteraciones en el genoma. Los rayos UVA también se absorben y se transforman en radicales libres, que alteran el material genético y saturan los sistemas defensivos de la piel. Por tanto, cuando las exposiciones solares son excesivas y los protectores están desbordados, las células anormales proliferan y acostumbran a formar carcinomas o melanoma. 

Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada año se producen en todo el mundo más de 2 millones de cánceres de piel distintos del melanoma y 200.000 melanomas malignos. LAS PERSONAS DE PIEL CLARA TIENEN MÁS RIESGO DE SUFRIR CÁNCER DE PIEL POR LA AUSENCIA RELATIVA DE PIGMENTACIÓN DE LA PIEL. 

Según distintos estudios clínicos, utilizar un fotoprotector 15 durante los primeros 18 años de vida puede reducir hasta un 78% el riesgo de cáncer cutáneo. Desde que nacemos, todos tenemos una capacidad de adaptación al sol. Éste es nuestro fototipo. Cuanto más pequeña sea esta capacidad (tienen menos las personas de piel clara, o las personas pelirrojas), más reducida será la capacidad de resistir el sol. Tipos de fototipo Según nuestro fototipo, así será nuestra resistencia al sol.

Los protectores resistentes al agua tienen la capacidad de quedarse en la piel cuando ésta entra en contacto con un medio húmedo (el agua del mar, de las piscinas, o el sudor). Las personas con la piel clara tienen menos capacidad de resistencia al sol Hay dos clasificaciones posibles para los productos resistentes al agua:

  • Water-resistant: cuando el fotoprotector no ha perdido la capacidad protectora (su FPS) después de 40 minutos de inmersión en el agua.
  • Waterproof: cuando el fotoprotector actúa durante más de 80 minutos después de inmersión en el agua.

Todas las medidas para protegernos de las radiaciones son pocas, pero hay diferentes maneras de hacerlo. Las radiaciones ultravioleta del sol se pueden combatir utilizando prendas de vestir adecuadas, con sombreros, y sobre todo, aplicando adecuadamente cremas de protección solar sobre la piel. 

Para proteger los ojos cuando nos exponemos al sol, es necesario utilizar gafas con cristales que absorban la radiación ultravioleta. Cuando no se disponga de otros medios de protección, es aconsejable utilizar cremas de protección solar de amplio espectro (UVB y UVA), y reducir el tiempo de exposición al sol, en lugar de alargarlo. 

La aplicación tópica de las cremas de protección solar es la más utilizada para absorber los rayos UVB, pero algunos productos no absorben eficazmente las radiaciones UVA, de longitud de onda más larga. Si se utiliza una crema de protección solar, conviene escoger un factor de protección elevado, y ser consciente de que se utiliza para protegerse del sol, y no para broncearse. 

Las propiedades reflectoras de la superficie del suelo inciden en la exposición UV. La hierba, la tierra y el agua reflejan menos de un 10% de la radiación UV incidente. No obstante, la nieve fresca refleja casi un 80%, y la arena entre un 10% y un 25%, lo que indica que la exposición de los bañistas y los esquiadores a los rayos UV es más intensa. Para obtener un resultado óptimo de la utilización de un fotoprotector, es necesario seguir cuatro normas básicas:  

  • Aplicar el fotoprotector en casa, nunca en la playa o en la piscina.
  • Hacerlo sobre la piel bien seca.
  • Aplicarlo 30 minutos antes de exponerse al sol.
  • No escatimar.

Respetadas estas normas, también será necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones: 

1. Evitar las pulverizaciones de agua durante las exposiciones. 

2. Evitar los perfumes y las colonias alcohólicas que contienen esencias vegetales, porque son fotosensibilizantes. 

3. Elegir el fotoprotector más indicado atendiendo al fototipo. 

4. Utilizarlo, aunque esté nublado. 

5. No exponerse al sol entre las 11 y las 15 horas. 

6. Protegerse la cabeza con un sombrero o gorra con visera; los ojos con gafas adecuadas, y los labios con protector labial. 

7. Estar en movimiento. No es nada aconsejable tumbarse al sol y mantenerse inmóvil durante horas. 

8. Beber agua o líquidos para evitar la deshidratación. 

9. Determinados medicamentos pueden provocar reacciones a la exposición solar. Protégete del sol | Blog submarinismo Decathlon Desde pequeños debemos aprender a adoptar unos hábitos adecuados.

Hay que recordar que hay que empezar por un FPS alto, sobre todo la primera semana de exposición solar, e ir rebajándolo en los días posteriores. Es importante enseñar a los niños a protegerse del sol desde pequeños, porque los efectos de la radiación solar son acumulativos e irreversibles. La piel de los niños presenta diferencias respecto de la piel de los adultos y hay que darle la protección adecuada. Así pues habrá que tener en cuenta que:

  • No hay que exponer a los niños al sol antes de los 3 años.
  • Se tienen que evitar las horas centrales del día.
  • Hay que utilizar una protección solar especial para niños.
  • Hay que renovar periódicamente el producto, incluso si se está mucho tiempo en el agua.
  • Es bueno protegerles la cabeza con gorras y el cuerpo con camisetas si tienen la piel muy blanca y sensible.
  • Hay que hacerles beber mucha agua.
  • Hay que ir al médico y/o consultar al farmacéutico a la mínima señal de reacción o síntoma extraño en la piel.

Fuente: Ministerio de Sanidad y Consumo.


Contenido elaborado junto a apasionados de los deportes subacuáticos de Decathlon. 

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