Menú

El trabajo a la cuerda

0 29
-/5

Para que el caballo no caiga en la monotonía de trabajar todos los días con el jinete encima y entrar en una rutina diaria de pisteo, es recomendable cambiar de trabajo.

1.PUNTO DE PARTIDA

Cuando se trabaja a la cuerda, como cuando se monta, tenemos que recordar que debemos pedir al caballo que se desplace hacia delante en todas las transiciones: paso, trote y galope.

Antes de empezar a trabajar a la cuerda con nuestro caballo debemos de preguntarnos lo siguiente:

¿Cómo se equilibra cuando se desplaza al paso, al trote y a galope? ¿Todas las marchas son rítmicas? ¿Mueve el dorso sin  problemas? ¿Está rígido? ¿Es fuerte o trabaja lento? ¿Acepta el filete?

Estos conocimientos nos capacitarán para tomar decisiones sobre cómo darle cuerda con el objetivo de sacar el máximo rendimiento de nuestro caballo y el que más le beneficiará.

2.EL EQUIPO NECESARIO

El trabajo a la cuerda El trabajo a la cuerda es recomendable para que el caballo no caiga en la monotonía y salga de la rutina de trabajar siempre con el jinete encima.

Cabezada de dar cuerda: Se caracteriza por tener una muserola acolchada con unas anillas para enganchar la cuerda.

Debemos de asegurar que el ahogadero que va por debajo de la mandíbula está suficientemente apretado, para que impida que las carrilleras o montantes se deslicen por encima de la cara y los ojos del caballo. Si no disponemos de ella, también podemos utilizar una cabezada con filete.

Cabezada con filete: Es importante ajustarla bien, se recomienda utilizarla con un filete muy suave, como el filete de aro u oliva, adecuado para muchos caballos. Los caballos poco activos tienden a no seguir la embocadura o “a jugar con el hierro”. Para evitar esto existen filetes  de sabores que estimulan la salivación. Hacen cosquillas al caballo en la lengua y le animan a mover el hierro. También podemos utilizar los de cobre, que favorecen la estimulación de saliva más que los de acero.

Riendas de Atar: imitan el contacto que hace el jinete cuando va montando con las riendas. Ayudan a la incurvación y la flexión del caballo.

Riendas con enganches elásticos: “ceden" bastante y son muy respetuosas con los bocas de los caballos sensibles.

Riendas con enganches de goma: “ceden” menos que las elásticas y son ideales para  la mayoría de los caballos.

Chambón o Gogue: Ideal para caballos que tiende a levantar mucho la cabeza y hunden el dorso (coloquialmente en el mundo ecuestre, caballos que van con el cuello como una gallina o jirafa). El gogue les permite mayor libertad que las riendas laterales, el caballo se siente más liberado menos tenso, porque estiran el cuello buscando el contacto de la cuerda con el filete y así flexibilizan el dorso.

Cinchuelo: extensión de uso amplio, para todo tipo de caballos o ponys.

Protectores o vendas: debemos de proteger las extremidades de nuestros caballos para evitar lesiones.

Ronzal largo: una cuerda larga ligera, suave de algodón y de unos 8m de largo.

Tralla: normalmente tiene una longitud de unos 1.8m deben de ser fácil de manejar y ligera, nos ayudará a impulsar el caballo.

Así es como quedara todo el material que os acabo de explicar:

El trabajo a la cuerda Estos conocimientos nos capacitarán para tomar decisiones sobre cómo darle cuerda con el objetivo más adecuado para nuestro caballo.

3.CÓMO DAR CUERDA AL CABALLO

La energía y el equilibrio empleadas correctamente, harán que nuestro caballo trabaje satisfactoriamente, pero no debemos de olvidar que es un animal sensible al lenguaje corporal por lo que es muy importante nuestra colocación y movimiento, ya que, le transmitiremos diferentes mensajes.

¡Comencemos!

Supongamos que estamos trabajando a mano izquierda,  lo adecuado sería colocar nuestro hombro derecho a la misma altura que los cuartos traseros del caballo y nuestro hombro izquierdo al nivel del hombro del animal.

Mantener esta colocación es imprescindible para poder utilizar la tralla con eficacia y al mismo tiempo mantener una línea recta desde el codo hasta la boca de caballo a través de la mano y a lo largo de la rienda. Todas estas anotaciones se denominan triángulo de control.

Este triángulo de control nos permite:

  • Utilizar la tralla para pedir más energía, aunque no todos los caballos necesitan de esta ayuda externa. Dado que a muchos les asusta, podremos ayudarnos de la voz tanto para calmar como para activarlo.
  • Hacer medias paradas en caso de que el caballo se descontrole o no podamos controlar el aire en que está trabajando.
  • Si el caballo por si solo lleva un buen ritmo y equilibrio, podemos ser pasivos con las ayudas y dejarle trabajar con total libertad, pero siempre atentos a que no pierda la impulsión y mantenga el aire, es decir, que no pasen de galope a trote o viceversa.

Si no mantenemos el triángulo de control, el caballo puede meterse dentro de nuestro círculo, incluso llegar a darse la vuelta y cambiar de mano, con el peligro de dañar al jinete e incluso sufrir él mismo alguna dolencia.

Trabajos que podemos realizar:

  • Medias paradas: contienen la energía del caballo, las utilizamos para redirigir un poco el impulso hacia atrás de los cuartos traseros.
  • Transiciones: mejoran la actividad, los aires y el equilibrio del caballo. Daremos cuerda al caballo con transiciones frecuentes de trote al paso y del galope al trote. Debemos comprobar que el caballo se desplaza hacia delante con energía en respuesta a la ayuda que le comunicamos y que reacciona a las medias paradas. Las pisadas con los cuartos traseros deben ser con intensidad (“arriba-abajo”). Al principio las transiciones deben ser progresivas pero una vez de que el caballo esté más acostumbrado a dar cuerda podremos realizarlas con más frecuencia y mucho más difíciles.
  • Controlar el centro de gravedad:  El objetivo es trasladar el centro de gravedad de modo que el peso del caballo se distribuya más hacia los cuartos traseros y menos hacia las extremidades anteriores. ¿Cómo podemos lograr esto?

Flexibilizando al caballo, de modo que estire toda la línea superior y busque el filete. Con los aires de trabajo las extremidades posteriores se mueven más hacia delante y debajo del cuerpo y, con cada tranco, el caballo mueve el centro de gravedad se desplaza en una línea que va desde detrás de la cruz hasta el suelo.

Aligerando las extremidades anteriores, a través de las medias paradas.

                  

Jinetes y amazonas: éstos son los puntos más básicos que tenemos que tener en cuenta para empezar a trabajar a la cuerda con nuestros caballos.

¿Ya sabéis lo que nos queda ahora no? ¡Practicar, practicar y practicar!

Recordad que éste no es trabajo de un solo día, requiere mucho esfuerzo y constancia.

Por eso os dejo una de mis frases favoritas y que define muy bien este deporte:

“Caer esta permitido, levantarse es una obligación”.


Contenido elaborado junto a apasionados de la equitación de Decathlon.

Comentarios
Comenta esta publicación:
  He leído y acepto las reglas de publicación de las opiniones
Autorizo a Decathlon a recopilar mis datos personales (nombre, apellidos, correo electrónico...) para publicar mi opinión
En Decathlon, nos ocupamos de tus datos personales
Esta publicación todavía no tiene comentarios. ¡Sé el primero en dejar tu opinión!

¿Quieres compartir tu experiencia
deportiva en la Comunidad?

Escribe tus propios artículos sobre tu deporte favorito.