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Fin de Año

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Y todo cambió!

El 2020 se las prometía muy felices (como cada año nuevo) y una pandemia asoló al mundo. Cómo si de una película de ciencia ficción se tratara comenzaron a saltar noticias casi apocalípticas.

De un día para otro pasamos de los bares a las terrazas de casa, de los parques a tomar el sol en las azoteas y de los macroconciertos al intimismo de un saxo en el balcón de una cuarta planta.
música en casa

Nuestra casa se convirtió en el mayor de los refugios antibombas( el nuevo virus) y a pesar del miedo, la incertidumbre y el desconcierto, por fin fuimos felices. Conocimos a nuestra gente, los convivientes y aquellos que a pesar de estar lejos veíamos y escuchábamos por videollamadas. Desconectamos de las prisas, los horarios, la vida exterior...para conectar con LOS NUESTROS.

Durante un tiempo disfrutamos de la cocina, de leer, de los videojuegos, de escribir, de ordenar nuestro caos interno y de pensar en algo más que en el regalo de cumpleaños del cole de tu hijo. Utilizamos nuestro tiempo para seguir aprendiendo, para sacar una lección positiva de vida y salir de casa mucho más reforzado de lo que entramos.

leer en casa

El entrenamiento no sólo fue físico sino también mental. Trabajamos duramente nuestros músculos para espantar los malos pensamientos y todos aquellos nubarrones negros que amenazaban con instalarse dentro de nosotros. El deporte se presentó como una tabla de salvación, como el oasis en medio de un desierto o como esa bocanada de aire cuando emerges del mar.

Hasta de lo malo hay que hacer una buena lectura. En esos momentos (y en estos también ) perdimos familiares, enfermamos, sufrimos por la ausencia, por no poder acompañar a aquellos que nos habían dado la vida. Por eso desaprendimos “no estar” “no ir” “no besar” “no acompañar” se convertía en el mayor acto de AMOR.

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Y nunca más fuimos los mismos!

Aprendimos que la frase "podría ser la última vez" cobraba más sentido que nunca. Dejaba de ser una frase hecha para convertirse en la cotidianidad de nuestros días. Aprendimos que los brindis que habíamos hecho desde niños, aquellas copas arriba donde decíamos SALUD era algo más que una palabra repetida, hueca y sin mucho sentido. Empezamos a valorar la salud como el bien más preciado que tenemos, a cuidarnos y a cuidar no solo de aquellos que queremos, sino de todos. Aprendimos que el RESPETO no es un coto privado, desarrollamos el miramiento, la consideración y la deferencia.

Volvimos a  nuestros trabajos, a la lucha diaria y a convivir con la nueva realidad. Pensamos que retomaríamos la vida en el mismo punto donde la habíamos dejado pero nos equivocamos. Y a partir de aquí ya sabéis como transcurrió todo lo demás. 

Voy a terminar el post con una pregunta ¿Qué le pides al 2021?

Yo lo tengo claro, Salud y muchos entrenos!!!

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