Aprender a perder

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Vivimos en un mundo que se rige por la competitividad, la extrapolamos a todos los ámbitos de la vida diaria: el colegio, el trabajo, el supermercado, la ropa, los bienes materiales, etc. 

Nos hemos centrado en ganar y no en disfrutar. Pararse a disfrutar nos puede dar como consecuencia la adquisición de nuevos aprendizajes, de nuevas experiencias que en muchos casos pueden ser más gratificantes que una simple victoria. Incluso ganar después de haber prendido a perder puede hacer que tengamos otras formas de valorar dichas situaciones.

Nos inculcamos a nosotros mismos y a los demás ese ansia de ganar a toda costa, ese fin último que nos llene de gloria a pesar de carecer de emociones durante la consecución y posterior evaluación de la victoria. Enseñar a los niños desde pequeños a perder, a sentir las emociones de la derrota que les va a marcar, es necesario para crear un desarrollo completo

Acostumbramos a que los niños sean desde pequeños el centro de atención y, en mayor o menor medida, se les consienten cosas. Por esto, es imprescindible y necesario que aprendan a perder, que adquieran emociones como la frustración que se puede sentir al terminar un partido de fútbol en el que se ha perdido. 

Cuando un niño pierde un partido y es consciente que ha perdido, su emoción de frustración será visible, y es ese el momento en el que debemos validar su frustración (entendiendo validar una emoción en el momento en el cual hacemos ver al niño que lo que siente es normal. Es bueno hacérsela ver), validar la emoción que siente, hacerles ver que eso que sienten es la respuesta emocional de su cuerpo tras haber perdido. Se trata de una emoción que puede ser nueva o no tan nueva, pero que está ahí.

Que se sienten mal por algo que ha sucedido es normal, eso quiere decir que les importa el resultado, que no se siente satisfecho con el trabajo realizado. Con esto está aprendiendo no solo una emoción, sino también que el próximo día tendrá que hacerlo mejor para disfrutar de otra emoción: la alegría. Hacerles ver que no por hacerlo bien muchas veces se gana. Validar la emoción de alegría y satisfacción cuando, a pesar de una derrota, lo hayan hecho bien en el campo. Aprender a sentir, es aprender a vivir.

Deben ver que perder no es malo, que nos sirve para aprender qué es lo que hicimos mal, asumir que como personas a veces hacemos cosas y nos podemos equivocar, pero que podemos aprender y mejorar lo que hicimos anteriormente. 

Y sobre todo, que en muchas ocasiones no importa si se gana o se pierde, que lo importante es disfrutar de la actividad y cooperar con los demás para que ésta sea divertida, o para lograr un fin común como puede ser pasar un buen rato con amigos y familiares.

El ganador es aquel que sin importar el resultado, disfruta de la actividad, coopera, aprende de lo que ha hecho y no se rinde ante una derrota o un obstáculo. Los fracasos son comunes en la vida, pero para lograr el éxito y la felicidad, debemos asumir los fracasos, verlos como una parte del camino por el que tenemos que pasar, no son algo negativo. Los fracasos son importantes para aprender a ganar.

Aprender a Perder | Blog Fútbol Decathlon Fomenta la perseverancia y la capacidad de esfuerzo.

Algunas claves de porqué es importante aprender a perder:

  • Es bueno para fortalecer la autoestima, ya que si has aprendido a perder, sabes que es posible y no lo tomas como algo personal o como una falta de capacidades.
  • Mejora las habilidades sociales.
  • Se fomenta la perseverancia y la capacidad de esfuerzo.
  • Se centran en lo que están haciendo y viven la actividad, el partido de fútbol más concretamente, con los sentidos puestos al 100% en ello.
  • Porque aumenta el compañerismo y dejan a otro lado la individualidad.

Algunos ejercicios que te pueden ayudar a que los niños aprendan a perder:

  • Los niños deben aprender a sentir y a diferenciar sus emociones, por eso cuando se pierde se genera frustración. Déjalo que la sienta. No buscamos que el niño se sienta mal sino que vivencie la emoción.
  • Una de cal y otra de arena. Deja que el niño gane y que pierda, que aprenda a discriminar las emociones y sobre todo a respetar al rival con el resultado que sea.
  • Sé el más deportivo, los niños son el reflejo de los padres, por lo tanto, si compites que el niño vea cómo te comportas con deportividad, él actuará igual.
  • Cuando se pierde la frustración lleva a veces a la ira y puede desembocar en gritos, no debes dejar que ésto suceda, pon límites.
  • El objetivo es disfrutar de lo que hacen, muéstraselo.
  • Refuérzale cuando pierda y no se enfade.
  • Educa en la perseverancia. En todo momento enséñale que la derrota no debe llevarnos al abandono.
  • Muéstrale que un fracaso, o una derrota no es algo negativo, es una oportunidad de mejorar, porque existe la posibilidad de cambio y de aprendizaje.

Centrarse en aprender a perder es algo que puede ayudar a sentir tus emociones, diferenciarlas y disfrutarlas de una manera más fuerte. Recuerda que siempre antes de ganar hemos de perder y si aprendemos esto seremos mejores personas con nosotros mismos y con los demás.

Si te gusta la entrada o tienes alguna consulta no dudes en dejarnos un comentario. ¡Nos vemos en los terrenos de juego!


Contenido elaborado junto a apasionados del fútbol de Decathlon. 


Bibliografía:

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