Diferencias entre el fútbol femenino y masculino

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Acompáñame en una reflexión sobre dos mundos iguales a la par que distintos: fútbol femenino y masculino.

Existen numerosas diferencias entre el fútbol femenino y el fútbol masculino en todas sus vertientes y modalidades. Algunas de ellas pueden resultar sustancialmente obvias, pero muchas otras es fácil que pasen desapercibidas. 

Lo que está claro es que en todas esas disciplinas las diferencias son muy similares, de tal manera que voy a generalizar hablando de fútbol con mayúsculas, englobando todas.

Me gustaría aclarar antes de comenzar a desgranar las ideas, que el presente artículo, a diferencia de los últimos que he escrito es meramente de opinión. No voy a hacer referencias a estudios ni a artículos científicos en los que poder comparar los datos de los que estoy hablando. 

Simplemente voy a transmitir un compendio de todos esos pensamientos y experiencias que he vivido a lo largo de mi carrera deportiva hasta mi punto de vista actual, por lo tanto queda abierto un gran campo de debate al respecto si te apetece participar de ellas en los comentarios.

Una de las diferencias más obvias y que claramente no le habrá pasado a nadie inadvertida es la cobertura mediática. El fútbol masculino podemos verlo a diario en cualquier televisión, ya sea en canales públicos o privados. Sale todos los días en los medios de comunicación de todo tipo, e incluso protagoniza programas y ediciones especiales según las noticias del momento. 

En el lado opuesto, tenemos al fútbol femenino, que resulta bastante más complicado de seguir si no es presenciando el partido a pie de campo. Actualmente está disfrutando de un poco más de visibilidad, de forma que poco a poco es posible ver algunas competiciones importantes e incluso algunos partidos con menor repercusión. 

Hay que reconocer que es un camino difícil de afrontar, y desde mi punto de vista no es solo porque sea fútbol femenino, sino porque actualmente no es rentable comerciar con él, exactamente igual que con otros muchos deportes, sin necesidad de referirnos a si su categoría es femenina o masculina. 

Lo complicado de esta situación es que, si no es rentable, no estará en el mejor horario, o no será en directo, o será en un canal al cual no es fácil acceder. Todo eso perjudicará a su cuota de espectadores y una vez más tendremos una pescadilla que se muerde la cola.

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Muy ligada al apartado anterior tenemos otra clara diferencia, que son los patrocinadores. En este aspecto no son necesarias demasiadas explicaciones, el fútbol masculino mueve muchísimos millones en todo el mundo, por lo tanto es lógico que sus patrocinios sean muchos más y con mayor potencia económica.

Ambas diferencias se traducen en una clara desventaja económica para el fútbol femenino en todos los aspectos, desde los sueldos de las jugadoras (en los casos en los que los equipos pueden permitirse pagar uno por muy simbólico que sea, a veces incluso simplemente mediante gasolina para los desplazamientos a entrenamientos y partidos, en otras ocasiones ni eso) hasta el tipo de césped en el que desarrollar la actividad. 

Los campos de césped natural requieren muchos más cuidados y por lo tanto generan más gastos, ése es uno de los motivos más importantes por el que en el fútbol femenino la mayoría de partidos y entrenamientos se llevan a cabo en campos de césped artificial.

En otro plano completamente distinto, hay una diferencia claramente reconocible desde el punto de vista del aficionado. Me estoy refiriendo a la diferencia entre las grandes potencias, los equipos que parten como favoritos en todas las competiciones sean al nivel que sean, bien en referencia a equipos profesionales o a selecciones. 

El fútbol masculino está extendido de forma mucho más uniforme por todo el mundo, mientras que el femenino no es así. En éste último caso existen países en los que tiene un impulso mucho mayor por parte de la sociedad y que está mucho más reconocido.

  • Un ejemplo claro es Estados Unidos. En España, el fútbol masculino es el deporte nacional por encima de cualquier otro y en el campo femenino no hay ninguno que destaque especialmente, si tengo que atreverme a decir uno diría el tenis y sin mucho convencimiento al respecto. Sin embargo en EE.UU. está muy claro y nadie titubeaba ante esa pregunta. Su deporte nacional es el fútbol americano, pero en el campo de las féminas, es sin duda el “soccer”.

Esta misma observación puede extrapolarse a territorios más pequeños como son nuestras propias comunidades autónomas, por lo que los lugares en los que se impulsa económicamente más este deporte, a veces son distintos en el caso de los chicos y de las chicas.

Si seguimos en orden de obviedad, la siguiente diferencia es el estilo de juego. No voy a pararme a hablar una vez más de las diferencias entre las capacidades físicas que hay en la mayoría de los casos entre hombres y mujeres. Ya sabemos que por lo general los hombres son más fuertes y rápidos mientras que las mujeres son más flexibles. Debido a esos claros factores el estilo de juego cambiará sustancialmente.

El juego en los equipos masculinos tiende a ser más directo, una presión con más choque y enfrentamiento físico. Un dato reseñable es que en los partidos masculinos casi siempre hay mayor número de pases aéreos y juego de cabeza que en los femeninos.

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Las chicas, sin embargo tienden a jugar en corto, a mimar el balón y la jugada para romper poco a poco la defensa contraria. Su juego es mucho más técnico/táctico que físico. En las faltas mientras que los chicos buscan un tiro más duro, por lo general las chicas prefieren un balón bien colocado.

He dejado para el final el menos obvio y puede que más subjetivo de los puntos, la relación interpersonal de los jugadores. En mi opinión, en cualquier ámbito de la vida los hombres se relacionan entre ellos de una forma muy diferente a como lo hacemos las mujeres. 

Desde esa obviedad podemos llegar a la conclusión de que en el ámbito de equipo su relación también será diferente. Las mujeres tienden a tener una relación mucho más íntima y cercana en todos los ámbitos de su vida, por lo tanto el sentimiento de equipo pasa a un plano mucho más personal. Actúan como un todo, cada una de las acciones es una extensión de ese sentimiento de unión. Si una jugadora cae al suelo lesionada, todo el equipo acudirá a ver la gravedad del asunto. 

Sin embargo, estamos acostumbrados a ver en partidos masculinos entrar a las asistencias y que los compañeros aprovechen más ese tiempo para beber y respirar que para interesarse por el compañero. En caso de confirmarse esa gravedad o que la lesión sea muy obvia desde el inicio, ocurrirá lo mismo que en fútbol femenino, pero en un primer momento las reacciones son diferentes.

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Este aspecto se puede extender como una generalidad de juego, de manera que en el fútbol masculino podemos ver que algunos futbolistas acaparan muchos más minutos de balón y protagonismo en el estilo de juego que otros. 

La individualidad juega un papel mucho más importante que el colectivo en algunas decisiones. Sin embargo en el fútbol femenino, aunque puede darse en algunas ocasiones no es un aspecto tan desarrollado o que acapare tanta importancia.

Seguro que hay muchas otras diferencias que se me han pasado por alto, ¿y tú, qué diferencias y similitudes aprecias?

¡Espero tu participación en los comentarios!


Contenido elaborado junto a apasionados del fútbol de Decathlon. 


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