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“DIME COMO LIDERAS Y TE DIRÉ COMO ENTRENAS”

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Cada vez son más los adeptos que se suman a la visión holística aplicada al fútbol y en ver al jugador como un ser funcional y con autonomía propia para resolver los entresijos que el juego va presentando en todas su fases. Pero en plena dicotomía, no debemos olvidarnos de predisponer al jugador al trabajo, a estimular su capacidad perceptiva y decisional. En definitiva, a liderar de forma efectiva al grupo.

 

“Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser más, eres un líder”. (John Quincy Adams)

 

Esta frase  refleja de forma resumida los efectos de un liderazgo efectivo, aquel que predispone al jugador al trabajo y que lo mantiene alerta en su foco atencional respecto a lo que puede acontecer en el juego y su entorno. El liderazgo debe dotarse de aspectos naturales, de establecer canales de comunicación efectivos, de códigos éticos entre miembros del grupo, y de la propia esencia, la de crear una sinergia grupal que dote al grupo de un estado de pertenencia en el que querer involucrarse e unirse a la causa.

 

“DIME COMO LIDERAS Y TE DIRÉ COMO ENTRENAS”.

 

Muchas son las corrientes metodológicas actuales que potencian y fomentan sobremanera la creatividad del jugador respecto al juego pero lamentablemente muchas veces todo se reduce a la “intensidad”. Sí, lo he entrecomillado porque es un concepto que muchas veces se convierte en abstracto por la falta de contenido del mismo respecto al contexto.

La intensidad debe ser una consecuencia de un buen liderazgo, de sumar al jugador a la causa y de que éste quiera hacerlo por el bien del grupo. Cuando conseguimos esa sinergia grupal, podemos decir que el grupo es lo suficientemente maduro para adquirir las diferentes vicisitudes del juego por sí mismo sin tener que insistir en el concepto condicional de la palabra.

 

Como dijo el gran Peter Drucker (gurú del management) “Gestión es hacer las cosas bien, liderazgo es hacer las cosas” por lo que yo puedo ser un buen “gestor” solicitando intensidad al grupo pero sin el liderazgo, es decir sin la predisposición del jugador a la causa esa gestión irá perdiendo fuelle hasta convertir al grupo en plano y sin capacidad de crear ni, de lo que es más grave aún, de interpretar. Es por ello que la gestión siempre debe ir de la mano de un liderazgo eficaz que nutra al grupo de responsabilidad colectiva.

 

LIDERAZGO SITUACIONAL

 

Por último, tal y como hemos enumerado con anterioridad, muchas son las teorías sobre tipos de liderazgo pero debemos tener la capacidad de saber analizar el entorno para adaptar ese liderazgo a las circunstancias actuales. Es por ello que debemos conjugar con eficacia la siguiente fórmula:

 

EXPERIENCIA + ESTILOS DE LIDERAZGO + ANÁLISIS DE LA SITUACION = LIDERAZGO SITUACIONAL.

 

 Tarea nada fácil, dicho sea de paso.

Comentarios

Totalmente de acuerdo Jesús. Un abrazo

Muchas gracias, míster. Un fuerte abrazo. 


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