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¡Equipo motivado, éxito asegurado!

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Uno de los elementos más importante a tener en cuenta de cara a un partido de fútbol, es lograr que los jugadores estén motivados. 

Alcanzar a estimular a los jugadores ya sea de manera individual o colectiva puede no ser una tarea fácil y para esto podemos seguir algunas estrategias apoyadas en estudios recientes, de tal modo que podamos obtener los mejores resultados de nuestros jugadores, ya sean grandes o pequeños, entendiendo como mejores resultados el hecho de que los jugadores se encuentren mejor en sus labores defensivas, ofensivas y estados anímicos, ya que aquí no vamos a centrar el hecho de tener unos mejores resultados resumiéndolo en una victoria.

La motivación es un elemento clave para lograr el compromiso y la adherencia al deporte, ya que es el más importante e inmediato determinante del comportamiento humano, pues lo despierta, le da energía, lo dirige y lo regula, siendo por tanto un mecanismo psicológico que gobierna la dirección, intensidad y persistencia de la conducta. 

Conseguir que los jugadores estén animados no sólo va a reforzar el desempeño de su práctica deportiva, sino que a la vez va a contribuir y a aumentar el aprendizaje de todo lo que conlleva practicar un deporte como el fútbol, donde se pueden establecer unos nuevos valores, donde se forman personas a través de un deporte, donde se les debe enseñar a disfrutar y a compartir (que no competir).

jugador futbol motivado

 

Para comprender a qué nos referimos cuando estamos hablando de “motivación” podemos hacerlo recurriendo a diferentes teorías, como puede ser la Teoría de las Metas de Logro o la Teoría de la Autodeterminación, entre otras. 

De forma analítica, podemos pues definir la motivación como «el señalamiento o énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio de satisfacer una necesidad, creando o aumentando con ello el impulso necesario para que ponga en obra ese medio o esa acción, o bien para que deje de hacerlo».  

Para conocer qué es la motivación, es necesario hacerlo en profundidad y desde alguna de las teorías hasta ahora publicadas, ya que, si hacemos un símil futbolístico, conocer las Reglas de Juego es el primer paso para poder jugar bien al fútbol.

Si queremos conseguir que los jugadores estén motivados o estimulados debemos prestar atención principalmente a tres factores:

  • Clima motivacional de los jugadores: se hace bastante hincapié en el clima que se crea sobre el jugador, puesto que las personas cuando interaccionan con su ambiente necesitan sentirse competentes, autónomas y relacionadas con los demás.  En la satisfacción o frustración de estas necesidades el ambiente social juega un importante papel. Cuando las figuras de autoridad presentan un estilo controlador, actuando de forma coercitiva, ejerciendo presión, y comportándose de forma autoritaria, dichas necesidades se ven frustradas; mientras que cuando apoyan la autonomía de los participantes ofreciendo libertad y favoreciendo su implicación en el proceso de toma de decisiones, entonces la autonomía, la competencia y las relaciones sociales se ven favorecidas  Es de especial mención, que el apoyo a la autonomía de los jugadores es el elemento esencial para la satisfacción de las necesidades psicológicas, es decir, el apoyo a la autonomía significa el deseo y voluntad que tiene una persona que ocupa una posición de autoridad (por ejemplo, un entrenador) de situarse en el lugar o en la perspectiva de los otros (por ejemplo, un deportista o un equipo), para detectar sus necesidades y sus sentimientos y ofrecerles tanto la información apropiada y significativa para la realización  de  sus tareas, como la oportunidad de elección.
  • Las personas somos organismos activos con tendencias innatas hacia el crecimiento personal y a implicarnos de forma óptima y eficaz en el entorno que nos ha tocado vivir. Se defiende que si en su interacción con el medio las personas regulan sus conductas de forma voluntaria (y volitiva) se favorecerá la calidad de la implicación y el bienestar, mientras que si por el contrario el ambiente actúa de forma controladora, esta tendencia innata se verá frustrada y se desarrollará el malestar.
  • Necesidades Psicológicas: en la medida en la que los factores sociales favorezcan las percepciones de autonomía, competencia y relación se desarrollarán los tipos más autónomos o autodeterminados de motivación. Se distingue entre motivación autónoma y motivación controlada y considera que el ambiente desempeña un importante papel para que las personas se muevan de forma más o menos autónoma o más o menos controlada. Actuar con autonomía significa actuar con un sentido de volición y con la percepción de que se puede elegir. Por el contrario, estar o sentirse controlado significa actuar con un sentido de presión, sentir que se tiene que realizar esa acción. Cuando hablamos de que un jugador le gusta el fútbol y dentro de sus causas motivacionales hablamos de que lo hace porque le divierte, tiene interés y le satisface estamos haciendo referencia a una motivación intrínseca, autónoma (lo hace porque le gusta). Mientras, si a un jugador practica fútbol por sus meras consecuencias más allá de lo que la propia práctica le pueda proporcionar estaría haciendo referencia a una motivación extrínseca o controlada (lo hace por la repercusión).  nino con balon de futbol La satisfacción de las necesidades psicológicas básicas de autonomía (tomar decisiones, tener libertad para elegir), competencia (sentirse eficaz y capaz de cumplir con los objetivos) y relación (mantener una relación amistosa con la gente) da lugar al desarrollo de formas motivacionales más autodeterminadas, las cuales se asocian con consecuencias conductuales, afectivas y cognitivas más positivas.
  • Bienestar psicológico: los tipos de motivación tendrán consecuencias positivas o negativas para las personas dependiendo de la naturaleza de su implicación en la actividad. De forma que los tipos más autónomos de regulación motivacional mostrarán mayores niveles de funcionamiento positivo y de ajuste personal que los  tipos más controladores.

No se trata de utilizar una simple estrategia para motivar a los jugadores; lo que se debe conseguir a través de un conjunto de situaciones, conductas o circunstancias es crear el ambiente o clima adecuado para que un jugador se encuentre totalmente motivado. 

Apoyar la autonomía de los jugadores para que confíen en sí mismos y puedan dar lo mejor individual y colectivamente, así como, crear el ambiente apropiado para que el equipo y los jugadores estén en consonancia y el refuerzo entre ellos haga que el equipo funcione, que aprendan y sobre todo, que disfruten de aquello que están haciendo.

La vida es 10% de lo que me ocurre y 90% de cómo reacciono a ello 

(Charles Swindoll)


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