¿Qué es lo realmente importante cuando somos entrenadores de fútbol base?

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Cuando tenemos a niños en nuestras manos durante tantas horas al año...¿qué es lo prioritario?

Después de muchos años en la cantera de un club de élite he analizado todo el aprendizaje que en una primera época tuve como futbolista y en una segunda he intentado transmitir como entrenador de la misma cantera. Por ello puedo diferenciar en dos fases este recorrido, pero en ambas llegando al final a la misma conclusión. 

Siempre digo que mi educación la he recibido de dos patas, evidentemente la obvia y primordial mi familia. La segunda, sin ninguna duda mi club de fútbol en el que he sido jugador, más de 7 años y sobre todo en una edad en la que somos una auténtica esponja y definimos nuestra personalidad, edad comprendida entre los 11 y los 18 años. 

Cuando estás jugando en esas edades tan tempranas, para ti tus entrenadores están por encima de tus padres en cuanto al poder de influenciarte. Si tus padres te mandan hacer cualquier cosa no corres tanto por hacerlo como cuando lo manda tu entrenador que normalmente es una referencia para ti. Justo cuando acabé mi época como jugador (en concreto era portero pero podemos decir que no lo suficientemente bueno para plantearme yo mismo apostar por ser profesional) me ofertó el club continuar en la escuela, en esta ocasión como entrenador. 

Ahí comienza mi reflexión, por un lado futbolística, ¿cómo quiero que jueguen mis equipos? y por otra distinta, cuál es mi objetivo con estos chicos desde el comienzo hasta el final de la temporada...Llegué a la siguiente conclusión...

Quería ver tres cosas al finalizar la temporada: 

  1. Evolución individual futbolística. 
  2. Evolución colectiva futbolística.
  3. Evolución personal del jugador.

Prácticamente diría que el orden de importancia para mí es justo al contrario cuando se trata de niños, es decir, en primer lugar la persona (desarrollo en valores), luego el equipo y luego el jugador individualmente.

Tenemos que pensar, ¿cuántos de los niños que pasen por nuestras manos a lo largo de los años llegarán a ser futbolistas profesionales? pues la respuesta es simple, muy muy pocos o ninguno. Por tanto la importancia la tendremos que poner principalmente en la educación en valores, que es lo que realmente les servirá para ser mejores personas en el futuro, no sólo dentro de un campo, si no en su día a día. 

Como decía, gracias al deporte, podemos trabajar todos los aspectos, no es excluyente educar en valores mientras realizamos una mejora futbolística. ¿Cuáles son esos valores que pienso que el fútbol en una u otra medida me ha inculcado? 

Responsabilidad, competitividad, compañerismo, respeto, organización, puntualidad, liderazgo... son algunos de ellos. Os pongo ejemplos: 

  • Responsabilidad: Saber que tienes que competir el fin de semana, recogerte temprano para descansar, cuidar tu alimentación.
  • Competitividad: Obvio que para disfrutar lo mejor es ganar e intentar ser el mejor, no sólo contra los rivales si no también "luchar" siempre de manera sana con tus compañeros por ser el más rápido, el que mejor golpea la pelota, la para, regatea...
  • Compañerismo: No entiendo la competitividad sin el compañerismo en el caso de competir con los miembros de tu equipo y el respeto en el caso de los rivales. Intentar ser el mejor siempre tiene que ser intentando demostrar que lo eres mediante el trabajo pero también ayudando al compañero a que sea mejor, sea porque le piques de forma divertida para que apriete en el rendimiento, sea porque le ayudes con consejos para mejorar ciertos aspectos e igual en el caso de los rivales, soy mejor, trabajo para serlo y lo demuestro en el campo, pero en ningún caso hago gala de ello, ni tengo gestos despectivos ni prepotentes porque en esta ocasión he sido mejor. Recordar que en el deporte siempre hay revancha, nunca sabes cuándo podemos perder nosotros.
  • Organización: Parece mentira pero un gesto que supone tan poco esfuerzo como que cada jugador (los de 8 años incluso) sean responsable de hacer y deshacer el macuto de entrenamiento y el de partido para ir a entrenar y jugar, ayuda en esta faceta, también planificar cuando voy a hacer los deberes y que se hagan claro.
  • Puntualidad: No pocas son las veces que a mí o algún compañero que ha llegado tarde a algún partido o convocatoria ha tenido algún pequeño castigo como reprimenda.
  • Liderazgo: Cuando te encuentras en un partido de fútbol las decisiones son continuas y en poco segundos, la presión por querer ganar, por no fallar, por ser responsable de una parcela del campo... algunos son líderes naturales, otros se van haciendo conforme avanzan en su madurez personal y futbolística pero es una característica que suele surgir en el deporte sobre todo en los que son de equipo.


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En resumen, quien es entrenador en edades tempranas, más que entrenador debe nombrarse como educador. Transmite lo que a ti te ha enseñado el deporte y tus entrenadores anteriores y en mi experiencia personal el agradecimiento tanto de niños como padres será el más sincero que puedas encontrar, por encima del rendimiento deportivo de los chicos, se encuentra el personal.

Si quieres saber más consejos sobre cómo ser un buen entrenador no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de mi perfil.

¡Un saludo!

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