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Asma, contrólalo con una correcta nutrición

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Asma y nutrición

El asma es una enfermedad crónica que inflama y, como consecuencia reduce el calibre de las vías respiratorias haciéndolas muy sensibles a estímulos externos (alérgenos, olores, polvo, contaminación…). Todo esto produce dificultad respiratoria, tos, sibilancias (ruidos en el pecho), y como consecuencia, fatiga. 

Existe una modalidad de asma denominada asma inducido por el ejercicio, que se define como una obstrucción aguda y reversible de las vías respiratorias precipitada por el ejercicio físico. Normalmente, estos síntomas se presentan entre los 3 y 15 minutos tras el esfuerzo.

No es raro que los médicos recomienden a los asmáticos la práctica de actividad física, puesto que ayuda a controlar la enfermedad mejorando el umbral de las crisis. Si se controla adecuadamente (mediante la inhalación de broncodilatadores y evitando los factores que la provocan), el padecer esta enfermedad no impide la práctica deportiva.

Los deportes más recomendados cuando se padece asma son aquellos que requieren un esfuerzo físico corto y explosivo (carreras de velocidad, lanzamientos…) o permiten numerosos momentos de relajación (fútbol, baloncesto, béisbol, tenis…). En especial, es muy aconsejable la natación, ya que se realiza en un ambiente húmedo y cálido, lo que disminuye el riesgo de las crisis asmáticas.  

Por lo contrario, aquellos deportes que requieren un esfuerzo intenso y prolongado en el tiempo y, sobre todo si se desarrollan en un ambiente seco (maratón, carreras de fondo, esquí…) están más desaconsejados; aunque, como hemos remarcado antes, bajo un adecuado control médico, se puede practicar casi cualquier deporte.

Asma y nutrición

El asma es una enfermedad que se desencadena por diversos factores, algunos de los cuáles pueden ser de carácter nutricional. El papel de la dieta es especialmente importante, ya que una dieta incorrecta y la situación inadecuada en algunos nutrientes produce alteraciones de la función inmunitaria y de los mecanismos de defensa antioxidante que pueden facilitar la aparición de procesos inflamatorios en los bronquios.

A continuación, vamos a acercaos una serie de pautas nutricionales que pueden ayudar a disminuir la intensidad de los brotes.

1 Controlar el peso Corporal

El mantener un correcto peso corporal mejora los síntomas de esta patología. Si se va a seguir una dieta hipocalórica (de adelgazamiento), se deberá asegurar una correcta nutrición que nos aporte una buena dosis de los alimentos que destacaremos más adelante.

2 Controlar alergias alimentarias

Las personas asmáticas tienen una mayor probabilidad de padecer este tipo de alergias. Se deberá observar la tolerancia que presentan a los diversos alimentos y aditivos, algunos de los cuáles pueden desencadenar una crisis asmática.

3 Elegir grasas saludables

Grasas insaturadas con efecto antiinflamatorio (ricas en omega 3, como el pescado). Se deberá controlar el consumo de carne y disminuir las grasas como manteca de cacao y derivados de la leche ricos en grasa saturada.

4 Aumentar los antioxidantes

Los radicales libres juegan un papel importante en la inducción de la broncoconstricción y la elevación de la secreción de mucosidad en asmáticos. 

Los antioxidantes tienen la función de neutralizar la abundancia de radicales libres que se pueden encontrar o que se forman en los tejidos pulmonares, y a la vez algunos antioxidantes, como muchos flavonoides vegetales, ejercen una acción antiinflamatoria. Numerosas evidencias señalan que el consumo de frutas y vegetales previene el desarrollo de asma, como consecuencia de su contenido en antioxidantes, como vitamina C y E, betacaroteno y flavonoides.

Asma y nutrición

5Consumir alimentos vegetales

Este tipo de alimentos ejercen una gran protección para el pulmón.

6Reducir el aporte de sodio

Se ha comprobado la relación entre la disminución del aporte de sodio y sal de la dieta y la disminución de la respuesta asmática.

7Asegurar ingesta de vitamina A y carotenos

Ya que son claves para el correcto mantenimiento de las mucosas que recubren todo el aparato respiratorio.

8 Controlar la ingesta de ciertos productos

La tartracina E-102 (colorante alimentario naranja, sustituto del azafrán) y los sulfitos (del E-221 al E-228) deben consumirse con moderación ya que pueden desencadenar crisis de asma.

Cómo hemos destacado al comienzo del artículo, ser asmático no es un impedimento para realizar ejercicio físico. Con un correcto control médico y una buena nutrición podremos disfrutar del deporte como cualquiera.

Gracias por leer este artículo, si tienes dudas puedes dejarnos tus comentarios.


Eztizen Pérez 

Apasionada de la nutrición deportiva  

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