El lunes, mi mejor día de la semana

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Hace ya unos meses que el lunes se ha convertido en mi mejor comienzo de semana. ¿El motivo? Se llama yoga aéreo. Gracias a esta práctica logro comenzar la semana llena de energía y paz, lo cual se traduce en motivación y alegría. Después de mi clase de yoga aéreo de los lunes, las tensiones que venía acumulando a lo largo de la semana comienzan a desvanecerse y esto me provoca una sensación de bienestar que no sabría describir bien con palabras, pero os aseguro que empezar así la semana es alucinante.

Es curioso pensar cómo al principio desechaba la idea de practicar yoga. Yo, con mis nervios, lo que necesitaba era un deporte donde poder desfogar y quemar todos esos pensamientos que me atormentaban en mi día a día. ¿Dejar la mente en blanco? Pero, ¿cómo iba a lograr eso si mi cabeza iba a mil por hora? Imposible. Pensaba que eso no era para mí. Veía con buenos ojos los beneficios de su práctica y ansiaba poder, algún día, encontrar ese estado de paz interior. Sin embargo, estaba tan obcecada en el no, que no veía más lejos de ahí.

Un buen día, descubrí la existencia del yoga aéreo, una práctica que, sorprendentemente, estaba disponible en mi pequeña ciudad, Almería. Honestamente, lo vi como una oportunidad de estar divirtiéndome con una tela en el aire. Anteriormente había practicado telas aéreas y me gustaba esa sensación de estar colgada. Sin embargo, a causa de una lesión, las telas aéreas me exigían más esfuerzo del que era capaz de ejecutar y tuve que abandonar la práctica. El yoga aéreo, al contrario, requiere de menos esfuerzo físico que las telas aéreas y más mental.

Empecé a probarlo por diversión y siete meses después se ha convertido en un imprescindible. ¿Beneficios? Todos. Antes tenía que ir mínimo una vez al mes al fisio por problemas de cervicales y ya no recuerdo ni cuándo fue la última vez que acudí. Por otra parte, mis dolores de espalda han desaparecido, a menos que peque de no ir una semana a clase. En ese caso, se me vuelve a acentuar un dolor en la zona lumbar. Mi flexibilidad y quietud han mejorado notablemente y ya no tengo la sensación de ir a mil por hora. Soy capaz de controlar mejor mis impulsos y apelar a la calma en una situación de estrés. Y ¿por qué aéreo? En mi caso, fue el modo de introducirme en el mundo yogui y, una vez dentro, todo es probar cuál se ajusta más a ti. A mí me ha ayudado a conocer otros tipos de prácticas de suelo que también me han gustado, aunque mi yoga aéreo no lo cambio por nada del mundo. Y es que, aunque al principio cuesta hacerse a la inseguridad que provoca no estar sobre el suelo, en nuestra zona de confort, estar en el aire nos permite un mayor rango de movimiento y alcance, tanto a nivel físico como mental. A veces el suelo se convierte en una barrera y no nos permite avanzar con fluidez ni conectar con nuestro yo interior, mientras que el aire es un espacio que no tiene fin, más allá del que nos limite nuestro cuerpo - mente y el columpio, nuestra herramienta indispensable para la práctica. Actualmente, Decathlon únicamente cuenta con un modelo, así que confío que este post anime a los decathlonianos y decathlonianas a beneficiarse de esta práctica tan sanadora y a seguir sumando. Y tú, ¿te animas?

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Columpio de yoga (yoga swing)
Columpio de yoga
Columpio de yoga (yoga swing) disponible únicamente online.
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