Romain: "El placer del deslizamiento"

Régis Aires
20/07/2016
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Nabaiji concede mucha importancia al desarrollo de sus productos por parte de los practicantes de deportes acuáticos. Es gracias a este conocimiento en profundidad que podemos aspirar a dar una respuesta eficaz a las necesidades de todos los nadadores. 

Romain Benoit trabaja en Nabaiji desde hace más de dos años. Diseñador de las secciones Calzado, Bolsas, Aquagym, Piscina y Juegos Colectivos, desarrolla productos de calidad, necesarios para la práctica de la natación, armonizando criterios estéticos y funcionales.

Hoy, Romain te explica cómo ha podido progresar en natación y tomar conciencia de las sensaciones de deslizamiento a los largo de sus entrenamientos.

¿Cuándo empezaste con la natación? ¿Por qué motivo(s)?

Empecé a frecuentar las piscinas en mi adolescencia de forma ocasional (una vez cada quince días). Siempre me ha gustado el contacto con el agua,  nadaba esencialmente para dejarme ir y relajarme. Estaba más en la línea de divertirme que en la de entrenar para progresar. 

En ese momento practicaba la BTT, el fútbol, el surf, el tenis en competición... La natación era para mí un deporte completo y complementario en el que veía una oportunidad de mejorar mi respiración y mis capacidades físicas en provecho de otras actividades.

¿Qué sentías durante la natación? ¿Conseguías disfrutar o era simplemente un esfuerzo físico penoso?

A decir verdad, si bien la natación no es un deporte fácil, nunca he experimentado penalidades durante su práctica. Siempre he disfrutado en el agua y nadando. Sin embargo ahora me doy cuenta, al mirar hacia atrás, de que tenía tendencia a hacer muchos movimientos cortos y a estar demasiado crispado y tenso cuando nadaba. El deslizamiento estaba aún lejos de mis logros... Sea como fuere, antes e incluso ahora, nadar me procura una gran satisfacción.

¿En qué momento tomaste conciencia de este "deslizamiento de nado"?

Es cierto que mi nado era un poco instintivo y poco fluido. Nunca formé parte de un club ni tomé clases de natación. De hecho, nadaba de forma un poco contraída, sin realmente demasiada coordinación y con una gran frecuencia de brazos. 

La ventaja de trabajar en Nabaiji es que te relacionas con muchos nadadores excelentes, algunos de ellos de alto nivel, que pueden hablarte de ellos, de sus experiencias, de lo que sienten. Es en gran medida gracias a ellos y a sus consejos que he podido tomar plena conciencia de mi cuerpo en el agua. 

Además, vamos a nadar juntos dos veces por la semana a la piscina de Hendaya (2,5 - 3 km por entrenamiento), con la ayuda de un coach que nos entrena y corrige nuestro nado. Todo ello alimenta mi voluntad de mejorar los elementos de mi técnica y de mi deslizamiento de nado.

¿Qué cambios ha aportado esto a tu práctica?

El hecho de nombrar un concepto, una sensación, aquí el "deslizamiento", y de poner mi atención en él, me ha ayudado a mejorar. He escuchado a mis colegas que me decían que adoptara "mayores apoyos". Aparte de que ha habido que familiarizarse con la jerga de los nadadores (jaja), tengo ahora la impresión de nadar mucho mejor que antes. 

Mis movimientos son más relajados, nado más deprisa y me canso menos, y experimento auténticas sensaciones, entre ellas el famoso placer del deslizamiento. Presto más atención a la alineación y al posicionamiento de mi cuerpo y me concentro en el placer de sentir el agua. Actualmente, mi estado de ánimo es el de mejorar más y más, haciendo verdaderos esfuerzos en mi técnica de nado.

¿Qué consejos darías a las personas que desean experimentar estas mismas sensaciones?

Hay que intentar tomar conciencia lo más rápidamente posible del propio cuerpo en el elemento acuático. Intentar despertar todos los sentidos para notar el agua y el deslizamiento y servirse literalmente del agua para avanzar. 

Hay que concentrarse realmente en lo que se siente, que uno puede tender a olvidar, y relajarse. Más concretamente, la posición del cuerpo y de la cabeza es muy importante para mejorar la flotación. 

Por último, y en esto hago un gran trabajo, intentar hacer el mínimo de movimientos posible. La búsqueda de amplitud es necesaria para mejorar el deslizamiento. Un ejercicio que funciona bien: intenta hacer el mínimo de movimientos posibles sin pausas. Cuéntalos e intenta reducirlos en cada largo de piscina. Ello te obligará a hacer movimientos eficaces y a adoptar una buena posición. Es muy agradable. 

¡Buena natación!


Contenido elaborado junto a apasionados de la natación de Decathlon. 

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