Volviendo a la rutina… ¿cuándo nadas?

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Habremos oído en muchas ocasiones, que la natación es uno de los deportes más completos, ya que se trabajan todos los grandes grupos musculares de nuestro cuerpo. ¡ y lo es mucho más si lo practicas a primera hora del día! Al nadar ejercitamos más de dos tercios de los músculos de nuestro cuerpo. 

Empezar el día con este ejercicio aeróbico es una auténtica fuente de beneficios, no solo a nivel físico sino también a nivel mental.

Pero… ¿de verdad importa tanto cuándo entrenamos? ¡pues sí!

A diferencia de otros deportes, la natación está recomendada para todas las edades y condiciones físicas, porque su aprendizaje es sencillo y el riesgo de lesión es bajo, al no afectar a las articulaciones. 

Estar en el agua te obliga a estar en constante movimiento, tanto si avanzas  como si te mantienes en suspensión, el ejercicio es aeróbico, por lo que beneficia a los sistemas cardiovasculares y respiratorios, ya que fortalece los músculos que se encargan de llenar y vaciar de aire los pulmones, al mantener la respiración bajo el agua. Ayuda a mantener el corazón más joven y fuerte, porque favorece la circulación, ayudando a mantener una presión arterial estable.

Nadar a primera hora de la mañana, tras haber descansado por la noche y con la mente despierta y despejada, te ayuda a afrontar el día con un plus de energía y vitalidad. Como todos los deportes, nadar favorece la segregación de serotonina y endorfinas, encargadas, entre otras cosas, de generar estados de ánimo positivos. Por ello, nadar permite empezar el día con buen humor y vitalidad. 

La natación mejora tu calidad de vida, por sus múltiples ejercicios para la salud, y , en consecuencia, aumenta tu autoestima. Por lo que, ¿qué mejor que empezar el día con vitalidad? Si tienes la oportunidad, ¡empieza tu día nadando!

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En cuanto a rendimiento se refiere, la mañana es el mejor momento para entrenar, ya que nuestro cuerpo se encuentra metabólicamente más descansado que el día anterior. 

Por las tardes, llevamos acumulado el cansancio de todo el día y posiblemente tengas una sensación de agotamiento que te invada el cuerpo. Incluso, falta de coordinación y sintiendo el cuerpo pesado, no obstante las obligaciones mandan y debemos adaptar los entrenos a nuestro trabajo y otras responsabilidades. Recuerda que el factor psicológico influye también sobre el físico; si tu mente no quiere, tú nunca podrás conseguir lo que te propongas.

Otro factor a tener en cuenta es el siguiente: normalmente, ¿en qué momento del día se compite? Por las mañanas, temprano generalmente, ¿verdad? Pues también es importante entrenar el cómo y cuándo competimos. 

En este caso la adaptación de nuestro cuerpo va a ser mucho mejor para competir por las mañanas que cuando hacemos lo mismo por la tarde.

Como venimos diciendo, nadar por la mañana es el mejor momento, porque nos hace despertarnos mentalmente yendo a trabajar con un extra de motivación por haber terminado la sesión de natación. Así mismo hay menos gente en la piscina y tenemos la tarde libre. 

Entrenando por la mañana el cuerpo está descansado metabólicamente y liberado psicológicamente; además normalmente será la hora a la que compitamos.

Existen dos posibles “peros”. El primero de ellos se refiere a la diversión, ya que las piscinas suelen estar más animadas por la tarde (sin embargo estar con menos gente te permite más libertad). El segundo es no disponer del tiempo suficiente para tomar un desayuno adecuado, ¡así que deberás respetar el primer sonido de tu alarma!

#beaconsejo: si puedes entrenar por las mañanas, ¡hazlo! ¡Tu día será más positivo!

¡Hasta el próximo post nadadores!


Contenido elaborado junto a apasionados de la natación de Decathlon. 

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