Cuando el fracaso es un éxito

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Psicológicamente, ¿Qué nos aporta una derrota? ¿Hay algo bueno en no ganar en una prueba? ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos cuando algo no sale como querían? Te ayudamos a encontrar respuesta a estas preguntas.

Todo deportista ha escuchado alguna vez en su vida eso de “lo importante es participar”. Normalmente se suele decir ésta y otro tipo de frases parecidas para consolarnos cuando una competición no ha ido bien, pero ¿alguna vez te has parado a pensar en lo enriquecedor que puede ser perder en una competición?

En cada uno de los entrenamientos que realizamos nuestro objetivo es ser el mejor, ser más rápido que el de al lado y hacer menos tiempo. 

Cuando llega una competición no contemplamos ni un segundo no llegar primeros, no superarnos, pero ¿qué sucede cuando sin esperarlo no somos los primeros?

Esa derrota nos va a enseñar mucho, quizá más que la victoria, ya que cuando ganamos, no somos tan autocríticos en los fallos que hemos podido tener, pero cuando perdemos hacemos un ejercicio de reflexión acerca de qué ha podido pasar.

Quizá uno de los factores más diferenciadores de un deportista de élite a un deportista medio, es la capacidad de ver en cada derrota, un nuevo reto. Sin embargo, no nacemos con esta capacidad aprendida.

nino nadando

Si hablamos de los nadadores más pequeños, ya conoces los beneficios psicológicos que puede aportarles la natación pero, ¿y si en una competición terminan con un mal resultado?

Los padres y entrenadores juegan un papel muy importante tanto en la piscina como en casa, ya que a todo niño le motiva ganar pero cuando no lo hace, puede desarrollar sentimientos de frustración, estrés e incluso abandono. 

Hay que enseñarles que el deporte es para disfrutarlo y recordarles otros momentos en los que sí hayan cumplido sus objetivos, intentando restarle importancia al resultado y alabando el esfuerzo que hacen día a día en sus entrenamientos.

También hay que tener muy en cuenta que los niños aprenden muchas cosas observando. Por ejemplo, si estamos viendo una competición de natación y un nadador no consigue el resultado deseado no se debe criticar más allá de lo constructivo ya que pensarán que es malo no ser el primero o no conseguir en cada momento lo que se espera de él.

A medida que el niño crezca, se irá dando cuenta de que no siempre se puede tener lo que se desea de inmediato e irá aprendiendo a tolerar, esperar, aceptar cierta molestia o demora en la obtención de lo que se quiereEs decir, irá aprendiendo a tolerar la frustración y la tardanza en obtener la victoria.

Todo esto, llevará al niño a tener una mayor capacidad de superación y de recuperación ante las adversidades, ya no solo en el deporte, sino también en sus estudios, en su vida personal y laboral.

Espero estos consejos os sirvan para ayudar a esos pequeños grandes deportistas en su día a día.

¡Os espero en el próximo post!

“Comenzaremos a ganar cuando comprendamos el valor de la derrota”


Contenido elaborado junto a apasionados de la natación de Decathlon. 

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