Pádel para niños: ¿Tu hij@ juega al pádel? No cometas estos errores

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A menudo podemos observar cómo la gran mayoría de adultos acuden a las pistas de pádel equipados de arriba abajo, con la última temporada de textil y zapatillas, y con los últimos modelos de palas, paleteros, etc.

Por otro lado, resulta curioso impartir una clase de pádel a niños y ver cómo se trata de todo lo contrario: los niños van con la equipación de su equipo de fútbol, sus zapatillas del colegio, la pala del hermano mayor, etc.

Os quiero hablar hoy sobre mi experiencia como monitor de pádel para niños. ¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos equipando a los más pequeños y cuáles pueden ser sus consecuencias? Para analizar estos temas, analizaremos por separado cada tipo de material:

Palas de pádel para niños

En la mayoría de los casos, la palas de pádel pueden ser el material más perjudicial para un niño si no se elige adecuadamente. Los errores más usuales que nos encontramos en las pistas son:

Error
Consecuencia
Jugar con la pala del padre o el hermano mayor
Debido al excesivo peso, el niño será incapaz de manejar correctamente la pala, pudiendo incluso lesionarse
Jugar con una pala pensada para uso intensivo de un adulto.
Similar al punto anterior. La pala no se adecuará a las necesidades del niño y, casi con total seguridad, será demasiado pesada para él.
Misma pala durante varios años
Desgraciadamente las palas de pádel para niños solo les valdrán para algunos años. Si la pala se le queda “pequeña” al niño, será imposible que pueda disfrutar al máximo del deporte ya que la pala no le aportará las prestaciones que necesita.
Pala rota y/o desechada por algún familiar
Ninguno de nosotros jugaríamos con una pala rota ¿verdad?, ¿por qué entonces dejamos que nuestros hijos lo hagan? Aparte de la evidente carencia de propiedades de la pala, lo único que podremos conseguir es que el niño esté más pendiente de no terminar de romper la pala que de disfrutar.


En general, podemos evitarnos estos inconvenientes eligiendo correctamente una pala de pádel junior

Zapatillas de pádel:

Otro elemento importante son las zapatillas de pádel.

Junto con las palas, es uno de los puntos más importantes para que el niño pueda practicar el deporte con seguridad y con la máxima comodidad. De igual manera, es en este punto donde vemos los casos más curiosos. Estos son algunos de los errores más habituales que me encuentro en las clases:


Error         
Consecuencia
Calzado de calle/otros deportes


Habitualmente son zapatillas que aportan otras características diferentes a las de pádel, pudiendo causar resbalones, torceduras, etc. En cuanto al calzado de calle, carece totalmente de amortiguación así como se corre riesgo de causar rozaduras, ya que no es calzado apropiado para la realización de actividad deportiva.
Botas de fútbol
Es muy usual encontrarnos con este caso y, a pesar de entrar en el grupo anterior, es especialmente destacable ya que la suela de este tipo de suela es totalmente contraproducente para la práctica del pádel para niños. A parte de esto, son zapatillas que carecen de la suficiente amortiguación.


En cuanto a las zapatillas, será importante elegir una zapatilla con buena sujeción, agarre y amortiguación, para que el niño pueda disfrutar del deporte de la forma más segura y cómoda posible. 

En especial es importante que la zapatilla proporcione el agarre apropiado (suela de espiga o mixta), para evitar resbalones que podrían producir que el niño no disfrute del deporte por estar más pendiente de su equilibrio que de jugar, o incluso alguna lesión.

Pelotas de pádel

En cuanto a las pelotas de pádel, en clase no hay problemas con este tipo de producto. Sin embargo, cuando vemos a los niños jugando entre ellos, con sus padres, hermanos, etc. es habitual ver que juegan con bolas con características inapropiadas para ellos.

Por una parte, las pelotas con presión con las que juega su padre, hermano, etc. sirven a menudo para jugar también con los más pequeños, pero a menudo el bote es demasiado alto y la pelota demasiado rápida para que el niño sea capaz de jugar con ciertas garantías.

Por otro lado tenemos la circunstancia de que juegan con ellos con las bolas desechadas por ellos. Esto deriva en que el niño estará jugando con una bola con muy poco pelo, que le proporcionará un impacto demasiado agresivo con la pala.

Solucionamos todo esto eligiendo pelotas adaptadas a la edad, generalmente sin presurizar y con colores vivos para facilitar la visibilidad y el impacto a los niños.