¿Practicamos deportes de montaña de manera sostenible?

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Es un hecho que a partir del contexto de pandemia que hemos vivido estos últimos años los deportes al aire libre se han popularizado. Como apasionado de los deportes de montaña no puedo quejarme de la popularización de la práctica de deporte o actividades de ocio en el monte, pero sí que puedo reivindicar comportamientos más respetuosos con el patrimonio natural.


En pocas décadas ha cambiado enormemente la visión del monte. El ser humano siempre ha recorrido el medio ambiente pero en las últimas décadas hablamos de la realización de estas actividades con una finalidad de ocio. En la última década ha habido una explosión de las actividades deportivas en espacios naturales (trail running, escalada, espeleología, senderismo) y se ha desarrollado una visión de los deportes de montaña más centrada en los retos y logros. Esta deportivización de la montaña, a veces, no nos deja apreciar lo más importante. La necesidad de preservar nuestro patrimonio natural y asegurar su buena conservación para que se pueda seguir practicando estos deportes de manera sostenible.


La crisis climática también es otro factor de este contexto que señala la necesidad de preservar la biodiversidad de los ecosistemas que nos rodean. Desde Decathlon promocionamos nuestros productos ecodiseñados para minimizar el impacto que generamos en el planeta. Pero, ¿conocemos en la totalidad cuáles son las buenas prácticas que tenemos que seguir en la montaña o en cualquier espacio protegido?


Este es el decálogo de mínimos que debemos cumplir para no contribuir a la degradación de nuestros ecosistemas.


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1. No tirar ningún tipo de residuo ni generar ninguna distorsión

El concepto principal es dejar el mínimo rastro de nuestro paso. No dejar ningún tipo de residuo, hay la falsa percepción de que tirar materia orgánica, como por ejemplo la peladura de fruta o el sobrante de un bocadillo, no es problemático. El problema es que ese comportamiento, si lo siguen un número significante de personas va a introducir una distorsión en el ecosistema ya que no todos los animales se aprovechan por igual de estos restos de comida. Otro punto polémico es cómo hacer nuestras deposiciones, vamos a tener que dejarlas enterradas con el papel si este no contiene colorantes, en tal caso también nos lo llevaremos con nosotros. Este es uno de los puntos más desagradables.

Es cierto que la idea de no tirar basura, aunque aún es mucha más de la aceptable la que se encuentra en el monte, está algo más asimilada que otros tipos de contaminación, como la sonora o lumínica.

Es importante entender la necesidad de tranquilidad del entorno que necesita la fauna, hay que intentar no chillar o generar el menor ruido posible. Aunque todos disfrutamos de las salidas nocturnas, ya sea para evitar el calor de verano o para disfrutar de una experiencia diferente a la luz de nuestro frontal, hay que saber que son muchos los animales nocturnos o de la especial distorsión que generamos en un espacio natural de noche. Tenemos que reducir la frecuencia de salidas nocturnas, hacer cero ruido y minimizar al máximo la luz que usamos.


2. No abrir nuevos caminos, no dañar la flora

Si en el recorrido que estamos realizando existe una senda marcada es importante que la respetemos, el paso continuo de personas puede suponer un desgaste considerable para el suelo y las plantas. La aparición de caminos paralelos no aporta nada y si que ayuda a la degradación de los entornos naturales.

Si estamos realizando una ruta más salvaje, donde no hay una senda pisada clara tenemos que intentar movernos con cuidado para intentar malmeter lo menos posible la fauna.


A la hora de recolectar plantas o hongos es muy importante que lo hagamos de forma correcta. Tenemos que usar las técnicas y herramientas adecuadas. Por ejemplo en el caso de las setas la forma correcta sería cortándolo por el pie, nunca arrancándole ni escarbando en la tierra.


3. Respetar los elementos patrimoniales

Los parques y espacios naturales no siempre han estado dedicados al ocio. Son lugares con mucha historia con un conjunto de manifestaciones del pasado, por ejemplo muros de piedra seca, hornos de piedra, yacimientos arqueológicos. Respeta el patrimonio cultural. También hablaremos de patrimonio natural, como podría ser una cavidad, la formación de la cual se ha dado durante miles de años. Si practicamos espeleología tendremos que velar por la plena integridad de estas.


Pero no todo es el pasado, aún hoy en día hay muchas actividades que se desarrollan en estos espacios como agricultura o ganadería. Es super importante que no estacionemos en la mitad de los caminos o entradas de campos de cultivo, dejando paso a los tractores y  no molestando al ganado. Hacer compatible el uso recreativo y la actividad económica de estos espacios es vital para su supervivencia.


4. Informarse y seguir las normativas de cada parque natural

Cada espacio natural tiene sus particularidades y por ende sus normativas específicas. Tenemos que informarnos de estas para asegurarnos que seguimos estas regulaciones. Algunas de las más comunes son la prohibición de hacer fuego, la regulación de la escalada y la espeleología, la necesidad de llevar a nuestros perros atados, el acceso motorizado (prohibición de ir en moto o bici fuera de pistas forestales), regulaciones de paso por zonas con la presencia de especies de fauna especialmente protegidas, batidas de caza… La convivencia en estos espacios es cosa de todos.


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