¿Por qué me gusta correr?

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Os hablo en primera persona de la sensación que tuve ayer al participar en una carrera popular tras tres meses retirada de la competición a causa de una lesión.

Tres meses de malos momentos, primero sin poder ni andar y, después, empezando a entrenar con dolores y a ritmos no acostumbrados lentos, duros y olvidados por mis piernas que tuvieron que parar en el mejor momento de forma de toda mi vida.

Mucha gente no entiende por qué corremos, por qué tras una jornada de diez horas de trabajo en la que te encuentras agotado sales a correr, por qué voy cuando llueve, cuando hace frío o cuando hace mucho calor. Si buscas excusas para no correr las encuentras rápido, pero si te apasiona correr, es difícil que algo o alguien se interponga en tu camino

En los entrenamientos solitarios, en los que compites contra ti mismo, consigues la satisfacción con un día de buenas sensaciones, con un entrenamiento más rápido o más largo que el día anterior, con liberar tu mente durante una hora de tus problemas o tensiones, con unas series un segundo más rápidas que el día anterior….Para mí, hay miles de razones por las que me gusta correr.

Al volver a los entrenos por el mismo sitio de siempre, te das cuenta de la clase de personas que se apuntan a este deporte. Me saludan, me preguntan, me esperan y, por fin, al volver a correr con el grupo que sale desde al lado de nuestro Decathlon, me divierto, con bromas durante toda la hora, risas y cómo no, pequeños piques, cambios de ritmo y arrancadas de alguno para ver si somos capaces de seguirle. Nos divertimos y mejoramos en los entrenos en compañía.

Ayer, en mi primera carrera tras la lesión, fue lo que me dio más ganas aún de seguir entrenando y mejorando. Llegue allí y el ambiente previo a la carrera de nervios de reencuentros, un montón de caras conocidas, el que te ganó en la última carrera, la chica que siempre te gana y vas a intentar seguir, los de la última fila, no por ello menos importantes, los que sabes que van a llegar diez minutos antes que tú y te esperaran en la meta, y, cómo no, el público, los fieles seguidores de todos estos locos que corremos, que detrás de la línea de meta y durante todo el recorrido nos animan a todos por igual.

En el momento de la competición sientes los nervios de la salida, empiezas a correr y ya solo importa eso, correr lo más rápido posible intentando guardar las fuerzas necesarias para acabar con energía hasta el final. 

Durante los diez kilómetros de competición de ayer, aunque parezca mentira, estableces lazos de unión entre el que te ha acompañado un rato, con el que has adelantado metros antes y aún así te ha animado, el que te adelanta, el que se engancha contigo al grupo de cabeza dando todo hasta el final, el que te ha ayudado en los últimos momentos en los que sabías que un grito de ánimo te empujaría hasta la llegada más rápido... La sensación de pasar la línea de meta, eso es algo único. 

A mí, tras más de cien o doscientas carreras, muchas veces aún se me escapa una lágrima de emoción a la llegada, por el esfuerzo, por el trabajo que cuesta llegar hasta ahí, por la gente que te espera en la línea de meta y, por un montón de cosas más, ME GUSTA CORRER.


Contenido elaborado junto a apasionados del running de Decathlon. 


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