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Yo no paseo, yo marcho

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Es cierto que, sobre todo en periodo olímpico, puede sonarnos a una disciplina dentro del Atletismo que suele cosechar buenos resultados, pero que en este caso llevaría consigo un apellido: marcha atlética. Entonces, los que marchan o bien es porque caminan de un sitio a otro o bien son atletas que dan vueltas y vueltas a un circuito o pista de atletismo. ¿No? 

¿Hay algo más que sea marcha y no esté dentro de estas opciones? ¿Puede considerarse un deporte con sus respectivas peculiaridades y beneficios? Vamos a intentar contestar a esas preguntas.

Efectivamente, la marcha en España no suele asociarse a un deporte en sí. Más bien lo relacionamos al ejercicio que hacemos cuando nos lo pide un médico para bajar el colesterol o cuando no podemos practicar el deporte que nos apasiona por algún tipo de lesión.

Si echamos la vista fuera de nuestra península, por ejemplo a Suramérica y más concretamente a Brasil, veríamos que no sólo sí lo consideran un deporte sino que además es uno de los más practicados. Y no hablamos ni de caminar ni de la alta competición, sino de mantenerse en forma gracias a la práctica activa de este ejercicio.

Y es que el deporte de la marcha trae consigo numerosos beneficios. Además de la quema de calorías, de mantener el sistema cardiovascular en forma y de ganar resistencia, siempre agradable cuando nos toca subir algún escalón de más, ejercitamos gran parte de nuestros músculos. 

No sólo trabajan los de las piernas para hacer potente nuestra zancada, sino también los que componen el  cinturón lumbar (abdominales y lumbares) para mantener erguido el tronco; y si atendemos a la técnica de esta modalidad y la aplicamos en su totalidad, ejercitaremos también los músculos de los brazos, consiguiendo una mayor velocidad e inercia en el movimiento.

                 

Aparte de lo beneficioso que pueda llegar a ser este deporte, tiene una ventaja sobre otros que comparte con el running: cierro la puerta de casa y a marchar. Además del lugar de práctica, no es necesario tampoco un gran desembolso en material para poder disfrutar de este deporte. 

Sin embargo, habitualmente caemos en el error de no atender las necesidades de esta modalidad en lo que respecta al calzado. “Con estas zapatillas que tengo por casa salgo a andar” o “éstas de jugar a…son las que uso para marchar”. Frases muy normales en boca de los neófitos de este deporte.

Como en todas las prácticas deportivas, los pies deben ser nuestro centro de atención ya que es desde donde se producen los giros, saltos y lo más importante, es el primer punto de nuestro cuerpo que absorbe el impacto del movimiento. En la marcha, el pie no sufre un gran impacto por lo que nuestras articulaciones no se verán tan amenazadas como en otros deportes. 

En cambio, a diferencia de muchos otros ejercicios, el pie tiene un recorrido muy peculiar a lo largo de todo su apoyo, ya que desde el talón hasta la punta de los dedos existe contacto con el suelo. Por esto, es muy recomendable el uso de zapatillas específicas para marcha, con el objetivo de lograr el mayor confort y la mejor eficiencia en nuestro deporte.

¡Así que no hay excusas! Al alcance de todos y para todas las condiciones, la marcha es un deporte que nos ayudará a mantenernos en forma de manera sencilla. ¡No lo dejes pasar y ponte a marchar!


Contenido elaborado junto a apasionados del running de Decathlon. 


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