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¿Conoces nuestros Parques Nacionales?

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La primera Ley de Parques Nacionales, aprobada el 8 de diciembre de 1916, consiguió con sus únicos tres artículos, que España fuera uno de los países pioneros en la apuesta por la protección de la naturaleza. En 1918, se crea el  primer Parque Nacional Español, el de la Montaña de Covadonga, que en la actualidad se conoce como los Picos de Europa. Hoy contamos con quince Parques Nacionales que se encuentran repartidos por todo el territorio español.

Un Parque Nacional es un espacio con excepcionales valores naturales y, por lo tanto, merece ser objeto de una buena conservación. Es un espacio poco alterado por la actividad humana, con singularidad en su flora, fauna y formaciones geomorfológicas.

La finalidad de un parque nacional es asegurar su conservación, posibilitar su uso público y la mejora del conocimiento científico de sus valores naturales y culturales, así como desarrollar el fomento de una conciencia social para la conservación.

La administración de los Parques Nacionales no solo concierne al Estado español, también una gran parte de las competencias que recae sobre las Comunidades Autónomas. Así que dentro de cada Parque pueden existir normativas diferentes como, por ejemplo, la regulación de visitantes, la explotación de algunos recursos o los horarios establecidos.

Hay unas normas básicas que debemos conocer antes de visitar un entorno protegido como un Parque Nacional:

  • No romper ningún vegetal o mineral. En el interior del Parque Nacional no se permite recolectar flores, frutos o setas.
  • No hacer fuego. Este motivo está penalizado severamente.
  • No se permiten ni la caza ni la pesca. En la zona periférica estas acciones están reguladas.
  • Prohibido ensuciar la montaña de basura. Siempre debemos llevarnos nuestros desperdicios. Si nosotros disfrutamos del entorno que nos rodea, dejemos que otros también lo hagan. Los desperdicios biodegradables también pueden ser desagradables (una cáscara de naranja no hace mal a nadie, pero no estamos solos y a nadie le gusta llegar a una cumbre y encontrar cáscaras de plátano, naranja o cacahuete).
  • La acampada libre está prohibida. Solo podrá hacerse cuando nos haya sorprendido la noche y no haya un refugio cercano en el que poder pernoctar. En ningún caso puede dejarse una tienda montada a plena luz del día. Solo puede estar montada en horario nocturno, debiendo ser retirada con los primeros rayos de sol. Únicamente se puede pernoctar en el interior de los refugios.
  • La circulación de vehículos y bicicletas está limitada. Hay que respetar las prohibiciones de paso al tráfico rodado.
  • Evitar usar máquinas o instrumentos que produzcan ruidos extraños.
  • En el caso de llevar animales de compañía siempre deberán ir atados y controlados en todo momento. En algunas rutas, debido al flujo de senderistas o del terreno, están prohibidos.
  • No está permitido bañarse ni practicar actividades acuáticas en ríos y  lagos.
  • Las actividades deportivas y recreativas están limitadas. Descenso de barrancos, espeleología, escalada, BTT…

Informarse bien antes realizar alguna actividad porque infringir esta norma puede suponer un buen susto para el bolsillo.

Para ayudaros a decidir vuestro próximo destino, vamos a remarcar alguna de las características más importantes de cada Parque Nacional por orden cronológico.

Parques Nacionales | Blog Montaña Decathlon España fue uno de los países pioneros en la apuesta por la protección de la naturaleza.

1. Parque Nacional de los Picos de Europa 

Los Picos de Europa presentan la mayor formación caliza de la Europa Atlántica, con importantes procesos cársticos, simas que llegan a 1.589m (la séptima más grande del mundo) y cumbres emblemáticas como el Picu Urriellu (Naranjo de Bulnes), erosión glaciar muy patente y presencia de lagos. Entre sus montañas conviven multitud de especies: rebecos, corzos, lobos, urogallos, buitres leonados, águilas reales, etc. Pero aquí hay mucho más que paisaje, hay siglos de historia escritos en los pueblos, en los valles, en las cabañas de los puertos y en sus caminos.

2. Ordesa y Monte Perdido 

Un paisaje de grandes contrastes: la extrema aridez de las zonas altas, donde el agua de lluvia y deshielo se filtra por grietas y sumideros, contrasta con los verdes valles cubiertos por bosques y prados, donde el agua forma cascadas y atraviesa cañones y barrancos.

Domina su orografía el imponente Monte Perdido, que con sus 3.355 metros se convierte en el mayor macizo montañoso calcáreo de Europa.

3. Parque Nacional del Teide

Es uno de los monumentos geológicos más espectaculares del mundo, en el que los conos volcánicos y las coladas de lava forman un extraordinario conjunto de colores y formas. No se puede olvidar su gran riqueza biológica, el extraordinario porcentaje de especies vegetales endémicas y la importancia en cuanto al número y exclusividad de su fauna invertebrada.

4. Parque Nacional de la Caldera de Taburiente

Se caracteriza por ser un enorme circo de 8 km de diámetro con aspecto de caldera, donde múltiples erupciones volcánicas, grandes deslizamientos, la fuerza erosiva del agua y el tiempo han ido modelando su geomorfología, convirtiéndola en un escarpado paisaje con casi 2.000 metros de desnivel. Incluye un gran número de endemismos canarios.

5. Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici

Su principal seña de identidad corresponde a los más de 200 lagos. Es un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza. Los lagos, torrentes, cascadas, turberas, canchales, agrestes picos y frondosos bosques de pino negro, abeto, pino silvestre, abedul y haya, constituyen el hogar de multitud de interesantes plantas y fascinantes animales de origen alpino o boreal.

6. Parque Nacional de Doñana

El Parque Nacional de Doñana es un mosaico de ecosistemas que albergan una biodiversidad única en Europa. Destaca sobre todo la marisma, de extraordinaria importancia como lugar de paso, cría e invernada para miles de aves europeas y africanas. En el Parque viven especies únicas, y en serio peligro de extinción, como el águila imperial ibérica y el lince ibérico.

7. Parque Nacional de las Tablas de Daimiel

Las Tablas de Daimiel son un humedal prácticamente único en Europa. Es el último representante del ecosistema denominado tablas fluviales, antaño característico de la llanura central de nuestra Península.

Estos desbordamientos, favorecidos por la escasez de pendiente en el terreno, constituyen un hábitat ideal para toda la fauna que está ligada al medio acuático.

8. Parque Nacional de Timanfaya

Aunque aparentemente desolados, estos abruptos paisajes han sido colonizados, principalmente, por el mundo vegetal. Predominan las tonalidades negras y rojizas  y las oscuras de las lavas basálticas, todo ello salpicado de manchas de diferentes colores pertenecientes a las numerosas especies de líquenes. No se puede olvidar su riqueza biológica y el gran número de endemismos vegetales y animales.

9. Parque Nacional de Garajonay

Las persistentes nieblas que llegan desde el Océano se pegan a las cumbres insulares, dotándolas de humedad y frescura, propiciando los últimos vestigios, supervivientes de las ancestrales selvas subtropicales que hace millones de años poblaron el área mediterránea.

La laurisilva canaria encuentra refugio en la zona de nieblas de las Islas Canarias. Garajonay es en la actualidad la muestra mejor conservada de este ecosistema. Otros valores del Parque Nacional son la diversidad de tipos de formaciones vegetales, el gran número de especies endémicas y la existencia de espectaculares monumentos geológicos, como los Roques.

10. Parque Nacional Marítimo - Terrestre del Archipiélago de Cabrera

El Archipiélago de Cabrera constituye el mejor exponente de ecosistemas insulares no alterados del Mediterráneo español. Guarda un conjunto de islas e islotes calcáreos e importantes colonias de aves marinas, especies endémicas y uno de los fondos marinos mejor conservados de nuestro litoral.

11. Parque Nacional de Cabañeros

Es conocido porque el Ministerio de Defensa compró la finca para convertirla en un campo de tiro. Esta decisión generó protestas de vecinos y de organizaciones ecologistas de toda España. Este parque es refugio de grandes rapaces, cigüeñas negras y otras muchas especies en peligro de extinción. Esto supuso para la comarca de los Montes de Toledo una alegría ya que ayudó a frenar un poco la despoblación de esta región.

12. Parque Nacional de Sierra Nevada

Es conocido por todo el mundo ya que alberga la cima más alta de la Península Ibérica, el Mulhacén, con 3.479 metros. Tiene más de 2.000 especies vegetales (66 endemismos exclusivos). Anfibios, reptiles, mamíferos , aves y una rica fauna de insectos (80 endemismos exclusivos), conforman la fauna de Sierra Nevada, especialmente ligada a los hábitats de la alta montaña. La cabra montés, habitual de las altas cumbres, es la especie más característica del parque.

13. Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia

En sus entrañas, en el fondo del mar, se guardan las más preciadas riquezas ecológicas de este Parque Nacional. Los acantilados, los matorrales, las dunas y las playas, así como los distintos fondos marinos (de roca, de arena o de concha) crean un gran mosaico de ecosistemas en estas islas y en las aguas que los rodean.

Es escenario de gran número de especies: más de 200 tipos de algas entre las que se refugian y crían gran cantidad de peces y moluscos; aves marinas que anidan en las repisas de los acantilados y pescan en las aguas poco profundas, y  plantas sorprendentemente adaptadas a vivir entre las arenas de las dunas o en las estrechas grietas de los acantilados.

14. Parque Nacional de Monfragüe

Su eje principal es el río Tajo que, en su paso por las montañas, se encuentra rodeado por bosques, matorrales mediterráneos y extensas dehesas. Monfragüe se ha ido consolidando como un verdadero santuario para la observación de aves.

15. Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama

La Sierra de Guadarrama forma parte del Sistema Central, cruza de este a oeste el centro de la Península Ibérica.

Las Sierras, caracterizadas por ser más frescas y húmedas que las mesetas, y la menor transformación por la actividad humana, han logrado que estas montañas sean un privilegiado refugio de biodiversidad. Entre sus paisajes vegetales, ecosistemas de montaña y los extensos pinares de pino albar, también destacan sus circos y lagunas glaciares y sus moles graníticas.


Contenido elaborado junto a apasionados del senderismo de Decathlon. 


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