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CUIDADO DEL CALZADO DE MONTAÑA

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Pisamos charcos, rozamos piedras, hundimos el calzado en barro... Cada vez que salimos de ruta, nuestro calzado de montaña se convierte en nuestro escudo sobre el terreno y contra las inclemencias del tiempo. Por ello, debemos cuidarlos, prepararlos y almacenarlos de la forma correcta para que nos duren mucho más y no pierdan sus características principales: impermeabilidad, amortiguación, durabilidad, flexibilidad...
Flexibilidad y agarre
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Es muy importante que a la hora de comprar nuestro calzado de  senderismo o trekking elijamos aquel que más se adapte a nuestro nivel y terreno de práctica, pero también debes procurar que tengan un buen cuidado y mantenimiento de forma que estén como nuevas en cada salida y, sobre todo, para que duren más tiempo. Por ello, tendremos que realizar una limpieza regular y un lavado periódico,  que nos permitirá tenerlas siempre impolutas y como nuevas. Además, podrán conservar sus características como el primer día

Cuidados y mantenimiento:

  1. Cuando regresemos de nuestra ruta, deberemos analizar el estado del calzado y la suciedad que le rodea. Si aún están húmedas o con barro, hay que dejarlas secando en el exterior (patio, alfeizar de una ventana, terraza...) Pero tenemos que estar pendientes de que no se resequen, ni se cuartee el material. 
  2. Seguidamente le pasaremos con un cepillo de calzado o con un cepillo de dientes viejo para retirar la mayor suciedad.
  3. Si nuestro calzado es impermeable, le pasamos con un paño húmedo, le aplicamos una solución reimpermeabilizante y dejamos secar nuevamente.
  4. Aflojamos los cordones o se los quitamos para poder abrir bien el calzado y ventilar por dentro. Retiramos además la plantilla, para eliminar así la humedad y que no se forme ningún tipo de moho. En este punto podemos rociar el interior y la plantilla con una solución desodorante en spray especial para calzado y, de esta forma, dejarlas como el primer día.
  5. Si el calzado está extremadamente sucio y se permite lavarlo a maquina, lo meteremos en una redecilla de calzado y usaremos el ciclo de la lavadora adecuado para ello. Cuando las saquemos, meteremos papel de periódico en su interior y las secaremos al aire, no usar secador ya que podrías dañar los materiales.
  6. Para el calzado con revestimiento de cuero, limpiaremos el exterior con una toalla húmeda y le aplicaremos grasa reimpermeabilizante para botas de cuero, con lo que conseguimos mantener la impermeabilidad, la transpirabilidad y la flexibilidad del cuero. 
  7. Recuerda guardarlas en un lugar fresco y seco y, sobre todo, hacer muchos kilómetros!


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Comentarios
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#1 CRISTINA FRANCÉS
Consejos muy prácticos. Gracias.

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