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Juegos para disfrutar de la lluvia con niños

ALGO QUE RECORDAR
07/10/2020
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Los días se acortan, los árboles se tiñen de marrón, a veces sopla el viento y muchas otras llueve. El señor otoño ya está entre nosotros. Para recordarnos, que en esta parte del mundo, la naturaleza, también es cíclica. Es cierto que las condiciones meteorológicas invitan mucho más a tardes de película , palomitas y mantita que a practicar actividades en el exterior. Pero también es cierto, que los niños tienen unas necesidades motrices que no entienden de estaciones.

Imaginemos por un momento esos países con muchas menos horas de luz que el nuestro, con lluvias un día sí y otro también, con inviernos muy fríos y largos. ¿Cómo lo hacen los noruegos, los islandeses, los holandeses, los alemanes o los irlandeses para convivir con lo que nosotros denominamos “mal tiempo”?

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Algunas cuestiones a tener en cuenta antes de salir a saltar charcos

  • Empecemos por asimilar que los límites de lo que significa incomodidad para los niños son mucho mayores que los nuestros. Sobre todo cuando hay juegos de por medio. ¿Recuerdas a tus padres diciendo que salieras ya de la piscina mientras a ti te daba absolutamente lo mismo que se hubiera ido el sol hacía rato? Nota: antes de pensar que estamos dementes lee el siguiente punto.
  • Que los niños no se den ni cuenta de que están cayendo chuzos de punta porque están jugando no significa que tengamos que dejarlos empaparse hasta que pillen una pulmonía. Aquí reside el principal quid de la cuestión. Salgamos a jugar al aire libre pero siempre bien equipados. Esta es la principal diferencia entre nosotros y nuestros vecinos del norte cuando hacen alusión a la creencia de que “no existe mal tiempo, sino mala equipación”. Botas, pantalones impermeables, chubasqueros y varias capas interiores que mantengan calentitos a los niños y sean fáciles de quitar en caso de necesitarlo.
  • Pues ale, ya tenemos a los retoños equipados. Nos da igual que llueva, nieve o truene que nosotros hoy nos hemos levantado con espíritu vikingo. ¡Yihaaaaaa! A tope de actitud. Fantástico pero no olvides un pequeño detalle: equiparte tú. Por varios motivos. El primero,  dar ejemplo de que sabemos prepararnos para estar en el exterior. El segundo y no menos importante: si no vas bien equipado para la ocasión lo vas a pasar mal. Recuerda que nuestro umbral de aguante es menor y probablemente nos movamos mucho menos que los niños por lo que necesitaremos abrigarnos todavía más.
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Juegos

Si no quieres pasarte hasta el mes de marzo horneando galletitas de jengibre aquí van cuarto y mitad de juegos con los que disfrutar de un día de lluvia en el exterior. 

La lluvia cambia el entorno y ofrece nuevas posibilidades de juego. Antes de leerlos, te pedimos que por un momento trates de olvidarte de las incomodidades que los adultos asociamos a la lluvia y recuerdes qué sentías cuando eras pequeño y tenías la oportunidad de jugar con la lluvia.

  • Saltar charcos, tirar piedras en ellos e incluso meter las manos. Pasar corriendo por encima del agua o con una bici y ver cómo todo salpica.
  • Hacer carreteras, formas y pasteles con el barro. El lodo que se queda en los charcos es un material ideal para modelar.
  • Pintar con tizas en el suelo mojado, ver los surcos que se crean, mezclar colores. ¡Menudo laboratorio que tenemos delante!
  • Utilizar los charcos como espejos. Observar todo lo que se refleja en el agua quieta y tocarla después para ver cómo desaparece la imagen.
  • Sentir las gotas de lluvia cayendo en nuestra cara, escuchar su sonido y sacar la lengua para saborearlas.
  • Visitar los columpios mojados y descubrir nuevas posibilidades para deslizarse.
  • Observar los recorridos que hacen las gotas de lluvia sobre diferentes superficies. Por ejemplo: los cristales de los coches o de los escaparates.

Construir una buena relación con todas las estaciones

Nuestras expresiones y la forma en la que calificamos la lluvia o el frío hacen que construyamos una relación negativa con ellos que transmitiremos inevitablemente a nuestros hijos. No es lo mismo mencionar que hoy es un día genial para quedarnos en casa haciendo una tarta que hablar de que no podemos salir a la calle porque llueve. Es realmente muy empoderador saber que nuestros planes no tienen por qué verse afectados en función del clima, salvo que de ello depende nuestra seguridad.

Si dentro de casa “los niños se suben por las paredes” y se te está haciendo cuesta arriba lo de pasar tanto tiempo en el interior, que la lluvia o el frío no sean un problema. Recuerda que lo que cae del cielo es sólo agua no ácido sulfúrico y que los peques son lavables y no encogen. 

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