Las vías ferratas

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Con la creciente demanda de deportes de aventura, esta actividad esta dándose a conocer entre todos los públicos.

Las vías ferratas son itinerarios que están a medio camino entre el senderismo y la escalada. Generalmente, el terreno en el que se realizan no podría ser transitado sin la ayuda de equipamientos artificiales como son las escaleras, pasamanos, cadenas, presas, puentes, tirolinas… Todos estos elementos son colocados para ayudarnos en la progresión. En cuanto a la seguridad, se utiliza un cable de acero que acompaña a lo largo de toda la vía y va anclado a la roca por diferentes puntos de bloqueo.

Es una actividad diferente que te permite trepar por las paredes rocosas más inaccesibles sin necesidad de tener conocimientos y experiencia en escalada.

ORÍGENES

Se considera que el origen de la vías ferratas se encuentra en 1843 en Austria, cuando se equipa la vía normal al pico Hoher Daschein, con la única finalidad de hacerlo más accesible. Pero no es hasta 1903 cuando se equipa la arista oeste de La Marmolada en los Dolomitas, cuando se considera la vía ferrata como tal.

En la Primera Guerra Mundial, es cuando se equipan un número importante de Vías Ferratas en los Dolomitas para uso bélico. En estas vías se empiezan a utilizar cables, escaleras o puentes para facilitar el acceso de tropas y material. Estos caminos equipados quedan para uso lúdico al finalizar la guerra. En 1881, en Ordesa, se equipa la parte final del circo de Cotatuero, considerada la primera equipación de una ferrata en territorio Español.

Actualmente en España hay aproximadamente 211 vías ferratas, siendo Cataluña la comunidad autónoma que más alberga.

CATALOGACIÓN DE LAS VÍAS

Lo primero que debemos saber antes de hacer una vía ferrata es que existe una catalogación según el riesgo de la vía.

No hay un sistema estandarizado a nivel español, aunque parece que la Nueva Escala Hüsler va cogiendo la delantera y asentándose como el sistema de graduación de ferratas en España. Para graduar lo más objetivamente posible un itinerario y ajustarlo al máximo, Hüsler ideó la cruz de Hüsler en la que se puntúan del 1 al 4 los cuatro aspectos más importantes que definen un itinerario: la fuerza requerida, la resistencia, la experiencia en montaña y los aspectos psicológicos. 

El resultado en la cruz de Hüsler nos indicará en qué nivel de dificultad general colocamos la vía ferrata. Esta dificultad se mide con las siglas que van de K1 (Fácil) a K6 (Extremadamente difícil). Generalmente en las vías catalogadas con un 6 hay que llevar sistemas auxiliares. Los obligatorios no son suficientes.

Las vías ferratas | Blog Montaña Decathlon Fuente: www.deandar.com

Los principales teóricos en nuestro país los tenemos en los autores de las guías de Desnivel que crearon un sistema de graduación simplificado basado en colores: verde (baja), naranja (media), rojo (alta), negro (muy alta); y, como en la escala de Hüsler, en la evaluación independiente por criterios: atlético, psicológico, equipamiento y terreno.

Con el tiempo han ido perfeccionando el sistema. Se trata de un sistema muy detallado y de gran utilidad, con el único inconveniente de estar un tanto alejado formalmente de las propuestas europeas.

Siempre hay que cumplir unas normas de seguridad, ya que aunque sigamos escalones de metal y todo el recorrido esté bien señalizado, una caída puede ser peligrosa.

MATERIAL OBLIGATORIO

Es el dispositivo encargado de disminuir la fuerza de choque en caso de caída. Hasta hace muy poco tiempo consistían básicamente en un cabo de cuerda pasado por una placa metálica con orificios que desliza a través de esta, y frena de forma progresiva la fuerza de la caída. Estos modelos con placa de freno están en su mayoría descatalogados debido a recientes accidentes.

En la actualidad casi todas las disipadoras son de cinta cosida. Consisten en un bucle de cinta cosido y que, frente a la fuerza del choque, se descose progresivamente absorbiéndose así la fuerza de la caída. Estos sistemas presentan el inconveniente de que sólo tienen un uso, pero resultan más cómodos de utilizar al ser menos voluminosos y en pruebas de laboratorio han mostrado una mayor efectividad en caso de caída.

El arnés de escalada o barrancos nos serviría. Es importante porque es donde vamos a colocar la disipadora.

Al estar en un medio natural siempre es imprescindible. Si vamos a desplazarnos en vertical es muy fácil que nos caigan pequeñas piedras o ramas.

 MATERIAL RECOMENDABLE

Para protegernos las manos, ya que en algunos casos pueden salir rozaduras y ampollas.

Un calzado que nos proteja el pie de posibles golpes contra la piedra y con una suela un poco dura para que cuando pisemos en los escalones no se doble la suela y se nos cargue la planta del pie.

 ÚLTIMA EXPERIENCIA

Este fin de semana yo he ido con unos amigos que apenas tenían experiencia con deportes de verticalidad a la vía ferrata de la Hermida (Cantabria), que tiene un grado de dificultad K3.

El acceso a la vía es libre y dispone de un centro de recepción donde poder alquilar material.

La vía ferrata de La Hermida salva un desnivel de casi 700 metros en un entorno espectacular. Es una vía completa y muy bien diseñada. Consta de un recorrido largo con una dificultad que va en aumento pero sin llegar a tener grandes complicaciones. También tiene un recorrido más corto y más aéreo con un puente tibetano y un puente colgante de los más largos de España.

Puedo aseguraros que es una actividad diferente y emocionante que todos disfrutamos en nuestra medida, desde el más experimentado hasta el que no le gusta subir más de 4 peldaños en una escalera. En un principio, surgieron dudas y miedos por en desconocimiento de la actividad en alguno, pero me alegra decir que no solo lo consiguieron si no que lo disfrutaron.

Si estáis pensando en probarlo, no lo dudéis. Casi todo el mundo sale sorprendido de sus propios logros.


Contenido elaborado junto a apasionados del senderismo de Decathlon. 


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#1 FERRAN JULIACHS
Fantástico artículo! Solo añadiría como material opcional aunque casi obligatorio para los iniciados, una cinta exprés o cinta corta (como las que usamos en escalada) para poder anclarse a las grapas y poder descansar los brazos. Una cinta larga tampoco está de menos (a pesar de mi experiencia siempre voy con ambas por seguridad)