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El regalo más grande del mundo

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Mi regalo más grande del mundo

Desde pequeña soy una apasionada de cualquier deporte que se realice al aire libre. El día que probé por primera vez los esquís me volví una insoportable y empecé a molestar a todo el que me rodeaba para que me llevara a esquiar. 

Mi problema era que no tenía equipo, que las estaciones de esquí estaban muy lejos, no tenía coche y poca gente en mi entorno practicaba este deporte. Por suerte mi hermano me regalo mis primeros esquís de travesía y se convirtieron en el regalo más grande del mundo. Yo no sabía apenas esquiar pero esta modalidad de esquí daba solución a los problemas de desplazamiento y de pago de forfait, con el añadido de poder disfrutar de la montaña. 

El primer día que los probé supe que sin duda que ese deporte sería mi favorito para toda la vida. Me escapaba cada vez que podía a esquiar y como no me dejaban ir sola por el peligro que entraña esta actividad me dedicaba a subir y bajar una pala sencilla. Esperando que pasara alguien para poder unirme a su travesía. 

Todavía a día de hoy si me preguntan cuál es mi bien más preciado sin duda respondo que es mi equipo de esquí de travesía.

Lara Carbajal

regalo mas grande del mundo

Invierno de 2006, era un chico de 16 años que nunca había pisado una pista de ski hasta que gracias a una jornada con el instituto en Sierra Nevada, tuve mi primera toma de contacto, literalmente, con estos deportes. Durante el viaje de vuelta, pese al dolor típico de caídas de principiante y las agujetas, sabía que tenía que volver. 

La sensación de flotar, las vistas, la velocidad, no sabía cómo explicarlo, pero había encontrado mi deporte. Somos 4 hermanos, por lo que añadir una tabla en la carta a Sus Majestades era algo difícil, algo tan grande ocuparía el espacio de los regalos para los demás, así que decidí ahorrar durante casi un año y privarme de mi regalo de cumpleaños para ayudarlos a que tuvieran unos sacos más grandes, y que así, todos en casa tuviéramos lo que habíamos pedido.

La mañana de Reyes allí estaba, blanca con motivos en violeta y negro y acompañada de una nota: "Por favor, ten cuidado, Fdo. Los Reyes Magos". A los 3 días estaba estrenándola en pista (aunque he de reconocer que no tardé ni 10 segundos en equiparme al completo en el propio salón de casa la mañana del día 6). Me acompañó en mis aventuras durante años, Sierra Nevada, Xanadú, Port-Ainé, Vallnord, Grand Valira... 

Fue denominador común de todos esos momentos con amigos, viajes, anécdotas e historias que nunca se olvidan. Fue la tabla con la que empecé en este deporte, con la que más veces he caído y quizá no fuera la mejor, la más técnica, pero sin duda, nunca va a dejar de ser mi tabla favorita.

Joaquín Ochoa  

Apasionado de la Montaña 

Decahtlon Cartagena.

#elmejorregalodelmundo Uno de los regalos que más he disfrutado fue una bicicleta Bicicross BH. Era la bicicleta que todo niño quiere tener, roja con ruedas rojas que dejaban marca roja en el suelo al derrapar, un sillín alargado tipo moto y unos muelles en la horquilla de la bicicleta que no servían para nada pero eran muy pintones. Era mi pasatiempo preferido desde los 6 hasta los 10 años cuando vivía en Avila…

  • si caían 40ºC a la sombra, tres de la tarde y todo el mundo de siesta, a montar en bici.
  • si hacia frio, viento y demás parientes, se convertía en una maravillosa tarde de bici.
  • que hacía buen tiempo, a disfrutar, esta vez acompañado de amigos y a echar carreras.

A la pobre le hice un sinfín de kilómetros y le di unos cuantos trastazos. Los mejores recuerdos son las salidas de los fines de semana con mi padre por los pueblos de alrededor de Avila haciendo rutas largas 20/30km con mi flamante bicicleta roja de una sola marcha….subiendo cuestones y sufriendo mucho, llegando muy cansado…. pero siempre con ganas de volver a salir a las pocas horas a dar vueltas por el patio. La bicicleta llegó a su fin cuando tuve mi primera bici de marchas… pero el cariño que tuve a esa bicicleta no lo he tenido por ninguna otra. No sé si fue el mejor regalo del mundo pero desde luego uno de los mejores. Gracias padres

Lope Turegano  

Apasionado de la montaña  

Decathlon San Sebastián de los Reyes

bloguera montana

El mejor regalo que me hicieron fueron mis primeras raquetas de nieve. Con mis padres tenemos una caravana en el Pirineo a la que subíamos cada fin de semana para hacer montañas desde que yo era muy pequeñita y recuerdo que me encantaba ir al camping, levantarme pronto y pasarme el día subiendo montañas, descubriendo nuevos caminos... pero cuando llegaba el invierno, me frustraba mucho no poder ir a andar por los senderos llenos de nieve. 

Entonces llegó el día de navidad. Debajo del árbol encontré un paquete con mi nombre, no sabía muy bien que era, pero al ver que el papel de envolver era de Decathlon empecé a emocionarme. Cuando lo abrí, vi que eran unas raquetas de nieve de color azul. 

No me lo podía creer, por fin iba a poder disfrutar de la montaña durante todo el año, no tardamos ni dos días en subir a la caravana y estrenarlas. La sensación que tuve cuando empecé a andar por encima de la nieve, que casi era más alta que yo, fue indescriptible. 

Aquél día hicimos una montaña preciosa y disfrute muchísimo andando con mis nuevas raquetas. Jamás olvidaré la sensación de felicidad que me tuve con el #elregalomasgrandedelmundo que me hicieron.

María del Mar Bernardo  

Apasionada de la Montaña  

Decathlon Terrasa

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