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La Caldera.
Caldera

En este post quiero mostrarles uno de mis más recientes descubrimientos y asombro: la montaña. Todo ello gracias a Álvaro Lozano (compañero de Decathlon en montaña). En mí siempre ha estado esa curiosidad de descubrir lo nuestro, de ver más arriba o más allá de lo que haya podido ver y conocer. Esta curiosidad empieza y nace cuando conocí a Álvaro. En una de las veces que lleve la cámara a tienda para hacer las fotos de un proyecto, él me comentó que le gustaba la fotografía y que en su Instagram solía subir muchas de las hechas en sus rutas por la montaña. Empecé a ver sus fotos, las alturas, lugares y pensaba... yo quiero ver eso, quiero llegar ahí, quiero estar por encima de las nubes o verlas debajo de mí. 

Una cosa que no me canso decir es que su perro conoce más lugares recónditos de nuestra isla que yo. ¡Tal cual! Hace ya un tiempo desde que Álvaro y yo subimos a la montaña a descubrir o redescubrir, en su caso, esos lugares que no he visto. Siempre con la cámara en la mano y la mochila en la espalda, siempre con ideas o visiones de qué hacer, qué fotografiar o improvisar en muchos de los aspectos. Destacar siempre la disposición y ganas que tiene Álvaro de mostrar todos sus conocimientos, sus ideas, lugares y el GPS innato que lleva dentro. En algún que otro momento de sendero yo hubiese cogido otro camino, sobre todo cuando nos coge la noche volviendo al coche, yo con linterna, el a paso ligero por delante de mí y sin linterna, ver para creer...

En nuestra primera toma de contacto, sobre todo para mí, hemos indagado la ''Caldera de Los Marteles'' (caldera volcánica que abarca 3.568,7 ha), comenzamos bajando por lo más fácil o lo turista como decimos aquí. Impacta mucho cuando estás dentro de ella y miras hacia los lados o al frente viendo la dimensión que tiene. Yo esperaba que el día cambiase, ya que a medida que íbamos llegando el tiempo se volvía más gris, y es que la idea era luego subir por encima de la caldera para intentar estar por encima de las nubes y aprovechar el sol cayendo para fotografiar todo con esa luz perfecta (golden hour) que deja esta hora de ocaso del sol.

No fue así, pero eso no hizo que dejásemos de aprovechar lo que el tiempo nos diera. Álvaro por experiencia ya sabía que no iba a despejar el día, pero si que íbamos a coger la niebla entrando, bañando el suelo de la caldera y levantándose para irse ladera arriba, todo un espectáculo. Muestra de ello la foto que dejo abajo donde me paro frente a ella y me atraviesa, una sensación PURA para mí.

Una vez dejado mi asombro atrás y la caldera vista era hora de volver al coche para seguir ascendiendo a la cumbre.

Dejo algunas fotos en la caldera:

Neblina.
La vida y Alvaro.
Suelo
Visión
El encuadre, regalo de la naturaleza.
Álvaro

Una vez terminado el tiempo invertido en la caldera hemos ido a nuestra cumbre, a conocer otro lugar más que yo no conocía pero que Álvaro domina. Como venía diciendo el tiempo no es que acompañase: muchas rachas de vientos, un frío considerable y cerrado de nubes hacían presagiar que una buena tirada de fotos no es que fuéramos a tener, pero todo lo contrario. Hubo, como decimos nosotros coloquialmente fotos, donde ''rascamos'' algo. 

Nos movimos en torno a las cercanías del parque rural del Nublo (zona protegida y más extensa de la isla). Vi el Roque desde varios puntos que ni imaginaba. Yo siempre había ido a su explanada y lo cotidiano, todo eran asombrosas caídas al vacío mientras que el Roque estaba frente mí, mientras las nubes iban hacia él y volvían a desaparecer bajando por su ladera. En una de estas Álvaro me recomendó ir a una especie de explanada cercana al Roque en su parte derecha desde la cual lo veríamos de frente prácticamente, así que, volvimos al coche para ir en esa dirección. 

Una vez aparcado echamos a caminar y desviándonos del clásico sendero que lleva hasta la explanada del Roque, como siempre, detrás del GPS. Yo estaba algo flojo de oxígeno, mientras que Álvaro me hablaba de lo que íbamos a ver tan tranquilamente a paso ligero. Repito, tranquilamente y es que se nota cuando alguien pasa muchas de sus horas de vida andando por estos altos lares y quien sube modo turista.

Lamentablemente no pudimos llegar hasta donde queríamos, las nubes ya apenas se movían y tapaban todo el Roque, la noche cada vez parecía caer más rápido, el viento amainó y bajo la temperatura considerablemente. Nos quedamos un rato más viendo que a través del paso de las nubes se intuía un pequeño atardecer con el padre Teide de fondo. En estas Álvaro sacó de su mochila el oro más preciado de un montañero el CHOCOLATE CALIENTE del termo. No recuerdo probar uno tan bueno como ese, independientemente de que hiciese frío, la estampa acompañase o que es una zona donde apetece un buen chocolate caliente, no recuerdo beber uno tan bueno. Se nos acabó el tiempo y decidimos volver al coche, bajando a oscuras, linterna en mano y silencio perpetuo... 

De camino hacia casa viendo todo el material fotográfico que teníamos, compartiendo ideas y viendo que más teníamos en mente, decidimos hacer un proyecto, si se le puede llamar de esta manera. Hemos abierto un Instagram al que denominamos (@mountaineeringexp). Ahí será donde compartiremos todas las fotos de nuestras aventuras por nuestra isla, pueden seguirnos y compartir si les gusta este tipo de contenidos.

¡Gracias a todos por el tiempo leído, en el próximo post volveré a las dos ruedas :)!

Si quieres contar con el equipamiento perfecto para vivir tus aventuras puedes acceder a nuestro catálogo completo.

Verde
Roque
Eslogan
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