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Tiene una altura de 1717m y destaca de entre otros riscos de La Pedriza por su grandiosidad, elevándose desde su pradera 160m de pared casi vertical y por la limpieza de la cara Sur que es prácticamente lisa. Es una de esas visitas obligadas si te gusta la montaña y la escalada si te acercas a la zona centro de la península.

Ya os he contado el objetivo de la excursión, pero empecemos por el principio. Para dar la vuelta  a esta fantástica montaña tenemos que ir hasta el pueblo de Manzanares el Real (Madrid), situado al pie de La Pedriza.

La Pedriza es un entorno único, lo forman un sinfín de riscos de granito de formas caprichosas que forman verdaderos laberintos de caminos e hipnotizan a toda persona que ose mirarlos.

Nuestra excursión comienza en la plaza del  pueblo donde nos ha dejado el autobús  (somos unos cuantos amigos) y continuamos a pie paralelos al río Manzanares por las calles del pueblo hasta llegar a “El Tranco” donde seguimos por una senda entre rocas que va paralela al río. Nada más comenzar la excursión me doy  cuenta de que estoy en un lugar muy especial con un paisaje muy particular. 

A mi derecha tenemos el típico bosque de pinos del Sistema Central pero a nuestra izquierda…..solo veo lanchares de granito hasta donde me alcanza la vista, no puedo ver el camino por donde voy porque mis ojos se desvían hacia las paredes que me rodean imaginando como tendría que ser surcar esos riscos y hacer cima en ellos, después de varios tropezones vuelvo a mi cuerpo y logro fijar los ojos en el camino de vez en cuando para poder acabar la excursión sin percances. Nos introducimos en el bosque de altos pinos donde continuamos un par de kilómetros por un camino que va paralelo a un afluente del río Manzanares.

el pajaro

Tras salir del bosque, vuelvo a ver las placas de granito que tanto me atraían y descubro que son otras diferentes y que el océano de riscos continúa. Sigo fascinado  por todo lo que veo y no para de preguntarme ¿Cómo no he estado aquí antes?.... Los amigos con los que voy me empiezan a decir algunos de los nombres de los riscos que están delante nuestro, El Pájaro, El Hueso, El Tolmo e intento imaginar las figuras que les dieron nombres, algunas son muy evidentes otras…

Continuamos subiendo por un camino rodeado de vegetación abundante, Jaras, Enebros, Brezos, Gayuba (una planta tapizante que no conocía) y árboles pequeños y dispersos como el arce de Montpelier, Encinas y Roble pirenaico. Al cabo de un rato y después de contemplar el fantástico Hueso llegamos al collado de la Dehesilla, donde paramos para reunir al grupo, contemplar el paisaje y tomar algo de agua.

Seguimos subiendo hacia nuestro objetivo del día, en este tramo entre risas y charlas perdemos el camino y descubro una nueva palabra “Pedricear”…que viene a ser perder el camino y progresar a rumbo hacia donde crees que está el camino entre piedras, lanchares y jaras, (una actividad muy entretenida mientras no te internes en la selva de jaras). Por fin volvemos al sendero y esta vez  prestamos más atención.

La dehesilla Vistas desde la Dehesilla

Se acaba la subida y continuamos por la senda hacia el Este, sabemos que en cualquier momento visualizaremos nuestro objetivo, y de repente ya esta… ¡Qué grande! Desde abajo parece grande, pero a pie de pared impresiona aún más.

Lo que más llama la atención de la pared es lo lisa que es la roca, 160 metros de liso granito, lo único que resalta son un par de gendarmes que hay en su base, unas betas de cuarzo que cruzan la pared en diagonal como si fueran una espina dorsal y un curioso agujero por el que puede pasar una persona.

Cara Sur del Yelmo

Por supuesto paramos a comer en su pradera y todos teníamos una cosa clara…había que subir a la cima de la gran mole de granito que nos contemplaba. Nos pusimos manos a la obra, fuimos a la cara norte del risco y subimos por una estrecha chimenea de segundo grado que comunica con la cara Sur, desde esta al vértice geodésico en 15 minutos desde la pradera estábamos en su cima disfrutando de la cumbre.

La bajada desde la pradera la hacemos dirección suroeste por la senda que nos llevara a la Gran cañada y esta a su vez la continuaremos y nos llevara a El Tranco, nuestro punto de partida. La ruta circular desde este punto tiene 12 km aproximadamente y 750m de desnivel positivo.

Esta fue mi primera excursión a La Pedriza y la recuerdo con gran cariño, desde entonces, me he ido acercando cada vez más a este maravilloso lugar, tanto que ahora unos cuantos años después puedo saludar al Yelmo cada mañana.


Contenido elaborado junto a apasionados del senderismo de Decathlon. 

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