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Sierra de Guadarrama

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Primera nevada… ¿nos llevamos las raquetas?, ¿las tablas de travesía?, ¿la tabla de snow? ¡¡¡Mejor todo!!! Decidimos hacer una ruta donde Jorge iría con las raquetas de nieve y la tabla de snowboard, y yo con los esquís de travesía. Una vez preparado todo el material, nos encargamos de confirmar el parte meteorológico y el parte de aludes, planificamos la ruta, hicimos unos bocatas y a la montaña.

La ruta que hicimos es un imprescindible de la Sierra de Guadarrama para aquellos que quieran disfrutar de un magnífico paisaje nevado. Partiendo desde el Puerto de Navacerrada (1.858m), se asciende a la Bola del Mundo (2.258m) por el sendero PR-11 y desde ahí comienza el primer descenso por el Ventisquero de la Condesa, una vaguada muy amplia donde poder empezar a disfrutar de nuestro primer día de nieve del año en un descenso tranquilo, con el sol brillando sobre la nieve de la cara sur.


En el mapa altimétrico de la ruta podéis comprobar que son subidas suaves, pero con un desnivel acumulado de 1000 m, lo que supone una exigencia física intermedia.


Tras ese primer descenso tocó subir de nuevo, así que de nuevo me puse las focas y Jorge cambió la tabla de snow por las raquetas de nieve, y nos pusimos en marcha para llegar hasta el Collado de las Guarramillas (2.160m) donde disfrutamos de unas magníficas vistas del pico Peñalara (2.428m) y el pico de la Maliciosa (2.227m)


El siguiente descenso, por el Circo de las Guarramillas, fue más lento debido al estado de la nieve (la noche anterior había soplado mucho el viento) pero seguíamos manteniendo la sonrisa, y disfrutando giro tras giro, acercándonos a la loma del Noruego para poder subir de nuevo a la Bola del Mundo.

El último ascenso es tranquilo, la loma del Noruego tiene una pendiente suave hasta su último tramo de 200m, que es un poco más inclinado. Allí volvimos a parar a disfrutar de las vistas, del sol y de los bocatas de Jorge para afrontar el último descenso, a través del pico Dos Castillas (2.179m).


En la última bajada nos dimos cuenta que la nieve era… ¡puro hielo! Así que bajamos el primer tramo con precaución, y una vez que nos adaptamos al terreno ya nos dedicamos a disfrutar y a saborear un descenso poco habitual. A mitad de pista paramos para tomar una buena bocanada de aire de la sierra y visualizar el fin de la ruta.

En definitiva, fue una mañana estupenda, donde pudimos disfrutar juntos de nuestros deportes favoritos en una ruta poco transitada y con unas magníficas vistas de la Sierra de Madrid.

Un saludo a todos.


Contenido elaborado junto a apasionados del senderismo de Decathlon. 


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