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Blogpost de montaña con Álvaro Lozano, capítulo #1

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Álvaro Lozano.

De vuelta en la montaña equipo, pero quiero empezar hablándoles un poco sobre nuestro compañero Álvaro, guía y GPS humano de nuestras rutas. Sin él apostaría a que esto no sería posible, compañero siempre predispuesto, con ganas, ideas, generoso con sus conocimientos y con una visión sobre la fotografía muy parecida a la mía. 

Es pura pasión por la naturaleza y por la montaña en todas sus variantes debido a que su auténtica pasión es el alpinismo. Siempre que puede sale fuera para poder practicar este deporte de, cuanto menos, alto rendimiento ya que de alguna manera este deporte reta a la naturaleza y pone el límite de ella al ser humano. Entre sus hazañas de cimas está el haber escalado entre otros:

  • Teide 3.718 metros (Tenerife).
  • Almanzor 1.690 metros (Ávila, Castilla y León).
  • Lapazuso 2.272 metros (Huesca).

Retos para este año:

  • Elbrus 5.642 metros (Rusia).
  • Cervino  4.472 metros (Italia).

Gran Canaria es su patio de recreo, por llamarlo así. Conoce muy en profundidad todas sus alturas, en más de una ocasión escalando peligrosos riscos buscando siempre ese plus de adrenalina que le dan estas sensaciones. Próximamente estará compartiendo de primera mano sus experiencias en el mundo del alpinismo y contando historias sobre sus viajes por los picos que escala.

Yo.
Álvaro.

Tras un diciembre duro en tienda con muchos imprevistos para poder salir a la montaña decidimos salir en la única mañana que podíamos cuadrar los dos. Lo de mañana lo llevamos al tope ya que nuestro despertador sonó a las 5 de la mañana y a las 5:45 estábamos en el punto de quedada para empezar nuestro camino. La idea hablada del día anterior era subir a una de las rocas acantiladas de La Caldera de Los Marteles para ver el amanecer e ir viendo diferentes ángulos para capturar esos momentos

De camino a nuestro punto de quedada, la densa niebla no me dejaba ver más allá de 1,5 metros con lo que, una vez llegados al punto, decidimos ascender a la cumbre para evitar nuevamente la niebla. La previsión no marcaba otra cosa, pero el ímpetu y las ganas por salir a descubrir no nos mermó. Decidimos llegar hasta nuestro ‘’Pico’’ denominado Pico de Las Nieves (1.956 metros), punto más alto de nuestra isla y antiguamente llamado Pico de Los Pozos de Las Nieves debido a sus agujeros en forma de congelador donde la nieve de antaño se almacenaba en sus múltiples pozos. 

06:00 A.M... 4 grados en el Pico de La Gorra, próximo al Pico de las Nieves, con una sensación térmica inferior a lo que marcaba el mercurio. Ambos nos mirábamos para ver si realmente teníamos que salir a, por lo menos, mirar el tiempo y sacar alguna que otra foto si es que el pulso lo permitía. Como pueden ver en la foto de cabecera la niebla iba a ser nuestra fiel compañera cual gallo cantando en su despertar. 

Haciendo el sacrifico de haber madrugado tanto no había tiempo para pensar este tipo de cosas. Salimos e íbamos bastante bien abrigados para la temperatura, excepto yo que iba sin guantes (es lo que tiene ser novato). Disparamos algunas fotos buscando transmitir ese lúgubre estado de la niebla que no permitía ni ver el acantilado enorme que lleva el final de la caseta forestal ubicada en esta zona.

Tocaba volver al coche para buscar otra alternativa y aprovechar al máximo la mañana que teníamos por delante, tras varias ideas, viendo el tiempo e intentando sacar lo positivo de ello. Entre todas las posibilidades optamos por ir a buscar el Roque de Elba, aunque primero fuimos hacia la ruta la cual no habíamos podido completar en nuestra primera quedada, aquella por la que bordeábamos la falda del Roque Nublo para verlo de frente, desde una explanada en forma de roca muy bonita.

Natura
Alvaro.

Antes de meternos en la tarea, justo en la entrada hacia el sendero del Roque Nublo suele haber una furgoneta turística la cual vende todo tipo de productos de la tierra y, como no podía ser menos, también hacen café. Nosotros tampoco podíamos ser menos ya que sobre las 8:30 con el frío persistente lo del café parecía la mejor decisión que podíamos tomar. Como solemos decir, parada técnica y a seguir caminando

Tomamos ese sendero no turístico para llegar a la explanada frente al Roque Nublo, hicimos algunas fotos por el camino mientras miraba en más de una ocasión como el Roque Nublo parecía engrandecerse a medida que iba alejándome de él. En una de estas se me ocurre una composición en la cual se me vería a mi pequeño con el Roque Nublo frente de mí atrapando mi silueta, pero mi composición quedó en nada ya que Álvaro a la hora de hacerme la foto se percato de que habían dos rocas semi-separadas por donde podría meter el objetivo y hacer una composición aún mejor de lo que yo había pensado. Como decía al principio, tenemos una visión muy parecida sobre la fotografía y, en la foto que les mostraré más adelante, entenderán esto que les acabo de contar. Visto ya todo sobre esta zona había que seguir caminando hacia el Roque de Elba, habíamos visto alguna que otra foto del lugar, pero en esta ocasión ni él ni yo habíamos ido todavía. 

Nos esperaba una larga tirada de camino hasta llegar al lugar, así que disfrutamos de momentos que van pasando y conversaciones que van saliendo para que el camino no sea tan largo. Algunas paradas para fotos durante la travesía donde surgían más ideas y composiciones que hacer. Como siempre, mucho turista por el camino con su indumentaria oficial acorde a las temperaturas, nosotros forrados y los amigos turistas en pantalones cortos y camisa corta... Era verlos y más frío me daba a mí, ver para creer.

Haciendo camino al andar.
GPS Alvaro.
Roque Nublo.
Verde.
Disparando.
El camino.
Idea Alvaro.
Postal.

Tras varios kilómetros de travesía empezamos a divisar el Roque de Elba. Un dato curioso que habíamos leído y visto en días anteriores es la trágica muerte de una persona a este lugar, lo curioso es que iba acompañado de su perro el cual estuvo 3 días sin separarse del cuerpo. 

La ruta no presenta ninguna dificultad, es apta para cualquier persona que quiera practicarla. Los senderos están bien marcados, lo único es que Álvaro y yo salíamos y entrábamos por el sendero siempre buscando más opciones de lo que ya te marca un sendero, ser curiosos tiene esta ventaja. El Roque de Elba, este pequeño roque, divide dos barrancos con un pequeño muro lo suficientemente fuerte para aguantar el agua que baja por él. En él también habita la presa de Don Gregorio, una pena haberla visto vacía. Antes había leído que esta imagen con la presa llena un día despejado era algo mágico... no pudo ser, pero ya sabemos donde se encuentra para cuando se presente esta ocasión. 

Como Álvaro lleva siempre a cuestas de él su otro yo alpinista divisó un pequeño pico, que daba paso a otra de sus ideas para una foto. Lo más gracioso es que en la zona habían 4 operarios de la presa los cuales no paraban de mirar lo que nosotros andábamos haciendo. En estas empiezo a escalar esa idea de Álvaro y noto como el más viejo del grupo me decía que a dónde iba a ir yo, que me iba a matar, a lo que yo le respondía que en estos tiempos que corren un like era muy valioso y había que conseguirlo

Nos quedamos un rato más, desayunamos en la zona y recogimos nuestro desayuno como siempre. Lo más importante es no dejar tu huella en la zona. Si lo llevas, llévatelo. Disparamos algunas fotos más al paisaje que teníamos en frente. Ya eran cerca de las 13:00 y el camino de vuelta no era precisamente corto, tocaba volver viendo que el día comenzaba a cerrarse de nuevo y las nubes vistas no traían ’’nada bueno’’ para nosotros. Cuando ya teníamos el 80% del recorrido hecho comenzó a llover finamente. "Fina, pero de la que moja" que decimos aquí. 

La sabiduría de la lluvia es lo que tiene, entre fotos, kilómetros, ideas y conversaciones las 14:00 de la tarde, más de 15 km de recorrido y horas pasadas en ello..

Vuelvo la próxima equipo, como ya van haciéndose una idea vuelvo con pedales. 

¡Gracias por el tiempo leído!

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Roque de Elba.
Álvaro.
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