El camino Portugués. Desde Tui hasta Santiago.

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Si quieres escapar de la masificación turística, voy a proponerte la opción con la que yo me inicié. Se trata de una aventura sencilla, de trayectos cómodos y de distancias que no suelen superar los 20 kilómetros. 

El camino portugués es ese gran desconocido por el que suelen apostar los amantes de la buena comida y la tranquilidad. Comienza en Tui, pueblo fronterizo con Portugal, desde el cual nos separan 119 kilómetros hasta Santiago

Es un buen camino para empezar a amar este deporte, ya que la mayoría de etapas no requieren una gran preparación física. Como en mi caso, estoy segura de que será el primero de muchos. Si alguna vez has escuchado eso de que el camino “engancha”, pronto vas a descubrir esta magnífica sensación.

Etapa 1: Tui – O Porriño. 18,7 km.

Comenzamos nuestro camino con una etapa suave, ideal para calentar motores y empezar a preparar nuestro cuerpo para las caminatas de los días posteriores. A la altura de Orbenlle muy importante que prestes atención a las señalizaciones, ya que el camino tradicional atraviesa 5 tortuosos kilómetros de polígono industrial

Si al igual que yo decides seguir el camino de la izquierda, solamente recorrerás medio kilómetro más y te ahorrarás este tramo de asfalto. Lo mejor de O Porriño es el albergue municipal, que cuenta con un salón acristalado donde te recomiendo que dediques un tiempo para relajarte. De todo el camino es uno de los albergues que más me gustó.

Etapa 2: O Porriño – Redondela. 15,2 km.

Etapa bastante llana hasta la llegada al pazo de Mos, aquí encontramos una cuesta pronunciada que nos recompensa con un bar justo en el punto más alto. Es hora de reponer fuerzas y continuar nuestro camino, a partir de ahora cuesta abajo hasta La Redondela. 

Final de nuestra segunda jornada. Mi consejo es que no cargues con demasiadas provisiones, ya que encontrarás bares cada pocos kilómetros. 

Etapa 3: Redondela – Pontevedra. 18,2 km.

En nuestro tercer día de aventura, con la espalda y los músculos ya acostumbrados a la caminata nos encontramos con una etapa algo más exigente que las anteriores.

Llegando a Ponte Sampaio comenzamos a preparar nuestra subida a la Brea Vella da Canicouva, una subida un tanto incómoda porque casi toda discurre por terrenos de rocas grandes, pero te aseguro que se compensan con la belleza del paisaje. 

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Etapa 4: Pontevedra – Caldas de Reis. 23 km.

En el cuarto día nos encontramos con una etapa bastante asequible. Los kilómetros se compensan con su escaso desnivel y lo único que hace un poco más pesada la etapa son sus cruces por la carretera nacional. Lo mejor lo encontré en mi llegada a Caldas. 

Después de una etapa lluviosa y fría, me encontré con la grata sorpresa de sus fuentes termales, totalmente públicas. ¡Merece la pena que te descalces y le des el gusto a tus pies!

Etapa 5: Caldas de Reis – Padrón. 18,5 km.

En nuestro penúltimo día peregrino recorremos un camino asequible, sin ningún desnivel que resulte extenuante. 

Se trata de una etapa en la que podemos seguir disfrutando de los paisajes y la belleza rural. Si al igual que yo también disfrutáis de la buena comida, es parada obligatoria en esta etapa probar sus magníficos pimientos del padrón, como dice el refrán... ¡Unos pican y otros no!

Etapa 6: Padrón – Santiago de Compostela. 25,2 km.

Última etapa de nuestro camino, algo más larga de lo que indican la mayoría de las guías. Recuerdo que mi reloj gps sumó algunos kilómetros más. En esta etapa se hace un tanto pesada la llegada. Algunos kilómetros antes ya divisas tu meta, pero tienes que atravesar bastantes tramos de carretera y la mayor parte de la ciudad. 

Recuerdo como las ganas de llegar a la catedral se mezclaron con la nostalgia de poner fin a la aventura. Sin duda resulta un momento muy emotivo cuando consigues acabar el camino por primera vez. Estoy segura que en cuanto llegues, ya estarás pensando en preparar el próximo.

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ALGUNOS CONSEJOS

El calzado siempre domado. Los pies son nuestro punto principal a cuidar. Para evitar la aparición de ampollas y otras molestias resulta vital que nuestro calzado ya esté adaptado a nuestro pie. Para ello es recomendable empezar a utilizarlo al menos un mes antes de tu camino, de manera regular

Mi consejo es que comiences a utilizarlo en casa, en el trabajo, en algún paseo. Lo ideal es que sean distancias cortas y vayas aumentando progresivamente el tiempo de uso y de recorrido. Poco a poco te harás con el calzado y evitarás que te haga daño cuando estés en plena aventura.

A tu ritmo. Un error que solemos cometer al iniciarnos en el mundo del trekking y el senderismo, es querer adaptar nuestra caminata a la de nuestros acompañantes. Trata de rodearte de personas con tu mismo nivel de práctica y si cada uno tenéis vuestro nivel, no forcéis el ritmo; lo único que conseguiréis es fatigaros o lesionaros. 

Cuando me inicié, mi padre que ya era todo un experto, tenía un ritmo de marcha superior al mío, así que establecíamos puntos de descanso en los que podíamos encontrarnos para reponer energías. También es muy importante disfrutar de los trayectos en solitario para conectar con la naturaleza y con vosotros mismos.

¡Sigue las flechas!. El camino Portugués goza de una buena señalización durante todo su trayecto. No encontrarás grandes dificultades para seguir el camino establecido. No obstante, resulta fácil despistarse mientras charlamos con algún compañero de aventura, por lo que si hace un buen rato que no visualizas ninguna famosa flecha amarilla o alguna vieira, lo ideal es que retornes hasta la última que encontraste, para asegurarte que vas por el camino correcto. 

Este camino también cuenta con muchas pequeñas poblaciones entre etapa y etapa, por lo que siempre tienes la opción de preguntar a algún lugareño. Tanto si buscas consejo para picar algo como para continuar la marcha, siempre encontrarás ayuda en ellos.

INDISPENSABLES EN TU EQUIPAJE
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Calcetines antiampollas. Como ya comentábamos, el cuidado del pie debe ser excepcional. Además de un buen calzado, el calcetín resulta indispensable, puesto que es el elemento que está en contacto directo con nuestra piel. 

Un buen calcetín transpirable, que limite el roce, será tu mejor aliado para ganarle la batalla a las temidas ampollas. Gracias a ellos a día de hoy he conseguido salvarme de estas temidas molestias.

Bastones de senderismo. No sólo son adecuados para compensar el peso de nuestra mochila o para trayectos largos. Los bastones de senderismo siempre son buenos aliados a la hora de caminar. 

Corrigen la postura de tu espalda, evitan la hinchazón de manos y protegen las articulaciones de tus piernas implicando también la parte superior de tu cuerpo para que camines con mucha más seguridad. Cuando te acostumbres a utilizarlos, ¡ya no querrás separarte de ellos!

Sandalias. Al finalizar la etapa, tus pies necesitan refrescarse. Para tus visitas a cada pueblo de fin de etapa, tu mejor opción son las sandalias. Al agarrarse al tobillo, se adaptan al pie y no generan el roce continuo que suelen generar las chanclas comunes. 

Después de todo el día con el pie cubierto, lo ideal es terminar la jornada dándole oxígeno. Con este tipo de calzado podrás seguir caminando con comodidad y le darás a tus pies ese merecido descanso para que puedan afrontar sin problemas la siguiente jornada. 

Un peregrino sin sandalias y calcetines, ¡no es un verdadero peregrino!

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