Menú

Ferratas en los Dolomitas

0 24
-/5

¿Quién no tiene una lista de lugares que hay que visitar y cosas que hacer al menos una vez en la vida? La mía es bastante extensa y hace ya tiempo que me propuse ir tachando todos los guiones posibles de la lista.

Corría el mes de septiembre y esta vez el objetivo eran las ferratas en los Dolomitas, y hacer algunas de sus imponentes vías. 

Para el que no los conozca los Dolomitas son una cadena montañosa que se extiende por el noreste de Italia y las vías ferratas son una especie de caminos equipados puestos en paredes de roca, ya sea con clavos o con peldaños de hierro y con un cable de acero al que vamos cogidos para “limitar” los daños en caso de caída. Pues bien, los Dolomitas son la meca mundial de las vías ferratas, allí nacieron, allí empezó todo…

Aunque a día de hoy su concepto es deportivo, no tiene nada que ver con el sentido por el cual nacieron. Como muchas cosas por desgracia en este mundo, tiene que haber una guerra para que aparezcan o evolucionen. 

Así nos remontamos a las primeras décadas del siglo XX, concretamente a la Primera Guerra Mundial, que entre muchos otros países enfrentó al Imperio Italiano con el Imperio Austrohúngaro. Estas montañas estaban en la frontera entre ambos países y con numerosos puertos de montaña con los que controlar los accesos a los valles, eran un terreno muy disputado, donde cada metro ganado costaba gran cantidad de vidas humanas. 

Como el terreno es muy muy escarpado (como podréis ver en las fotografías) el avance se hacía más difícil aún, teniendo que conquistar las cimas para tener posiciones de control. Es ahí donde entran en valor estas vías ferratas, como caminos para poder llegar a lo alto de las cumbres dolomíticas.

Descubriendo las ferratas en los Dolomitas

Uno de los pueblos más conocidos, bonito y turístico de las ferratas en los Dolomitas es Cortina d’Ampezzo, que fue el lugar elegido para montar nuestro particular “campo base”. Solo con mirar por las ventanillas del coche antes de llegar y se empieza a tener una sensación en el cuerpo que dice que los días que vienen serán muy “interesantes”. 

El pueblo está en mitad de un paraíso para los deportes de montaña, ya sea senderismo, ferratas, esquí, ciclismo, escalada, etc y es fácil quedarse embobado mirando las numerosas y bonitas montañas a su alrededor.

Como el viaje no era todo lo extenso en el tiempo que a uno le hubiera gustado, había que priorizar con las actividades a elegir. Teníamos claros que había que ir a la Marmolada si o si, y desde que un amigo me enseño las fotos de cuando estuvo en las Tofanas, me quedé prendado del lugar y de los recorridos por mitad de semejante macizo.

El primer día pusimos rumbo a uno de los parajes más emblemáticos de los Dolomitas, las Tres Cimas de Lavaredo. El objetivo era la vía ferrata Innerkofler. Para llegar se coge una serpenteante carretera de montaña que parte desde Cortina y que tras pasar por el correspondiente peaje termina en un gran parking junto al refugio de Auronzo. Solo llegar hasta aquí y contemplar el paisaje  ya merece la pena.

Desde el citado refugio parte un sendero circular que le da la vuelta a las Tres Cimas, y que entre lo ancho del camino y que la pendiente en el es bastante llevadera hace que parezca la “vía del Colesterol” de cualquier capital española, aunque aquí el entorno sin duda juega a favor.

Nosotros no hicimos la vuelta completa, sino que llegamos hasta el refugio Locatelli, para allí girar a la derecha y dirigirnos hacia la ferrata.

La ferrata en sí, es bastante sencilla, con algunos pasitos algo más atléticos pero que le daban emoción al asunto. 

Además la noche anterior estuvo nevando, lo cual hizo que estuviera especialmente resbaladiza en algunos puntos, y que junto con mi poco “acertada” decisión de llevar zapatillas de trail no impermeables en lugar de botas, provocó que sintiera una especial ausencia de calor en mis pies, cada vez que se me llenaba la zapatilla de nieve húmeda.

Un aspecto que me resultó muy divertido fue la alternancia de tramos verticales por fuera y la cantidad de túneles excavados en la roca que había uniendo estos tramos, y que hacían imprescindible el llevar el frontal en el casco, a no ser que se quiera uno ir chocandose continuamente contra las rocas.

Una vez que se llega a la cima las vistas de las Tres Cimas de Lavaredo son simplemente espectaculares. Sin duda es un sitio obligado donde sentarse a mirar al infinito sin más pensamiento que el de la suerte de poder estar allí.

Ahora ya solo queda la bajada hasta otro refugio, volver al sendero principal y de ahí hasta el coche. El camino de bajada es una sucesión de cables para ir perdiendo altura y de un senderito en mitad de la pared, a veces excavado en la roca, a modo de repisas. 

El segundo día la meteorología es mejor aun y decidimos visitar las Tofanas.

Las Tofanas son un grupo montañoso situado muy cerca de Cortina d’Ampezzo, cuyos picos más altos son la Tofana di Dentro, Tofana di Rozes y la Tofana di Mezzo, que es la tercera montaña más alta de los Dolomitas y la que nosotros subiremos ese día.

Se trata de una actividad en la que prácticamente invertiremos todo el día, ya que es bastante larga y tiene bastante desnivel, subiendo hasta los 3244 metros de altura.

En esta foto podemos ver un croquis de la zona de las ferratas en los Dolomitas

La ferrata la empezamos en el refugio Dibona, al que se puede llegar en coche, primero por carretera asfaltada y después por una pista de montaña que obliga a circular despacio a menos que se lleve un todoterreno.

La ruta parte desde el mismo refugio, desde donde se coge un sendero que zigzaguea ascendiendo hasta la base de la pared, donde paramos a ponernos el material.

Justo al empezar la vía se puede ver la Marmolada, que es la cima más alta de este macizo, y que dejaré para la siguiente entrega…

La vía es un ascenso continuo, bastante vertical alternando con alguna pequeña repisa donde beber agua y mirar las vistas que vamos dejando atrás.

Después de un rato de subir por el cable, se llega a una zona menos pendiente donde sólo toca caminar por sendero, hasta llegar a la siguiente zona de cable.

Hasta la fecha, esta es la ferrata más larga que había hecho. Siempre me quejaba de que las ferratas de Andalucía eran cortitas y aquí no le veía el final, subir, subir, festival del bíceps, subir y más subir. 

Aquí arriba podemos ver la Tofana di Rozes, aún con nieve del día anterior, y que como en este viaje no nos dio tiempo, servirá de excusa para volver en un futuro para más ferratas en los Dolomitas …jejeje

Es curioso cómo va serpenteando el sendero a la vez que asciende por la montaña, buscando el camino más fácil y natural hasta la cumbre. Justo desde el colladito nevado que aparece sobre estas líneas, recuerdo que había un escape hacia abajo, para el que no quiera llegar hasta cumbre. 

Además, si mal no recuerdo, allí se encontraba el que para mí fue el paso más “apretado” de la vía, y seguro que no soy el único con esa percepción, porque en todas las ferratas que hicimos ahí era el único sitio donde había los típicos conos de plástico duro para que en caso de caída no toquen los mosquetones con los clavos

Justo después del tramo de las escaleras ya casi podías tocar la cumbre, a la que se llega en unos minutos andando por sendero.

Según las leyes de la física todo lo que baja tiene que subir, pero por suerte a mi me tocaba a la inversa, osease, bajar, y para ello hicimos un poquito de trampa al coger un teleférico que nos ahorramos la mitad de la bajada, tocando el resto hacerla a patitas.

Las vistas mientras se va bajando son espectaculares, y se tiene otra visión de la montaña ya que no es la misma cara por la que se asciende.

Puedo dar fe de que esperando a que llegase el teleférico no se estaba nada mal…sino llega a ser porque cogimos el último del día, de allí no me mueve ni un hurón de 50 kg!!

Hasta aquí la primera parte del reportaje de las ferratas en los Dolomitas, ¡en el próximo seguiremos que aún queda bastante…..!


Contenido elaborado junto a apasionados de la escalada de Decathlon. 

Comentarios
Comenta esta publicación:
  He leído y acepto las reglas de publicación de las opiniones
Autorizo a Decathlon a recopilar mis datos personales (nombre, apellidos, correo electrónico...) para publicar mi opinión
En Decathlon, nos ocupamos de tus datos personales
Esta publicación todavía no tiene comentarios. ¡Sé el primero en dejar tu opinión!

¿Quieres compartir tu experiencia
deportiva en la Comunidad?

Escribe tus propios artículos sobre tu deporte favorito.