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Cuerdas de yoga: Profundizando en nuestra alineación

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Incluir cuerdas de yoga en nuestra rutina diaria de posturas

Uno de los maestros más destacados en el ámbito del yoga, B.S.K Iyengar, mencionó en una oportunidad que la ecuanimidad en el yoga se comienza a trabajar con la alineación en nuestro cuerpo físico. Por ello es importante usar las cuerdas de yoga en los ejercicios.

Aunque en un principio la ecuanimidad - entendida como la actitud de ir poco a poco desenterrando nuestro capricho de juzgar por doquier -  pareciese algo completamente lejano a la práctica de asanas, Iyengar hacía gran énfasis en que únicamente se podía observar la vida en su estado de equilibrio, si comenzábamos equilibrando ambos lados de nuestro cuerpo… Y precisamente, en su búsqueda por concientizarnos sobre nuestro balance interno, creó un estilo de yoga que buscaba esa precisión en las distintas posturas. Un estilo de yoga que no solo lleva su nombre, sino que además, nos brinda un nuevo enfoque a la práctica, un estilo en el cual se invita al uso de bloques, cuerdas de yoga, mantas y materiales que nos permitieran llegar mejor las asanas y con ello, lograr concebir un balance en nuestro cuerpo físico, y por añadidura, en nosotros. 

Partiendo de esto, nos dedicaremos en el post de hoy, a introducir tres diversas posturas para incluir en nuestra práctica diaria en las cuales haremos uso de uno de los accesorios más utilizados en Iyengar Yoga: las cuerdas.

Cuerdas de yoga

1 Navasana

Conocida comúnmente como la postura del bote. Un asana cuyo beneficio central a nivel físico, es trabajar nuestra región abdominal. Para llegar a nuestra versión asistida de la postura debemos:

  • Sentarnos sobre nuestra esterilla y crear con nuestras cuerdas de yoga un círculo, pasando el extremo de la cuerda por ambos lados de la hebilla y ajustándola a una distancia larga.
  • Colocamos una de las partes de la cuerda (preferiblemente la que contiene la hebilla) en la parte media de la espalda, y por el lado contrario lo pasamos por la planta de los pies.
  • Lentamente, comenzamos a elevar nuestros pies a nivel de las rodillas, y sólo si es posible, estiramos por completo nuestras piernas.
  • Finalmente, probamos elevar primero una mano y luego la otra. Manteniendo nuestro abdomen activo y con la mirada fija en nuestros dedos de los pies.
  • Recuerda mantener la espalda lo más recta posible. Es mejor no estirar completamente las piernas y mantener nuestros hombros y espalda derechos.

Cuerdas de yoga

2 Utthita Hasta Padangustasana

Una postura increíblemente retadora para mantener el equilibrio y para flexibilizar nuestra cadera. Si aún te cuesta estirar un poco la pierna, ¡Esta variación del asana te ayudará muchísimo a progresar en tu práctica!

  • Lo primero que debes hacer es recordar que los puntos principales de equilibrio son la mirada y el abdomenAl mantener tu mirada en un solo sitio y tu centro abdominal activo, será mucho más sencillo mantener el balance de tu cuerpo.
  • Prepara la cuerda de la misma forma que para la postura anterior.
  • Una vez más, nos pasamos una de las partes de las cuerdas de yoga por la parte media de la espalda, y con control, creando el balance, subimos flexionada la pierda derecha y bordeamos la planta del pie con la cuerda.
  • Tratamos de ir progresivamente estirando la pierna, y  sobre todo, tratamos de que la pierna derecha rote ligeramente hacia afuera, con el fin que nuestra cadera esté siempre paralela al piso.
  • Finalmente, elevamos los brazos y mantenemos todo nuestro cuerpo activo.
  • Recuerda siempre realizar el mismo ejercicio con ambas piernas.

Cuerdas de yoga

3 Paschimottanasana

También conocida en español como la pinza sentada. Tanto en Hatha como en Iyengar yoga, se le da prioridad a extender la columna vertebral, no a llegar nuestra frente a las rodillas. Por esta razón, en la versión asistida de esta postura trataremos de estirar realmente nuestra columna en su totalidad.

  • Nos sentamos en el suelo con las piernas extendidas, apuntando bien nuestros deditos de los pies hacia el cielo. Tratamos de ser conscientes de cómo esta acción pone a trabajar los músculos ubicados en la parte inferior de nuestras piernas.
  • Pasamos nuestra cuerda de yoga bordeando nuestros pies, y con ambas manos, tomamos cada una de las puntas de la cuerda.
  • Finalmente, comenzamos a sumergirnos en la postura, extendiendo la espalda y con la mirada fija en nuestros dedos pulgares.
  • Procuramos que en cada inhalación giramos los hombros hacia atrás, mostrando el esternón hacia al frente, y al exhalar activamos aún más nuestras piernas.

Estas tres posturas nos ayudan a trabajar nuestra apertura de caderas y flexión horizontal. Pero sobre todo, las versiones asistidas con nuestra cuerda nos ayudan a trabajar nuestra alineación, y, al alinear nuestro cuerpo, comenzamos poco a poco a ser más equilibrados en función de las diversas situaciones que la vida nos vaya colocando… ¡Ecuanimidad!

Ya estemos comenzando en nuestro camino del yoga, o tengamos muchos años siendo devotos en él, siempre es importante cosechar nuestra actitud de estudiantes… ¡Y seguir aprendiendo de nuestro cuerpo! ¡Descubrir con qué lado mantenemos más el equilibrio, con qué lado somos más inflexibles! Parte de la aventura es entender que somos tanto estudiantes como maestros… Y como buenos alumnos… ¡Sigamos practicando!

¡Espero que hayas disfrutando leyendo el post sobre las cuerdas de yoga! Recuerda que puedes dejar tu comentario y no olvides echar un vistazo a nuestro Catálogo de Yoga.

Mafe Márquez 

Apasionada de Yoga y Pilates 

Decathlon Rosaleda

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