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Yoga como método de relajación/meditación

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Cualquier sesión de yoga finaliza con una parte de relajación/meditación, imprescindible para asentar los beneficios de las asanas.

Antes de hablaros sobre la diferencia de estos dos conceptos, cabe resaltar la importancia de la ambientación para este momento de la sesión. Es muy importante que usemos ropa de abrigo, ya que es un momento de calma y después de la actividad física podemos enfriarnos, una buena  opción son los polares. Además, podremos utilizar una esterilla y un ladrillo. El ladrillo no es necesario para todos los y las usuarias, pero lo recomiendo para la gente que tenga poca flexibilidad en los abductores, porque nos ayuda a estar más cómodos y con la espalda más recta. Por último, no podemos olvidarnos de la música relajante que nos debe acompañar de fondo.

Ahora sí, ¿hay diferencias entre la relajación y la meditación? Muchas personas piensan que estas dos palabras son sinónimas, pero no es así. A través de la relajación dejas que el cuerpo y la mente se relajen e incluso puedes llegar a dormirte. Sin embargo, la meditación tiene un objetivo mucho más mental, juegas con la atención y la observación de tu mente, está en alerta.

¡Pongámonos a prueba!

Ahora os voy a mostrar una relajación sencilla y unos pasos para entender en qué consiste la meditación.

Relajación:

Acostados sobre la esterilla, con las piernas estiradas y los brazos a lo largo del cuerpo. Música relajante de fondo. Vamos a sentir nuestro cuerpo, cómo estamos colocados, cómo nos sentimos, qué partes tienen más tensión, qué partes de nuestro cuerpo están en contacto con el suelo… Ahora, vamos a recorrer nuestro cuerpo desde los pies a la cabeza, provocando tensión muscular para luego relajarnos.

Comenzamos por los dedos de los pies, apretándolos fuertemente, contraemos los gemelos, apretamos una pierna a la otra y contraemos los glúteos. Mantenemos esa tensión muscular en toda la parte inferior de nuestro cuerpo y cogemos aire, contamos tres mentalmente y elevamos las piernas. Aguantamos la respiración y esa tensión, para después soltar el aire y dejar caer las piernas; quedando relajadas.

Ahora llevamos la atención hacia los dedos de las manos, flexionándolos fuertemente, contraemos la musculatura de los brazos, inhalamos y elevamos los brazos. Aguantamos esa tensión y al exhalar dejamos caer los brazos.

Seguimos con nuestra relajación, llegando a la cara. Cerramos los ojos con fuerza, fruncimos el entrecejo, apretamos la mandíbula y la lengua al paladar. Cogemos aire con esa tensión en nuestro rostro y elevamos la cabeza. Al soltar el aire la dejamos caer con cuidado.

Para relajar la parte abdominal, hacemos el recorrido anterior y con toda la musculatura contraída, contamos tres y levantamos las piernas, los brazos y la cabeza; aguantando la tensión y la respiración todo lo posible. Luego, exhalamos y nuestras extremidades caen sobre la esterilla. Ahora es el momento de disfrutar, de sentir nuestro cuerpo… ¿Cómo estamos ahora?¿Cómo nos encontramos? Es muy importante fijarnos en nuestra cara, que no quede ninguna tensión, dibujando una pequeña sonrisa y enviando de esta forma un mensaje de placer y tranquilidad a nuestra mente. Quédate todo el tiempo que necesites gozando de la sensación de paz y de relajación.

Meditación:

La meditación es un proceso mucho más complejo, siendo difícil para muchas personas llegar al estado meditativo. Una manera de iniciarse de una forma sencilla es la siguiente:

Sentados en la postura meditativa, con la columna recta y ojos cerrados. Esta es la mejor postura para iniciarse y así no perder la conciencia corporal, haciendo que la mente no se vaya a pensamientos pasados o futuros, manteniéndola en el aquí y en el ahora. Para lograr esto, además de la postura, vamos a fijarnos en la respiración. Primero respiramos de forma natural, para cambiarla a una respiración abdominal. Luego, vamos a inhalar y a exhalar contando mentalmente cinco segundos para cada fase de la respiración. Hacemos este ejercicio durante unos minutos. Después variamos los tiempos, cinco segundos para inhalar y contamos diez segundos para exhalar. Finalmente, observamos la música de fondo y centramos nuestra atención en un pulso de la música o instrumento en particular.

Como podéis ver la meditación es una forma de controlar la mente, guiándola, siendo conscientes del momento actual.

¡Ahora os toca practicarlo! Espero vuestros comentarios yoguis.

Paz y amor, Namasté.


Contenido elaborado junto a apasionados del yoga de Decathlon. 

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